La historia del hombre que llegó a Cali a traer un pacto por la felicidad

Agosto 12, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Santiago Cruz Hoyos | El País
La historia del hombre que llegó a Cali a traer un pacto por la felicidad

Con ‘Happy Post Project’, Mario Chamorro y el equipo de su fundación ‘Make it Happy’ intervienen espacios públicos en todo el mundo para empoderar a la gente por medio de una pregunta simple pero poderosa: ¿Qué te hace feliz?

Mario Chamorro nació en Pasto. Llegó a Wall Street. Lo perdió todo. Se encontró a sí mismo. Ahora recorre el planeta haciendo una pregunta: ¿qué te hace feliz? Detrás de aquello que parece simple está la intención de generar un cambio social.

Un hombre ha llegado a la ciudad con una propuesta: establecer un pacto de la felicidad para Cali. También para Colombia. El alcalde Rodrigo Guerrero está entusiasmado. El Presidente Juan Manuel Santos también. Hace apenas unos días lo recibió en la Casa de Nariño. Se tomaron fotos sonrientes. Aquel curioso hombre se llama Mario Chamorro. Tiene 31 años. Nació en Pasto. Vive en el mundo. Hoy está en Cali pero el próximo mes podría dar una conferencia en el Reino de Bután, un país del sur de Asia, donde el gobierno mide su éxito no en índices económicos sino en la felicidad de sus habitantes; o en Qatar, donde existe el programa Ted, un movimiento que busca generar millones de ideas para mejorar este planeta; o en Nueva York, donde está la sede de su fundación: ‘Make it Happy’. Traduce algo así como haz eso que tanto te hace feliz, ¿por qué no?Una de las iniciativas de la fundación se llama ‘Happy post project’. Es una idea con la que se pretende contagiar a la humanidad de felicidad. Entonces, en la calle, Mario Chamorro invita a las personas a responder una pregunta en notas adhesivas de todos los colores: ¿qué te hace feliz? Se trata de un interrogante poderoso. Contestarlo es confrontarse, pensar en por qué diablos no hacemos lo que en realidad queremos si esta vida es tan corta, terapia para días tristes. La iniciativa se ha realizado en 24 países. En 2011 fue en Japón, exactamente en el metro de Tokio. Funcionó. Gente deprimida por un país que acababa de ser destruido por el terremoto del 11 de marzo sonreía apenas le hacían el interrogante. Se sabe: reir es una manera de curar. En diciembre pasado, ‘Happy post project’ se realizó en Cali. Participaron 3.246 habitantes. Los resultados de sus respuestas serán presentados este miércoles 15 de agosto. Será en el Teatro Municipal Enrique Buenaventura.Y en Cali, según esas respuestas, lo que más hace feliz a su gente es la familia. Después el ocio. También la fe. Sigue el altruismo, la salud, la vida, el amor, la paz, un buen amigo.- ¿Para qué servirá esa información?- Para que la Alcaldía explore este tipo de índices. Podrá diseñar y medir políticas públicas enfocadas en la felicidad de las personas. Aquí en Colombia no está pasando eso, entonces Cali será la ciudad pionera.Es jueves 9 de agosto de 2012. Mario Chamorro, camiseta, pantaloneta, está sentado en un garaje de una casa del barrio Camino Real, al sur de la ciudad. Habla despacio, sonríe sin euforia. Es en realidad un hombre sereno. Es en realidad un hombre satisfecho de sí mismo. No se preocupa por mirarse al espejo porque le están haciendo fotos para un periódico. ¿Por qué alguien se obsesiona con eso que llaman felicidad?A veces la vida nos obliga a empezar desde cero, comienza a explicar. Se nos mueren los padres, terminamos con la novia, perdemos el trabajo, la casa, nos diagnostican cáncer y cuando algo de aquello sucede inevitablemente hay que comenzar a vivir de otra manera. A Mario, justamente, le ha sucedido. A los 16 años fue el peor Icfes del colegio. Eso hizo que ni los profesores, ni los amigos, nadie, creyera en él. Lo condenaron a un futuro como cuidandero de vacas. Él se negó. Se fue de Pasto para Bogotá. Entró a estudiar administración de empresas en la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Conoció a Álvaro Uribe Vélez en campaña a la Presidencia. Lo apoyó sin cobrar un centavo. Sus amigos, otra vez, se burlaron. En todo caso fue el primero de su promoción en conseguir trabajo: durante tres años lideró un proyecto anticorrupción dentro del gobierno. Pero otra vez decidió empezar de nuevo. Sucedió un 5 de septiembre, cuando cumplía 24 