Las cuentas pendientes de la Universidad Santiago de Cali

Abril 03, 2011 - 12:00 a.m. Por:

La segunda institución de educación superior de la región, tendría un déficit financiero de cerca de $57.000 millones. “Matrículas están endosadas”, denuncian.

Los ingresos anuales de la Universidad Santiago de Cali, USC, ascienden a $100.000 millones, cifra comparable con el Presupuesto de un municipio como Tuluá. Pero los números también revelan que esta, la segunda institución de educación superior de la región, tendría un déficit financiero de cerca de $57.000 millones.Al menos así lo dio a conocer un reporte que esta semana fue presentado por la Gerencia Financiera a los docentes, muchos angustiados por el futuro de sus pagos y de la institución. Por estos días, en las entrañas del alma máter la frustración hace presencia, pues detrás de la agitación por la elección del nuevo rector y de las protestas estudiantiles late un problema de fondo: la crítica situación económica de la universidad.Incluso, el fantasma de la intervención económica ya extiende sus alas sobre el campus de Pampalinda, tal como lo sentenciara el vicepresidente Angelino Garzón. En el informe presentado por Carlos Henao, gerente financiero de la USC, se explica que la institución está debiendo $25.000 millones a los bancos y $14.000 millones más por concepto de seguridad social de empleados y profesores.Esta obligación no se paga desde octubre del año pasado. Además, sólo se les ha consignado a los profesores la mitad del sueldo del mes de marzo.Asimismo, reportó que en lo que va corrido del 2011, con corte a marzo 15, tienen deudas por otros conceptos, que ascienden a $6.516 millones (recuadro 2). “A esto se suma que el flujo de caja del 2010 nos deja una diferencia de $17.000 millones en negativo”, revela el informe.Pese a todas las cuentas, señala Audrey Bahamon, vicepresidenta del Consejo Superior de la USC, se desconoce el monto real de la deuda de la Santiago, y éste sólo se sabrá después de que se realice una auditoria externa a la parte financiera.Otro que, pese a las explicaciones, dice no tener certeza de las cuentas pendientes de la universidad es Frank Alexánder Ramírez, representante de los egresados de Telemática ante el Consejo Superior.Dice, incluso, que ya no cree ni en la Contadora, ni en el Gerente Financiero. “Hoy podríamos decir que es posible que la deuda esté por encima de los $67.000 millones”, agrega.En lo que sí coinciden muchos miembros de esta comunidad académica es en la necesidad de hallar los responsables de esta situación y pedir más apoyo del Ministerio de Educación. Cuestión de imagenCarlos Henao confesó en el auditorio de Los Profesores, que los problemas de desprestigio de la USC agudizaron su ya maltrecha situación financiera. “Necesitamos de los bancos porque urgimos de dinero para pagar las liquidaciones y los sueldos. En diciembre tenemos flujo de plata con las matrículas, pero a partir de marzo no. Lo mismo pasa a mitad de año con las matrículas: tenemos dinero hasta agosto, pero se acaba en septiembre, octubre y noviembre. Entonces allí es cuando hemos acudido a la banca con éxito en todos estos años para garantizar el salario, pero con todos los escándalos y la incertidumbre nos tienen cerradas las puertas”, dijo. Según Frank Ramírez, la Santiago viene endosando las matrículas futuras de los estudiantes para acceder a préstamos con los bancos y tener flujo de caja. “Es decir, que los estudiantes que cancelaron su matrícula en diciembre del año pasado y enero del 2011 están pagando a los bancos obligaciones del 2010. Esa gimnasia financiera es lo que ha permitido pagar los salarios sin mostrar un déficit de caja”, añade el consejero. Más gastos que ingresosPara el economista Jairo Anibal Cifuentes, la crisis financiera de USC se debe a un principio básico de la administración: se gasta más de lo que se recibe.Hecho que corroboró el gerente financiero de la entidad cuando aseguró que “Los ingresos han aumentado, pero el pasivo aumenta el doble, es decir los gastos por el crecimiento de la nómina administrativa y de profesores están desbordados”. Henao les explicó a los docentes que entre otras razones, la nómina se disparó cuando muchos profesores pasaron de hora cátedra a hora crédito. María Nelsy Rodríguez, vicerrectora académica y rectora (e), admitió ante los maestros que es difícil ser responsable de algo cuando no se tiene acceso a la información. “Yo pasé horas punteando la nómina de profesores para depurarla, pero después, en las novedades, volvía a subir el monto y allí fue cuando me di cuenta que uno se desgastaba controlando”, afirmó.Añadió que es consiente de que en este tema pecó por omisión, pero completó que “Hay que responder. No hay problema”.Miltón Flórez Hurtado, ex decano de ciencias económicas de la USC quien interpuso varias acciones legales por malos manejos administrativos en el alma máter, declaró que toda esta crisis se debe a las acciones del ex rector Heberth Celín Navas. “Celin supo utilizar la chequera de la universidad para comprar el silencio y el apoyo de todas las personas, sobre todo del Consejo Superior. Los más acérrimos defensores de él son personas que han tenido becas de estudio, profesores de tiempo completo y jefes de departamento. Inclusive algunos tienen contratos simultáneos”, dice. El académico asegura que hay familias de cuatro y hasta cinco miembros que laboran en la USC como profesores y en el área administrativa. “Una institución con 15.000 estudiantes puede operar con 300 trabajadores y 50 administrativos, pero la Santiago todavía tiene 700 trabajadores y 1.500 docentes”, señaló.Más detallesSegún la Gerencia Financiera, se debe hacer una utilización adecuada de los espacios de la USC, porque se han presentado irregularidades en los locales comerciales. “El metro cuadrado de la institución tiene un precio y lo define una lonja y no particulares. Por eso no hay derecho a que unos locales de la USC paguen poquito arriendo y otros mucho”, dijo Carlos Henao, gerente financiero. Miltón Flórez, ex decano de la facultad de ciencias económicas, denunció que ha logrado detectar que en la universidad se hacían pagos a personas inexistentes, con documentos falsos.

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