La pesadilla de la familia caleña golpeada letalmente por una poderosa bacteria

La pesadilla de la familia caleña golpeada letalmente por una poderosa bacteria

Marzo 03, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Andrés Felipe Carmona | Reportero de Elpaís.com.co
La pesadilla de la familia caleña golpeada letalmente por una poderosa bacteria

Este fotografía corresponde al año 2015 durante el cumpleaños de uno de los dos jóvenes.

Sepultaron a dos hermanos de 18 y 25 años de edad. Pero más de diez parientes están hospitalizados y su suerte está en vilo. Todos se preguntan cómo pudo ocurrirles esta tragedia.

Desconcierto. Los integrantes de la familia García Valencia enfrentan la peor pesadilla de sus vidas y ni siquiera saben qué les está pasando. 

Hace pocas horas vieron morir casi de repente a dos de sus más queridos parientes, los hermanos Juan Camilo y Diana Katherine, de apenas 18 y 25 años, y hoy temen por la suerte de más de diez familiares. Una extraña bacteria, que nadie sabe de dónde salió, amenaza con seguir matándolos. Por eso los García Valencia no salen del desconcierto.

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La última vez que todos se reunieron fue hace apenas 15 días, para celebrar el cumpleaños de Miguel Ángel, el pequeño hijo de Katherine.

Hasta entonces, sus vidas transcurrían con las mismas subidas y bajadas, las mismas preocupaciones y las mismas esperanzas de cualquier familia humilde de Cali. Y también, a pesar de todo, la misma felicidad.

"Ese día nos reunimos en la casa de Katherine, la pasamos muy bien, recochamos, jugamos y hasta hicimos la hora loca en el cumpleaños de Miguel Ángel. Todo era normal, todo era bonito", relata Claudia Acevedo Rendón, prima de los dos hermanos muertos.

Hoy, nada es bonito. Los García Valencia lloran a sus seres queridos y esperan un dictamen del Instituto Nacional de Salud, cuyos investigadores en Bogotá intentan develar cuál es ese monstruo invisible que apareció de la nada para golpearlos letalmente y sin piedad.

Juan Camilo y Diana Katherine, cuenta su prima, se criaron en sus primeros años de vida en la casa de sus abuelos en el barrio Marroquín, al oriente de Cali. Sus padres, Sandra Milena Valencia y Freddy García, trabajaron duro para darles educación básica, alimentación, un techo, montones de sueños por conquistar. Y también una familia solidaria en las buenas y en las malas.

"Ellos eran muy unidos, de hecho toda la familia es muy unida, incluso hasta los últimos días de ellos, porque si le pasa algo a uno todos estamos allí", dice Claudia.

Luego de vivir en Marroquín, Katherine y Camilo pasaron a San Luisito 2, barrio en el que vivieron el resto de sus cortas vidas. Allì  estudiaron la primaria y el bachillerato en la Institución Educativa Real Holandés.

Ambos fueron padres a muy temprana edad. Ella a los 18 años dio a luz a Isabela, y hace un año a su hermano Miguel Ángel, con su esposo Gelber. Mientras que Camilo solo tenía una hija, de nombre Annie, que había tenido con una novia, también llamada Isabela.

Los dos aprendieron desde muy pequeños que la vida era una dura batalla en la que tocaba luchar todos los dìas. Y mientras compartían juegos y diversiones, también aprendían a trabajar. Camilo, según su prima Diana, tuvo diferentes empleos que incluyeron cerrajería en el negocio de su suegra y trabajo como reciclador en una bodega de propiedad de su padre en el barrio Petecuy, por el jarillón del río Cauca.

Entre el material que reciclaba el joven había bolsas plásticas de las que se usan para depositar basura. ¿Llegó hasta la bodega alguna bolsa que hubiera sido usada para desechos hospitalarios y a la que no se le dio el manejo adecuado? Esa es una de las hipótesis que las autoridades investigan para tratar de saber cómo pudo contraer Camilo una bacteria letal.

Pero sus familias tienen muchas más preguntas. "No nos explicamos cómo sucedió todo, fue tan rápido. Ellos estaban bien, sanos, nada les pasaba, y de un momento a otro se enfermaron y se murieron".

Primero fue Camilo, dice Claudia Acevedo Rendón. La pesadilla comenzó el pasado jueves 25 de febrero a las 4:00 p.m.

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"El tío y el padrino de Camilo llegaron a visitarlo a la casa donde se encontraba solo, allá en San Luisito. Entraron a la vivienda y se dieron cuenta de que él estaba en la ducha, pero no contestaba. Entraron y allí estaba casi desmayado, totalmente débil", dijo la familiar del joven.

Los dos hombres lo cargaron y lo montaron a un carro particular de propiedad de uno de ellos para llevarlo al centro asistencial del barrio Alfonso López, muy cerca de allí.