años. Se levantó y se dijo que no podía ser que todavía no hablara inglés y que mucho menos no hubiera vivido en un país distinto a Colombia. Pues váyase, le dijo una amiga. Así, sin tanto lío. Váyase. Y sí. Mario Chamorro vendió el carro, el televisor, dejó ese barrio bonito en el que vivía, ese trabajo tan encopetado en el gobierno. Llegó a Boston, Estados Unidos. Consiguió un trabajo parqueando carros en un restaurante. En sus horas libres le enseñaba a bailar salsa a sus amigas, 15 dólares la hora. Había aprendido en Cali. Así consiguió dinero para el siguiente mes. Y para el otro. Y el otro. Un día cualquiera le dio por entrar a una charla en una universidad. Hablaban de los mercados de energía. Se interesó. Eso de la energía renovable moverá la economía del futuro, se dijo. Entonces se le metió en la cabeza hacer una maestría. ¿Pero cómo?, le preguntaron. Todavía no dominas el inglés, no tienes dinero, no tienes cómo hacer un préstamo en este país. Aterriza, muchacho. Mario desistió de la idea. El 24 de diciembre de 2004 un hombre llegó a parquear su auto en el restaurante en el que trabajaba. En el carro llevaba una calcomanía de la universidad donde Mario quería estudiar: Columbia University. Le contó al hombre su historia, ese sueño de entrar ahí. El hombre lo miró de manera despectiva. Le dijo que su hija estudiaba ahí, que un tipo como él que se dedica a parquear carros jamás lo haría. Ese día, Mario Chamorro aplicó en la universidad. Le otorgaron una beca. Después consiguió un trabajo en la bolsa de valores de Nueva York. Pudo convertirse en especialista en mercados de energía. Pero otra vez, a empezar de cero. Sucedió en 2008. Trabajaba en Wall Street. Tenía una casa. Tenía una novia. Tenía un sueldo generoso y seguro. Hasta que la crisis económica hizo que primero perdiera eso, el empleo. No pudo pagar las cuotas de la casa, también la perdió. Terminó con su novia. Incluso alguien lo confundió con otra persona y lo cogió a golpes. En medio de esa suerte de caos, Mario se hizo dos preguntas: ¿cuál es mi don, para qué soy bueno? ¿Qué estoy haciendo con ese don para mejorar el mundo? Y lo que Mario llama su don es tener la facilidad de conectarse con gente desconocida y empoderarla con mensajes positivos. Una vez, en un restaurante, notó que las personas estaban tristes. Comían sin hablarse. Entonces le preguntó a una amiga suya: ¿Qué crees que los haga felices? Ella le dio una idea. Pregúntales. Mario cogió servilletas. Les dijo que escribieran lo que los hacía felices. Los comensales sonrieron. Empezaron a conversar sobre la felicidad. Las parejas se tomaron de las manos. Precisamente, así nació ‘Happy post project’. Y justo cuatro meses después de haber decidido dedicar su vida a contagiar felicidad, le diagnostican cáncer. Ahora poco habla de eso. -Siempre lo he tomado tranquilo. Me hicieron tres, cuatro cirugías. Seguí trabajando todo el tiempo con ‘Happy post project’. El cáncer desapareció. Los medios hablaban de él. Fue noticia en el mundo. Dos compañías le ofrecieron trabajo tiempo completo, sueldos altos, pero Mario Chamorro las descartó. Quería dedicarse a hacer feliz a la gente. Parece que cuando alguien hace lo que verdaderamente lo apasiona, suceden milagros insospechados: Mario Chamorro consiguió un patrocinador para su fundación. Es una firma americana. Se llama Lead Dog Marketing. - Les dije: necesito una visa, un salario, una oficina. Me dijeron: los tiene.Parece, también, que cuando alguien se dedica a lo que lo obsesiona piensa en proyectos que de lejos parecen imposibles. Mario tiene una nueva una idea. Es, advierte, un proyecto piloto, una creencia: los índices de violencia en Colombia se podrían reducir con felicidad. Funciona, en principio, así: se recorrieron sitios con altos índices de violencia. Ciudad Bolívar, en Bogotá; Aguablanca, en Cali. Hizo esa pregunta poderosa otra vez: ¿qué te hace feliz?Mario cree que pueden suceder cambios individuales. Que alguien que porte un arma piense en que en realidad lo que lo hace feliz es su familia. De repente puede suceder que esa persona tome una nueva conciencia. De repente puede soltar el arma y tomar un camino distinto. De repente. La felicidad para Mario Chamorro es un vehículo que podría conducir al mundo a la generación de un cambio social.

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