La historia detrás de la visita de Letizia Ortiz a Cali

La historia detrás de la visita de Letizia Ortiz a Cali

Junio 08, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Alda Mera | Reportera de El País

Cuando El País, en el 2003, reveló que la prometida del príncipe Felipe había estado en Cali, hasta la Corona Española se mostró interesada.

El paso de Letizia Ortiz Rocasolano por Cali hace 20 años no fue nada intrascendente. Al menos para la Corona Española que, apenas El País de Cali registró la estadía de la prometida del futuro Rey de España en esta ciudad, llamó a este diario para saber si había quedado algo entre el tintero.Ante la filtración del secreto de estado del noviazgo real con el príncipe Felipe de España el 1 de noviembre de 2003 y el anuncio del compromiso de la pareja el 4 de noviembre siguiente, Guido Correa, entonces editor de la sección Vivir de este diario, fue el autor del doble página en el que desempolvó muchos recuerdos hasta despertar la curiosidad de la Casa Real.Correa recreó con fotos, testimonios de toda esa generación de estudiantes de la Universidad Autónoma de Occidente, UAO y hasta el facsímil de una carta de puño y letra de Letizia a una de sus anfitrionas en Cali, cómo la conocieron cuando llegó al VIII Congreso Latinoamericano de Facultades de Comunicación Social, realizado del 24 al 28 de octubre de 1994.“La Revista Hola de España reprodujo las fotos y la mitad del artículo –sin permiso– y días después recibí una llamada de la Oficina de Protocolo de La Casa Real Española. Me dijeron que querían conocer en qué circunstancias había hecho yo la investigación, me preguntaron ‘qué más sabía, qué más pudo averiguar’, como tratando de conocer si yo me había guardado algún secreto; los sentí preocupados por la imagen que se pudiera dar de quien ya iba a ser la Princesa de Asturias”, recuerda el ahora director del Noticiero 90 Minutos.Tanto hace diez años como ahora, todos los que compartieron con la acuciosa aspirante a periodista coinciden en que era una joven muy activa y con mucho afán de superación. Como dicen hoy, con ganas de comerse el mundo. Y repetían: “Sí, sí, es ella, es la española que vino al Congreso de la Autónoma”.Lucho Ronderos, del equipo organizador, recuerda que el primer día lo llamaron porque había una española que no tenía dinero para pagar la inscripción. Era Letizia, pero ella muy hábilmente planteó que podía trabajar como periodista del evento en contraprestación.Entonces hacía notas y entrevistas para el Noticiero 90 Minutos. “A ese congreso asistió Jesús Martín Barbero y la crema y nata de la comunicación de América Latina y ella hablaba con todos con propiedad. Era muy despierta, si logró hacer el negocio de trabajar y no pagar, imagínese”, dice Ronderos.Letizia era la única europea del evento y llegó con Carmen Caffarel, profesora de la Universidad Complutense de Madrid, donde estudiaba la joven, relata Álvaro Rojas, presidente de la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social, Felafac, entidad organizadora el evento.Años más tarde, Caffarel sería directora de la Radio y Televisión Española y se la encontraría hecha ya lo que en Cali Letizia dijo que quería ser: la mejor periodista de España. “Sí, sí, era ella. Una joven muy sencilla como cualquier estudiante, muy práctica, con disposición de acoplarse a todo”, dice Margarita María Echeverri, quien le ofreció su casa luego de una salida nocturna a la que no asistió la chica donde se estaba hospedando.Doña Gloria (Escobar de Echeverri) les preparó al desayuno chocolate, huevos revueltos, arepa, queso cuajada y Letizia repitió chocolate. Y al almuerzo les preparó sancocho valluno y repitió.Porque Letizia tenía intacta la capacidad de sorpresa como cuando los españoles llegaron a las Indias: se admiraba de que en cada esquina vendieran piña, chontaduro, mango y cuanta fruta daba el trópico, a precio de huevo. Quedó deslumbrada con los jugos, especialmente los cítricos, pues estaba acostumbrada a la fruta como comida mas no como bebida. No podía creer que un papayo diera fruto en el andén de la universidad y un apartamento de tamaño promedio le parecía espectacular, comparado con los de España.Sí, sí, era la chica que María del Pilar Uribe acogió en su casa e invitó a un asado en su finca La Fátima, en Pichindé. Allí Letizia montó a caballo a campo abierto, una novedad para ella, subió por trochas y veredas hasta Peñas Blancas.Al otro día se reunieron en la Terminal de Transportes, Margarita María, Alex Gómez, dos extranjeros, la anfitriona y ella y se fueron en bus al Lago Calima. Con la misma facilidad con que salió en “bañador” (bikini) y practicó deportes naúticos (jetski), de regreso se subió a un camión que transportaba arena y recogió al grupo que venía echando dedo. “Sí, era ella”, corroboró Álvaro José Botero al evocar una salida en grupo un viernes a la discoteca Kongo, frente a la Javeriana en Ciudad Jardín. “Allí bailó de todo y con todos, pero la recuerdo más como una excelente conversadora, muy interesada en conocer la cultura y tradiciones latinoamericanas”, dice Botero.También fue al asado en casa de Rodrigo Ocampo Navia, quien por tener carro le encargaron movilizar a la única europea por toda la ciudad. “Era muy sencilla y se podía comer todo lo que se le atravesara. Le encantaron los tostones con hogao, las arepas y las frutas, comía mucha fruta”.Ocampo también asistió a la rumba de despedida del congreso en Tropical Club, la discoteca frente al estadio Pascual Guerrero. “Ella bailó toda la noche y estuvo muy animada. Le cogió el paso a la salsa rapidísimo y el ‘Cali Pachanguero’ se lo bailó con todos porque era muy amigable, abierta y estaba fascinada con el trato que le dábamos”, dice Ocampo.InteligenteNo es que Letizia haya venido a Cali solo a pasear. No faltó a una sola de las jornadas académicas y participó muy activamente; mostró un gran bagaje cultural a sus 22 años, una personalidad arrolladora y su inteligencia a prueba de metas muy altas que se ponía. Ya era practicante en Madrid, mostró interés en una especialización en Cali y se fue encantada y agradecida.Así le escribió a María del Pilar Uribe en una carta fechada a los dos meses: le decía que luego de un duro examen logró entrar como editora de la agencia de noticias española, EFE. Y le da una lección de medios: “Es la cuarta más importante después de Reuters (británica); AP (americana) y France Press (francesa)”. Reviso el material de más de 100 corresponsales en el mundo”.

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