La inseguridad habita en los cementerios de Cali

Noviembre 18, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Yesid Toro Meléndez | Especial Q’hubo para Elpais.com.co
La inseguridad habita en los cementerios de Cali

El Central, el San José y los metropolitanos del sur y del norte, son los cementerios más vigilados. En cada uno de estos camposantos las autoridades deben disponer personal permanentemente.

Riñas, atracos, balaceras y hasta homicidios ocurren cada semana en los camposantos de la ciudad. En el último año seis personas han sido asesinadas en medio de las tumbas. Informe especial.

Si los muertos del Cementerio Central se pudieran levantar de sus tumbas y salir corriendo lo harían. No es una exageración. Sobretodo si se tiene en cuenta que este camposanto, uno de los más importantes y antiguos de Cali, se ha convertido en escenario de riñas, atracos y balaceras. Y porque en el último año seis personas han sido asesinadas en medio de las tumbas. El 10 de octubre pasado, Luis Ovidio Rodríguez Carabalí, quien llegó para acompañar el entierro de un familiar, fue víctima de un sicario que le quitó la vida dentro del sacramental. Según reveló la Policía, el asesino entró desarmado, pero su secuaz le pasó el arma desde afuera a través de una reja. El hombre cometió el crimen y lanzó de nuevo el revólver (hechizo) hacia la calle. Esa tarde, las más de 200 personas que estaban en el cementerio corrieron despavoridas. Muchos recordaron lo ocurrido el 28 de noviembre de 2009, cuando cinco miembros de la familia Tolosa, fueron masacrados frente a la tumba de uno de sus seres queridos. Desde entonces, hace casi un año, ni los vivos ni los muertos tienen paz en el camposanto Central. Las autoridades ahora deben estar alerta cuando hay entierros de pandilleros o integrantes de bandas delicuenciales, porque quienes acompañan los cortejos llegan a extremos insospechados. "Arman balaceras, atracan a la gente que está rezando o buscan la manera de enfrentarse entre ellos en medio de los sepelios", aseguró uno de los policías que hace parte del operativo que se monta todos los lunes y miércoles. La Policía debe disponer de hasta 50 agentes para escoltar los cortejos y controlar los desórdenes. En varias ocasiones las autoridades han detenido a hombres armados que cometen atracos dentro del cementerio o en los semáforos por donde pasan con el féretro. Este año 15 personas han sido capturadas portando armas de fuego en el Central."Por eso hemos diseñado estrategias para evitar riñas y enfrentamientos. Nos ha tocado coordinar con las administraciones de los cementerios y las funerarias donde se hacen los velorios", dijo el comandante operativo de la Policía Metropolitana, coronel Ramiro Castrillón. El oficial reconoce que ha tenido que ubicar policías uniformados y de civil para evitar hechos violentos antes, durante y después de estos sepelios. Incluso en cinco ocasiones el Escuadrón Antidisturbios, Esmad, ha entrado al Central. Hace apenas 20 días, mientras en medio de rancheras, disparos, tragos de aguardiente y humo de marihuana enterraban a un delincuente dado de baja por la Policía, pasó algo inconcebible. Varios hombres abrieron una de las bóvedas del panteón donde están los policías muertos, sacaron uno de los restos y lo tiraron al piso. Fue una descabellada forma de venganza. El martes pasado, en el entierro de Jorge Andrés Restrepo, el ambiente estuvo tenso. Los acompañantes de este hombre, quien le causó la muerte a un ex policía en el barrio Sucre, al parecer por atracarlo, estaban alterados. Al tiempo que 45 policías armados con fusiles aguardaban ante cualquier escaramuza, algunas mujeres lloraban sosteniendo claveles y rosas en sus manos para enchapar con ellas la última morada de su ‘pana’. De pronto sonó un disparo, y otro, seguido del ‘Caballo de patas blancas’ entonado por un desteñido mariachi. Fue un momento tan tenso que hasta los mismos policías no hallaban la hora en que se dijera por última vez: Dele Señor el descanso eterno y...

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