Las cinco razones para 'bajarse' de la Cabalgata de la Feria de Cali

Enero 05, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Alda Mera | Reportera de El País
Las cinco razones para 'bajarse' de la Cabalgata de la Feria de Cali

"La cabalgata no es ni una tradición ni un hecho cultural. Solo es un desfile para guisos con plata", dice un joven caleño.

Si un caballo hablara, estas serían las razones que daría para terminar el evento anual de la Feria de Cali.

Desde hace 20 años los defensores de animales están pidiendo a gritos que nos saquen de la Feria . Que no nos inviten. Que fuimos diseñados para pastar en potreros y no para galopar sobre el pavimento. Menos en un clima como el de Cali, donde los 34°C de temperatura, como la del pasado 26 de diciembre, día de la cabalgata, recalientan el cemento y el calor es infernal bajo nuestros cascos.Muchos caballos y yeguas que año tras año somos sometidos a este suplicio, hemos oído a ambientalistas como Luz Marina Botero, supervisora de equinos de la Fundación Paz Animal, y quien conoce el mundo equino hace más de 40 años, decir que se está violando la Ley 84 de 1989 de protección animal que prohibe sacar a los ejemplares a exhibición en condiciones no adecuadas. Pero ni así. De nada ha servido decirles eso a los gobernantes de turno para que acaben con la tal cabalgata.Ni siquiera la reciente muerte de Paola Salazar, la joven que cayó de su ejemplar y se golpeó la cabeza de tal forma que le costó la vida, los ha llevado a tomar una decisión drástica. Todavía lo van a pensar. Alentado por las más de 150 comentarios publicados en www.elpais.com.co, de los cuales el 99,9 % reclama que se acabe el grotesco espectáculo, voy a darles otras razones para demostrarles que están en el camino correcto.1. Maltrato equinoMi amo me llama Zafiro. Soy de pelo negro, brillante. Vengo de una pesebrera en Armenia y para llegar a la cabalgata de Cali, me embarcaron con Topacio, Alicante, Montuno y la yegua Yuruparí, en un camión desde las 3:00 de la madrugada. El viaje fue tortuoso. Además de venir apretujados, traer la silla y los aperos puestos es incómodo, nos hace perder el equilibrio cuando el carro frena o coge las curvas muy cerradas o baja o sube la loma. A Cali llegamos clareando el día y la fresca de la mañana se iba para dar paso a un día sofocante. No había espacio ni turno para desembarcar. Había más de 2000 caballos en iguales o peores condiciones. No éramos los únicos y hubo que esperar. Así estuvimos apretujados hasta antes del mediodía, sin comer y sin beber agua.Liliana Ossa Zamorano, representante legal de la Fundación Paz Animal, dice que lleva 20 años enseñándoles a los gobernantes y organizadores de la Feria y su cabalgata, algo que para nosotros es natural: que nuestra naturaleza es del campo y no de la ciudad, que la herradura metálica se calienta con el cemento y nos inflama los cascos, que el calor nos deshidrata, que las multitudes nos asustan y la música estridente nos altera el sistema nervioso, que nuestro estómago es delicado y solo comemos de a poquito y cada rato. Pero nada ha valido.2. Vía a la muerteNo galopaba al lado de Paola Salazar cuando ella se cayó para determinar la causa del accidente que la dejó en coma, hasta morir. Dicen que le echaron espuma y sí vi mucho desadaptado que gozaba bañándonos de una espuma ante la mirada indiferente de la gente y la incapacidad de las autoridades para controlarlos. O no sé si fue la luz de un flash que encandiló y descontroló al caballo hasta hacer caer a la bella economista. De lo que sí estoy seguro es, independiente de la causa, que el caballo ya estaba estresado y reaccionó instintivamente a un estímulo que no forma parte de nuestra naturaleza.Yo, Zafiro, invitado obligado a varias cabalgatas, recuerdo esa tarde ardiente del 2004. La espuma recién había salido de moda y alguien le echó a un hombre que vino de España atraído por el encanto de la Feria. Cuando el turista reclamó, el agresor lo abaleó y lo mató.En esta última cabalgata hubo más agentes de Policía, pero veo que les resulta imposible controlar tanto jinete y espectador borracho. En el 2007 oí decir que la sentencia de la juez quinta administrativa ordenaba decomisar espuma y licor, pero la ley no se cumple. A los agentes se les dificulta cazar peleas con borrachos muy escoltados. Luz Marina