La solidaridad se promueve a través de la Caja del Amor en Cali

default: La solidaridad se promueve a través de la Caja del Amor en Cali

Familias generosas llenan las cajas con mercados, juguetes, ropa y hasta cartas, para otras personas con necesidades.

La solidaridad se promueve a través de la Caja del Amor en Cali

Octubre 28, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

Familias generosas llenan las cajas con mercados, juguetes, ropa y hasta cartas, para otras personas con necesidades.

La caja con la que se pretende promover la solidaridad en Cali tiene nombre: Caja del Amor. Desde hace 15 años circula en la ciudad, principalmente en diciembre. En este 2015 llegará a 3400 familias de 26 comunidades, barrios. Por lo menos ese es el objetivo.

Uno de los jóvenes que pretende alcanzar la meta es Pablo Quintero. Pablo tiene 27 años, es administrador de empresas de la Universidad Javeriana y conoció la Caja del Amor hace mucho, en la época en que era alumno del colegio Colombo Británico.

Eran los días en que se preparaba para el sacramento de la Confirmación. Los catequistas que le enseñaron todo lo que debía saber sobre religión seguían las mismas reglas de vida de los sacerdotes, pero no eran curas exactamente. Por lo menos así los recuerda Pablo. 

En realidad eran laicos consagrados que hacían parte de una sociedad católica fundada en Perú por Luis Fernando Figari en 1971. 

Junto con los laicos consagrados, la sociedad la integran los sodálites, quienes, dicen, “reconocen un llamado a la santidad”.  

Además de las clases  que ofrecían para quienes se quisieran confirmar en el Colombo Británico, jugaban fútbol con los alumnos, salían a comer pizza, un helado, ver una película  y en esas le contaron a Pablo la historia de la Caja del Amor.

La idea surgió en Cali hace unos 15  años en una organización católica llamada Solidaridad en Marcha y que como su nombre lo sugiere, entre sus objetivos está el promover la solidaridad en el mundo. O por lo menos en Colombia.

Así que crearon la Caja del Amor en varias ciudades. Una familia que tenga los recursos para hacerlo compra una Caja por $10.000. La Caja está vacía, por supuesto, y la idea es que quien la compre la llene con lo que le apetezca:  un mercado, por ejemplo, juguetes, ropa, tal vez también un libro. Hay quien ha preferido una bicicleta. No cabe en la Caja del Amor, pero eso no importa.

Cada Caja está marcada con un número para cerciorarse quién la compró y quién la recibirá. También viene, en un papel, el censo de la familia beneficiada.  Padres, hijos, tíos, abuelas, en la Caja del Amor aparecerán sus nombres y habrá un espacio para, por ejemplo, escribirles una carta. O un dibujo. El amor se puede manifestar de muchas maneras. 

 Así que si alguien decide comprar la bicicleta o algo más grande incluso, simplemente le pegan al regalo el número de la caja, el papel con los nombres de quienes lo recibirán.

En los meses previos a la entrega, los miembros de Solidaridad en Marcha se reúnen con los líderes de diferentes sectores de Cali para constatar  el censo de las familias.

La mayoría vive en barrios como Marroquín, Distrito de Aguablanca, Gaitán o  zonas rurales como La Vorágine, en Pance, La Choclona o el Hormiguero.

 Aunque hay cajas que se envían  mucho más lejos: la isla de San Andrés;  el departamento del Chocó. Los líderes en Cali de la Caja del Amor también se encargan de estos lugares y por ello 

requieren la ayuda de  tantos voluntarios. En la actualidad hay  40, en promedio. 

La mayoría son jovencitos de colegios y universidades.

Pablo fue voluntario durante años y hoy es uno de los líderes principales del proyecto. No recibe salario. Nadie lo hace. Solidaridad en Marcha asegura ser una organización sin ánimo de lucro. Los $10.000 que se pagan costean la caja, la papelería que lleva, las impresiones, la logística de entrega, y quizá algo alcance para  apoyar otras iniciativas.

Durante todo el año los miembros  de Solidaridad en Marcha visitan ancianatos, se reúnen con víctimas de desastres naturales (cuando ocurren los desastres hacen donaciones) se intenta que los niños que generalmente no reciben regalos en Navidad, tengan  uno.

Un poco la idea es  insistir en que no todo depende del Estado, insistir en que  entre todos podemos - al ayudarnos mutuamente - hacer que el mundo sea un poco más justo. Ese es el espíritu de la Caja del Amor: un regalo de una familia que tal vez lo tiene todo, a otra cuya meta diaria tal vez sea garantizar el almuerzo. El hombre, sobre todo, necesita afecto. 

 “Este año entregaremos las Cajas del Amor en Cali entre el 12 y el 23 de diciembre”, anuncia Pablo. Espera que por primera vez cumpla la meta: 3400 cajas de amor para igual número de familias de la ciudad.

Su escritorio, siempre sucede, termina repleto de cartas de agradecimiento, la felicidad de tantos.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad