La Iglesia Católica expide documento para 'blindarse' contra la pederastia

Mayo 04, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Claudia Liliana Bedoya S. | Reportera de El País
La Iglesia Católica expide documento para 'blindarse' contra  la pederastia

William de Jesús Mazo fue condenado a 33 años de cárcel por abusar de cuatro menores, en el año 2009. Mazo era el párroco del barrio Alfonso Bonilla Aragón. Fue condenado en marzo de 2012.

El llamado ‘Decreto de prevención de abuso contra menores’ hará que quienes trabajan con la Iglesia no callen. Cali ya tiene el documento.

Quienes sirven a la Iglesia, léase clérigos, seminaristas, religiosos y religiosas, profesores de colegios arquidiocesanos, empleados de las iglesias y hasta voluntarios ya tienen un manual de comportamiento para prevenir y denunciar los casos de abuso sexual a los menores de edad.La normatividad ha sido considerada por la Conferencia Episcopal un ‘Decreto para la prevención de abuso contra menores’ y de un texto base, las jurisdicciones (Diócesis y Arquidiócesis) están haciendo sus manuales. En Cali, por ejemplo, el arzobispo Darío de Jesús Monsalve confirmó a El País que el documento está listo y que se dará a conocer este mes. “El Decreto 406 del 10 de marzo de 2014 ya fue firmado y estamos en proceso de editarlo en diversas formas pedagógicas y socializarlo; así como empezar a aplicarlo, con todas las implicaciones, para atender este tema tan sensible”. El documento, que es de obligatoria adopción, invita a no callar los casos, a denunciarlos y a que cada persona se haga responsable de sus actos. Según la Conferencia Episcopal, un 60% de las jurisdicciones ya lo han ido adoptando. Su objetivo es “proteger a los niños de una situación de la que nos han señalado a los sacerdotes como si fuéramos los únicos del problema, pero se está haciendo con empleados de las parroquias y todos los que tienen que ver con la Iglesia porque necesitamos curarnos en salud”, expresó Guillermo Orozco, obispo de Girardota, Antioquia, donde se firmó el Decreto en octubre de 2013.Para la abogada Claudia Patricia Ceballos Borrero, con estos decretos “claramente se puede ver la  necesidad de la Iglesia por reconciliarse con la sociedad con respecto a estas conductas. Ahora, le están dando la importancia a la responsabilidad de estos individuos y dando el reconocimiento oficialmente de la atención que se debe dar  a este tipo de denuncias”. Juan Álvaro Zapata, director del Departamento de Ministerios Ordenados y Vida Consagrada de la Conferencia Episcopal Colombiana, dijo a El País que desde hace dos años el episcopado está trabajando con gran interés en el tema. Explica que se puede considerar como un delito sexual “una invitación, una incitación verbal, tocar al menor o que haya un acto sexual específico genital. Y hablaremos de pedofilia en caso de menores de 13 años y su abusador es mayor de 5 años. Y efebofilia, para quienes están entre los 14 y 18 años, y su abusador es mayor de 5 años”, anota. Además, quien hace una denuncia por una situación de abuso puede presentarla a nivel canónico y con la justicia civil; y el acusado, así sea miembro de la Iglesia, “debe asumir los gastos y las indemnizaciones que ese proceso lleve. La Iglesia ofrece ayuda espiritual, sicológica y social para que la persona se restablezca en su dignidad, en su condición humana, pero la defensa corresponde a la persona”, aclara Zapata. Anota que es necesario, al denunciar, “dar la cara porque también llegan denuncias anónimas y esas no valen”. El Decreto también permitirá que se juzguen todos los casos que se presenten “no importa el tiempo en que hayan sucedido los hechos. No hay términos de vigencia, de hacer un procedimiento legal y canónico. No hay unos años máximo para decir que no se le hace ningún procedimiento, cualquier denuncia es investigada”, señaló Zapata.Y se contempla que las víctimas reciban apoyo por parte de la Iglesia. En Cali, la Arquidiócesis de Cali creará la Fundación Nacer (Niños Abusados Compromiso de Educación y Rehabilitación) para ayudar en el proceso de acompañamiento y “para mirar la vida de otra manera y superar esta situación que les afectó”, señala Monsalve. En Girardota, Antioquia, las disposiciones del manual ya se aplican en las actividades, por ejemplo, en “las catequesis y en las convivencias con niños se exigen que vayan padres de familia para que ellos estén vigilantes y sean testigos de que las cosas marchan bien”, cuenta el obispo Orozco. En Barranquilla ya están el Decreto y el respectivo manual en el que se dan pautas de comportamiento (ver listado). Fue publicado en febrero pasado y su socialización ya está en marcha. En jurisdicciones como Girardot, Ibagué, Tunja, Bogotá, El Espinal, Riohacha, Sonsón- Rionegro, entre otros, estos decretos ya están operando. Pedro Ortiz, catequista en Cali desde hace 25 años y quien deberá acogerse a lo que dispone el decreto, explica que este reafirmará su labor porque “los catequistas, por formación, estamos en la obligación de denunciar estos casos de forma inmediata”. Y asegura que lo ideal también sería tener una información básica en temas legales para orientar a las familias sobre qué hacer. Por su parte, la defensora de familia Silvana Uribe López, considera que esta es la manera más sana en que la Iglesia puede aportar en la prevención de casos y crear conciencia en la necesidad de denunciar y no callar el abuso.Seminaristas son estudiados con lupaEn el Decreto de Prevención de Abuso contra Menores también se hace referencia a la importancia de que los jóvenes aspirantes a ser sacerdotes tenga una rigurosa evaluación, no obstante, el proceso se viene realizando desde hace más de una década.Juan Álvaro Zapata, director del Departamento de Ministerios Ordenados y Vida Consagrada de la Conferencia Episcopal Colombiana, explicó en diálogo con El País que antes “se valoraba mucho más el tema de la vocación pero de la parte humana no se hacía un examen exhaustivo. Vimos la necesidad de exigir unos procesos mucho más estrictos porque todos venimos de familias y de realidades muy concretas, donde pudimos ser afectados por una u otra situación que dañara la estructura de nuestra personalidad. Por lo tanto no puede permitirse el ingreso a un seminario de una personas que no tenga una idoneidad en su estructura humana. La persona va a ser vocacionada pero no se anula su condición humana”.Así, quienes aspiren a ingresar deben “haber pasado un año de acompañamiento o discernimiento vocacional con el equipo que nombra el obispo para hacer el acompañamiento al aspirante. Deben participar de una serie de encuentros quincenales, en un lugar, durante un día, haciendo análisis de condición humana, cristiana, vocacional. Se le hace un proceso de análisis fonoaudiológico para ver su estructuración mental, intelectual, un proceso sicológico con estudios de la personalidad, acompañamiento médico y estudio a las familias para saber por qué el candidato reacciona o es de determinada forma, porque al conocer la familia hay una mayor comprensión de la persona”. ¿Cómo hacer una denuncia en caso de abuso sexual a menores?En Cali, los casos de abusos sexuales contra menores de edad,son alarmantes. Cifras del Centro de Atención Integral a Víctimas de Abuso Sexual de la Fiscalía General de la Nación, seccional Cali, revelan que en enero de este año de 130 casos de abusos, 101 fueron cometidos con menores de edad; en febrero, de 88 reportes, 69 eran a menores; y en marzo, de 111 denuncias, 93 eran casos de menores.Para conocer cómo debemos actuar cuando se conoce un caso de abuso sexual contra un menor de edad, Silvana Uribe López, defensora de familia de la Unidad Caivas (Centro de Atención Integral a Víctimas de Abuso Sexual) de la Fiscalía General de la Nación, seccional Cali, explica a los lectores de El País cómo actuar.¿Dónde hacer las denuncias?La persona debe poner el caso en conocimiento de las autoridades competentes como lo son Fiscalía General de la Nación y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, así como las comisaría de familia. Estas últimas están llamadas a atender casos en donde los niños son abusados por una persona de la familia.Puede presentarse ante una sede de la Unidad de Reacción Inmediata (URI), ubicadas en Aguablanca, Casa de Justicia de Siloé y del centro (antiguo Telecom, en frente del edificio de la Gobernación del Valle), en cualquier hora del día, pues atienden 24 horas.También para la recepción está la Sala de Denuncias de la Fiscalía, diagonal a la Gobernación.Igualmente, a través de la línea 01 8000 91 80 80 de Bienestar Familiar se puede recibir información y poner en conocimiento el caso, incluso de forma anónima. Si los casos se presentan en instituciones, deben darse a conocer también ante las directivas. ¿Qué sigue?Cuando hay niños involucrados como presuntas víctimas, se debe brindar una atención integral. El niño se remite a la EPS para una atención integral en salud y posteriormente debe ir a Medicina Legal, por orden de la Fiscalía o el defensor de familia, para que el médico legista determine si existe una lesión de carácter sexual o como consecuencia de una actividad sexual.Luego viene la atención por ICBF o comisaría de familia para que adoptemos las medidas de protección que se necesitan en ese momento y restablecer sus derechos.¿Por qué la gente no denuncia?Pueden existir varios elementos: El miedo de denunciar, por amenazas, por el desconocimiento de que se puede hacer, falta de herramientas para tomar la decisión o porque hay una dependencia desde lo emocional y lo económico. A veces las denuncias que hay, no reflejan toda la problemática.

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