La fundación de Siloé que salva vidas a ritmo de música colombiana

Junio 09, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Manuela Rubio Sarria / Especial para El País

Se trata de 'Fundisfami' y fue creada hace 14 años por Ana Julia Velázquez, una habitante del sector dedicada a mejorar las condiciones de personas autistas o en situación de movilidad reducida.

Ana Julia Velázquez decidió dedicar su tiempo a rescatar los talentos anónimos de Siloé. Ella cree que en esa lomita, o mejor el 'pesebre de Cali', hay cosas buenas por mostrar y por eso se dio a la tarea de buscarlas. 

Mientras Ana Julia Velázquez Vidal recorre las calles de su querida comuna 20, se llena de fortaleza para tocar puerta por puerta y hacer una invitación que ha sido muchas veces rechazada y otras cuantas aceptada: que personas autistas o con alguna discapacidad formen parte de la Fundación de personas con discapacidad y su familia 'Fundisfami' y aprendan a tocar música colombiana. También es un espacio para compartir y socializar experiencias de vida.  

[[nid:544256;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/270x/2016/06/ep001135297.jpg;left;{Nubia Acevedo y Ana Julia Velázquez.Foto: Anthony Bocanegra | El País}]]

Hace un par de años, durante dos meses, Ana Julia hizo esa labor en compañía de su hija Lina Marcela Narváez o 'Marcelita' como le dice cariñosamente, y de Nubia Acevedo, otra habitante del sector. 

Aunque Marcelita murió hace nueve meses por un cáncer, sigue siendo la inspiración de Ana Julia, pues al nacer y saber que era autista, se motivó como madre a buscar espacios en los que su pequeña se sintiera cómoda.

Y en el año 2002, cuando Marcelita tenía tan solo cuatro años, creó 'Fundisfami' en Siloé.

Ese espacio se llenó de intérpretes de música colombiana y se ha convertido en la mejor herramienta y terapia para estas personas.

Cerca de 60 personas, entre los 15 y 50 años, se dan una cita fija cada viernes de 3:00 p.m. a 6:00 p.m., en la sede comunal del cortijo, para disfrutar, gozar y sonreír.

Según datos recogidos por la fundación, Siloé tiene unas 500 personas con autismo o discapacidad. Sin embargo, en fechas especiales como navidad o el Día de la Madre asisten hasta 100.

Una vez, durante el recorrido de la loma, Ana Julia le ofreció a una madre que tiene su hija en silla de ruedas, un paseo organizado por la fundación, todo completamente gratis; “a la mamá se le notaba la alegría en la cara y la niña en silla de ruedas sonreía muchísimo”, pero cuando la mujer le comentó a su esposo del paseo se notó el disgusto en su rostro y le dijo que no irían.

“A mi ese momento me impresionó muchísimo porque como esa madre y esa niña, deben haber muchas otras personas que las tienen recluidas hasta su propia familia, sabiendo que la socialización es vital para estas personas y hay gente que no entiende que la música es una terapia buena para ellos, yo lo sé porque lo viví con mi Marcelita”, asegura Ana Julia.

Por el momento, la fundación ha logrado financiar el refrigerio de cada viernes, las presentaciones y los paseos, haciendo rifas de electrodomésticos y con el apoyo de la Secretaría de Cultura.

Sin embargo, todo esto no es suficiente. Actualmente tienen muy pocos instrumentos.

Es por eso que el deseo más grande de quienes están vinculados a la fundación, es poder tener una marimba o un piano para apoyar las clases de música.

Sus tres horas de clase semanales están llenas del sabor y la enseñanza que brinda Johan Bueno, un hombre de 30 años y el docente de música de la fundación desde hace un año: “Me encanta venir aquí, porque estar con ellos me alegra la vida, mi corazón y la existencia”.

Al igual que Johan, algunas madres participan cantando y bailando. Una de ellas es Nubia Acevedo, la mujer que acompañó a Ana Julia a recorrer todo Siloé. Su hijo Alexander Iglesias tiene 32 años años, es autista y aunque no asiste a la fundación, es el motorsito de Nubia para acompañar a los demás que le expresan su amor con abrazos cada vez que entra la sede comunal.

“Aunque mi hijo no viene a la sede, eso no me impide venir a compartir con los otros, el sueño de él es ser locutor de radio y todo lo que mi hijo desee yo quiero hacerlo realidad y lo apoyo totalmente”, dice Nubia.

[[nid:544311;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/270x/2016/06/ep001135298.jpg;right;{A la derecha Alfredo Jambo junto a uno de sus compañeros en la Sede Comunal 'El Cortijo'.Foto: Anthony Bocanegra | El País}]]

Uno de los que participa activamente en las clases de música es Alfredo Jambo, quien hace 28 años está en silla de ruedas por un accidente cuando trabajaba en una mina y desde hace ocho va a la sede a compartir con los demás. 

“Todos los viernes aprendo algo nuevo, este es mi segundo hogar, mis compañeros son mi otra familia y además me divierto cuando vengo”, asegura Jambo.

Mientras tanto, Ana Julia sigue en pie con la fundación, a pesar que no tienen un espacio propio, ni instrumentos suficientes.

Su objetivo ahora es promover la música colombiana pero sobre todo sensibilizar a la comunidad respecto a las capacidades de estas personas, la inclusión y el respeto a la diferencia.

Si desea ponerse en contacto con la fundación:

Correo: fundisfami_cali@hotmail.com

Teléfono: 5514960 

Celular: 317 345 0327

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