reclamó al ver las hordas de desadaptados echándonos espuma, pero uniformados dijeron que no sabían que eso era decomisable.3. El Sur, sitiado En ese tedioso trayecto, vi a mucha gente furiosa hasta con las mismas autoridades porque no podían cruzar la Autopista Sur. Decían que iban a pie porque no podían sacar los carros debido a que la Avenida Pasoancho también estaba cerrada. Algunos les gritaban a los guardas de tránsito y a los policías que era un despropósito cerrar por casi un día las dos vías arterias más importantes del Sur, entre las carreras 44 y 70. Vi casos patéticos como el de una anciana que se le disparó su cuadro de diabetes y tensión arterial. Sus tres hijos alegaban que no hubo taxi, carro particular ni ambulancia cómo movilizarla. Entonces no tuvieron más que cargarla en peso en una silla rimax. Pero en la autopista no pudieron cruzar al otro lado. Irónicamente, quedaron casi al frente de las clínicas Los Farallones y Colombia (antes Santillana), pero no hubo poder humano ni divino para pasar al otro lado. Bajo ese calor, oí comentar que media ciudad también queda colapsada por este desfile.4. Dinero vs. vidaMe dejaron en Cali mientras me recupero, con trece caballos heridos, incluida una yegua con ocho meses de embarazo que debió soportar la cabalgata. El veterinario prende la radio y oigo al secretario de Gobierno, Carlos José Holguín, al comandante de la Policía, Hoover Penilla, al alcalde Rodrigo Guerrero, todos dicen que suspender o no la cabalgata no será una decisión acalora- da, sino objetiva. Que lo harán luego de unos estudios con participación de las partes, a favor y en contra. Y obvio, del patrocinador oficial y el privado, que venden licor y que le dejan $700 millones a Corfecali. Para Molina, eso no es decisivo, porque la Feria es comercial sea cual sea el evento. Para Rodrigo Zamorano, director del Comité para la Gestión del Riesgo, la variable a estudiar “es la vida, el bienestar y la convivencia, no la riqueza que genere; la vida es un bien supremo y no compite con nada”. Que la suspendan. O que a los caballos no nos inviten a la Feria, a la rumba ni a la cabalgata.5. Ostentación de poder, no diversión¿Cómo se explica el goce de mirar caballos cabalgados en su mayoría por borrachos? Liliana Ossa Zamorano dice que “el triste espectáculo se explica desde el egocentrismo de quien cabalga y queda por encima de la gran masa, que va a pie”. Así se lo oí repetir mientras me curaban mi pata trasera herida a cuchillo. Es una ostentación de poder económico, de quien posee o alquila un caballo. El humano necesita sentirse mirado por encima de los demás, en un narcisismo que no hemos superado y para lograr ese “ascenso” se sube a un ejemplar poderoso, bello. Ellos ataviados con sombreros, ponchos, látigos y con mucho licor, y ellas exhibiendo su moda y accesorios, incluidas las siliconas, que consideran que las hacen encantadoras. De ahí que lo tildan como el escenario donde narcos y traquetos alardean de su arribismo económico, mas no cultural. Vi mucha gente pobre que pasaba su hijo a jinetes desconocidos para tomarle fotos. Un turista preguntó: ¿Y quién es ese borracho para que uno quiere fotografiar a su hijo con él? Esa diferencia entre el que cabalga y el que observa es una provocación a un pueblo que no tiene cómo participar –son caballos muy costosos– y reacciona con agresividad, con espuma, armas, harina, agua y desorden y ponen en riesgo la vida de jinetes, espectadores y equinos. Eso repite ella ante veterinarios, funcionarios, periodistas cada año, pero llega la Feria y vuelven y hacen la la cabalgata.Más motivosLa defensora de animales Liliana Ossa Zamorano dice que obligar a un caballo a hacer un recorrido de más de 5 km. sobre pavimento con una alta temperatura es como si una persona que nunca ha hecho ejercicio la obligan a subir el cerro de las Tres Cruces en un día.En la cabalgata hay caballos robados, apuñalados, infartados, fracturados, deshidratados. Este año fueron 14 heridos y cuatro muertos. Colombianos que viven en el exterior dice que cada año Cali sale mal librada en imagen con la cabalgata de la Feria.“A los ojos del mundo quedamos como los tercermundistas, retrógrados, incapaces de evolucionar, perpetuando un espectáculo que no aporta sino desorden en la ciudad”.

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