La salud de los niños con cáncer está en riesgo por la crisis que enfrenta el HUV

Septiembre 09, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Cynthia Rankin | Especial para Elpais.com.co

10 niños, con cáncer y otras enfermedades, no han podido ser trasladados a otras clínicas de la ciudad y necesitan con urgencia tratamientos especializados para mejorar su calidad de vida. El País constató la crítica situación que enfrenta la Unidad de Pediatría.

La Unidad de Pediatría del Hospital Universitario del Valle solía atender a diario un promedio de 500 niños con cáncer, enfermedades de la sangre conocidas como células depranocitosis (anemia) o que llegaban por consulta externa por una u otra dolencia. 

Sin embargo, por la falta de recursos para comprar insumos, el HUV no pudo seguir atendiéndolos a todos y hoy libra una lucha diaria para mantener a diez pequeños que permanecen hospitalizados y buscan ser atendidos por especialistas, trasladados a otras clínicas de la ciudad, operados o sencillamente a la espera de algún medicamento indispensable para mejorar su calidad de vida. 

De hecho, hoy el promedio de atención es de seis o siete pacientes que no presenten una patología grave o comprometedora. 

En la unidad de hemato-oncología pediátrica del HUV, donde hay capacidad para albergar 22 menores, hoy solo hay tres niños que son atendidos con lo necesario.

 “No se están diagnosticando al menos dos casos nuevos. Eso puede ser la diferencia entre la vida y la muerte”, dijo el oncólogo de la unidad pediátrica del HUV, Andrés Portilla. 

El País recorrió la Unidad de Pediatría para constatar la crítica situación que enfrenta: esta sala del HUV vital para sus pacientes más pequeños se encuentra en cuidados intensivos. El llanto de los bebés, el ruido particular de los monitores, los llamados a los pacientes por el altavoz y el ajetreo habitual parecían estar en huelga.

Es tan desolador el panorama que en la sala de espera de urgencias ya no hay pacientes que atender. Las dos neveras donde se refrigeran los teteros estaban desocupadas, los carros para trastear los medicamentos vacíos, las cajas de guantes no tenían ni un solo par, los tarros plásticos destinados para botar las agujas sin un solo desecho.

Tampoco había una sola muestra de sangre y los envases del alcohol y el isodine ya se habían acabado. No habían jeringas, curitas ni medicamentos.

Al mes, el HUV requiere mensualmente unas 800 unidades de sangre destinadas a las urgencias, los niños con cáncer y las anemias. Pero por un atraso en los pagos, el banco cesó sus actividades. "Sin sangre el hospital no puede funcionar", dice Grace Abadía, coordinadora de promoción del banco, quien se muestra preocupada por no poder cumplir con el tratamiento de muchos niños que necesitan una transfusión.   

Y aunque diariamente hay personas que se muestran solidarias y que desean colaborar donando sangre, esta labor no se ha podido llevar a cabo ya que el banco tampoco tiene los insumos necesarios para la extracción.

"No tenemos laboratorio básico, no contamos con elementos sanguíneos; plasma, glóbulos rojos, plaquetas, y no contamos con elementos de apoyo como lo es la unidad de cuidados intensivos", afirmó el médico pediatra y coordinador del aérea de pediatría del hospital, Jaime Arturo Roa. 

Justamente por esta situación y debido al atraso en el pago de sus salarios, 16 pediatras con contrato por prestación de servicios dieron un nuevo ultimátum a las directivas del HUV: sino se ponen al día con sus sueldos este viernes renunciarán masivamente.  

Quedarían al frente los 18 especialistas de planta, a los que solo les deben el mes de agosto y la prima. Y entonces, los insumos no serán el único problema sino que faltarán las manos para asistir a los pocos pacientes que quedan.

El drama del pequeño Johan

Johan tiene 10 años de edad y vino de Florida, Valle, con la esperanza de que el HUV le brindara el tratamiento necesario para atender su mal. El niño padece desde sus 4 años una aplasia medular, enfermedad que se caracteriza por la desaparición de las células encargadas de la producción de sangre en la médula ósea. 

Sin embargo, el hospital hoy no cuenta con los "insumos para recoger la sangre ni mucho menos hay sangre para transfundirlo", cuenta su madre Rosmira Palco.  

El menor debe ser transfundido con frecuencia para poder mantenerse estable. Su vida depende de un trasplante de médula. Para Rosmira, "tanto el gobierno como Caprecom están dejando morir a los niños en vida". 

Pero Johan no es el único caso crítico que visibiliza el drama del hospital. El pequeño Bastián Murillo, de dos meses de nacido, tiene anemia y también necesita con urgencia una transfusión. Cuenta su mamá que llegaron desde el pasado lunes al hospital y todavía no ha sido posible realizar el procedimiento. 

Los niños con cáncer

Más vulnerables e indefensos que lo usual por su enfermedad, están los tres niños con cáncer que son atendidos en el HUV. Por su condición no se les permite estar expuestos o en contacto con las personas ante el riesgo de una infección. 

Los pequeños no han podido recibir ningún tipo de tratamiento oportuno ya que el hospital no tiene plaquetas ni insumos para asistirlos.

Muchos de los niños que acuden al HUV son pequeños que vienen de veredas o de corregimientos apartados. Es por esto que la Fundación Carlos Portela (reconocida por recoger las tapas de los envases de plástico), al mando de su directora María Fernanda Portela, ofrece un acompañamiento para estas familias de escasos recursos.

La fundación, ubicada cerca al HUV, brinda almuerzos gratis a los niños que no están hospitalizados y sus mamás. De igual manera, regala un kit de aseo compuesto por: crema dental, cepillo de dientes, shampoo, papel higiénico y tapa bocas. 

Para facilitar y alivianar un poco la carga de estas madres, la fundación brinda una asesoría jurídica en cuanto a temas de demandas y tutelas para garantizar el suministro tanto de medicamentos como de tratamientos que mejorarán la calidad de vida de los niños. 

La fundación Carlos Portela puede alojar a nueve niños con nueve mamás para evitar que los pequeños en tratamiento dejen de asistir al hospital por motivos de distancia o económicos.   

A pesar de los contantes esfuerzos de su directora, el traslado de los tres niños no ha sido factible ya algunos de ellos no tienen seguro médico y otros están afiliados a Caprecom, una EPS que también atraviesa por una crisis financiera; por eso, dice Portela, "las clínicas no reciben a estos pequeños porque esta EPS no es garantía". 

Ayer, por primera vez en la larga crisis del Hospital Universitario del Valle, el Ministerio de Salud planteó la posibilidad de la intervención de la casa de salud más importante del Suroccidente colombiano.

 

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