"Me cuentan mis familiares que cuando llegaron allá los médicos le dijeron que tenían que entubar a Camilo, pero que ellos no tenían cómo hacerlo allí, por lo que fue trasladado en ambulancia hasta la Clínica de los Remedios y luego lo remitieron a la Clínica Colombia. Fue como un 'paseo de la muerte'", cuenta Claudia Acevedo.

Dice que la familia tuvo oportunidad de verlo y estaba bien, un poco débil pero nada más. Sin embargo, luego de recordar lo que ocurrió en esas horas, denuncia que hubo una negligencia médica en el manejo del paciente, y eso es lo que hoy tiene en riesgo la vida de los demás integrantes de la familia.

"Cómo es posible que no detectaran una bacteria peligrosa y hayan permitido que todos nosotros entráramos a la Unidad de Cuidados Intensivos a verlo, tocarlo y darle hasta besos en la frente sin las medidas adecuadas de aislamiento", se pregunta la mujer.

Además, agrega, primero los médicos les dijeron a ellos que Camilo tenía un trombo en la sangre y que tenía cura pronto. Después les dijeron que tenía Zika. Y después murió. Su deceso se produjo a las 8:50 a.m. del domingo.

Pero los dos hermanos, que fueron casi uno solo en vida, también estuvieron juntos en la muerte. Ese mismo domingo 28 de febrero la joven, quien había estado acompañando a Camilo durante su estadía en la clínica y luego asumiendo los trámites para reclamar el cuerpo de su hermano, empezó a sentir fuertes dolores en el pecho y las caderas.

A la mañana siguiente, el 29 de febrero, su esposo la llevó de urgencias al médico en el carro de la familia. Fue atendida por los médicos pero la devolvieron a casa luego de decirle que no presentaba mayores quebrantos de salud. 

Sin embargo, a las 7:00 p.m. de ese día tuvo que volver a la clínica porque los dolores fuertes le continuaban, sin saber su esposo que Katherine no volvería a la casa. 

"Allá llegamos una hora después y encontramos a otros familiares gritando y llorando diciendo que Kathe se había muerto, no lo creíamos, todo fue tan rápido", relata Claudia.

La joven falleció en la Clínica Comfandi de la Carrera Primera, en el norte de Cali. Alcanzó a entrar a la sala de reanimación, tras faltarle la respiración, pero no fue posible salvarla.

El deceso de Camilo se produjo menos de 72 horas después de presentar quebrantos de salud y su hermana Diana Katherine murió casi 24 horas después. Los dos hermanos presentaron manchas en la piel en forma de hematomas, malestar general, fiebre y vómito.

Los cuerpos fueron entregados este miércoles por Medicina Legal a sus familias y se les recomendó no hacer velación sino la cremación inmediata, que fue realizada en el sur de Cali.

Tres días después de los dos fallecimientos los García Valencia intentan sobrellevar su duelo en medio de la tristeza, pero también bajo un pesado manto de incertidumbre. De los cerca de 48 miembros que conforman la familia, más de diez están hospitalizados bajo seguimiento médico en instituciones como el Club Noel, la Clínica Amiga, Saludcoop y el HUV.

Claudia enumera y llega a perder la cuenta. "Está el esposo de Katherine; la esposa de Camilo; la hija de Camilo; la hija de una prima; una tía; un tío con la esposa y sus dos hijos". En el Hospital San Juan de Dios están en cuarentena sus dos hijas de 15 y 22 años, además de una nieta de cinco meses y la suegra de una de sus hijas con el esposo.

En total 56 personas que tuvieron contacto con las víctimas fatales, según la Secretaría de Salud, están recibiendo tratamiento de antibiótico profiláctico.  Esto con el fin de prevenir el desarrollo de la bacteria desconocida.

Cristina Rendón Posada, otra familiar de las víctimas, denuncia que en las salas de cuidados intensivos donde fallecieron los dos jóvenes todavía hay pacientes recibiendo visitas, sin aislamiento ni ningún manejo especial, pese a la extraña muerte de los hermanos García Valencia.

"Una doctora me dijo que las salas donde murieron ellos las autoridades de salud las tenían que haber clausurado por tres días y someterlas a un proceso especial para garantizar que alli no hubiera quedado esa bacteria", afirma Cristina.

Las autoridades de salud manifiestan que las observaciones de la historia médica de los dos jóvenes apuntan a que se podría tratar de una meningitis meningocócica. Pero advierten que la verdad solo se sabrá cuando lleguen los resultados de las muestras practicadas a los cuerpos de Camilo y Diana Katherine.

Mientras tanto, el desconcierto. Los García Valencia siguen preguntándose cómo pudo ocurrirles esta tragedia. Cómo pudo ser posible que algo invisible truncara su tranquilidad. Y por qué precisamente a ellos. Y por qué ahora. Nadie tiene respuestas.

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