La Feria de Cali sigue viva en el corazón de los caleños, después de 54 años

La Feria de Cali sigue viva en el corazón de los caleños, después de 54 años

Diciembre 18, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Alda Mera, reportera de El País.
La Feria de Cali sigue viva en el corazón de los caleños, después de 54 años

Contrasta el orden que guardaba el público en los años 60 y 70 durante los conciertos, con algunos desmanes de los años 80 y 90. Aquí, en el Teatro al Aire Libre Los Cristales.

La Feria de Cali ha sobrevivido a críticas, crisis económicas, inviernos y otros obstáculos, por lo que sigue siendo una fuerza que mueve masas.

1. Joven cincuentonaLa Feria de Cali es una fuerza que mueve montañas de gente. Ríos de alegría y de licor dulce de caña. Llanuras de caballistas y equinos. Mares de belleza y alegría. Avalanchas de música en cantidades industriales y multitud de bailarines que se entregan cada fin de año al frenesí del goce, olvidando toda responsabilidad y seriedad que los tiraniza los once meses previos.Para llegar a ese clímax, desde 1958 se dispuso organizar otros eventos que apoyaran la temporada taurina en la recién inaugurada Plaza de Toros de Cañaveralejo, en 1957. Y que a la vez reactivara la alegría así como la economía, deprimidas por la explosión del 7 de agosto de 1956.Tan nobles propósitos animaron una de las ferias más famosas de América Latina, en la que sectores público y privado se han esforzado al máximo por más de medio siglo para garantizar la alegría colectiva. Llegando a situaciones tan anecdóticas que rayan en lo inverosímil. Como en 1958, cuando el director de la Feria, el famoso atleta Pedro Nel Machado, apodado ‘Patotas’, le propuso al alcalde de la época, Carlos Garcés Córdoba, hacer una cabalgata nocturna. El mandatario se negaba porque, decía, qué iba a hacer con todos esos carretilleros borrachos.‘Patotas’ lo convenció diciéndole que el desfile lo encabezarían los equitadores del Club Campestre debidamente uniformados, y que el resto de los cabalgantes irían detrás con antorchas. “Eso es una locura, esos borrachos van a quemar la ciudad”, dijo el Alcalde, pero Machado contestó: “No, con una mano llevan la antorcha y con la otra la rienda; entonces, ¿con cuál beben?”. Y así se hizo.Un año después, en 1959, tuvieron la osadía de volver navegable el río Cali. La brillante idea fue de ‘Don Palo’, apócope del señor Palomino, un arenero de Juanchito. ‘Don Palo’ planteó hacer un trincho en el río Cali, a la altura del Puente de la Cervecería (Avenida Colombia con Calle 8), de tal manera que el agua se represara y traer canoas remadas por los areneros. Al capitán Bernardo Baraya, director de la Feria ese año, le pareció excelente la propuesta. Resultado: la gente se paseaba feliz desde el Puente de la Cervecería hasta La Ermita en más de 30 canoas remadas por los afrodescendientes de Juanchito, expertos en esas lides. “Esa ha sido la única vez que el Río Cali ha sido navegable”, dice Guillermo García Jaramillo, coautor del Libro Feria de Cali 50 años y jefe de comunicaciones de Corfecali.La fiebre futbolera ha ido de la mano con la Feria. Ese mismo año, 1959, vinieron los equipos Santos, de Brasil, y San Lorenzo de Almagro, de Argentina, para jugar un cuadrangular con el América y el Deportivo Cali, equipos locales que descollaban a nivel nacional. “En la noche, los jugadores extranjeros se escaparon de las concentraciones para ir a las casetas populares, que eran la máxima atracción de la Feria. Pero en una de ellas no dejaron entrar a un jugador porque era menor de edad. Respondía al nombre de Edson Arantes Do Nascimento, más conocido como Pelé”, recuerda García Jaramillo. No vieron que era el muchacho de la Selección Brasil que había deslumbrado y se había coronado campeón mundial en Suecia 58. Pelé había venido con Zagalo, otro astro del Santos, mientras que San Lorenzo trajo a San Filipo y Bogglio.El furor de esas primeras versiones de la feria y de los años 60, fueron las casetas populares. Eran famosas La Caseta Panamericana, epicentro de esa explosión de alegría llamada Feria durante más de una década. “Estaba ubicada en el antiguo hipódromo (hoy, Unidad Deportiva Panamericana), tenía 3.500 metros cuadrados y capacidad para 7.300 personas. La sola pista de 1.000 metros cuadrados podía albergar a 2.000 parejas”, dice Francisco Hernández en El Libro de la Feria. Otras casetas donde caleños y turistas se reventaban azotando baldosa, eran la Cañasgordas, ubicada en los parqueaderos de los almacenes Sears, hoy La Pasarela; La Matecaña, Tumbasón, Paraíso, La María, entre muchas otras. Por sus escenarios desfilaron orquestas y artistas reconocidos entonces: Pacho Galán; Lucho Bermúdez, Billo’s Caracas Boys, Los Melódicos, Los Hispanos, Los Graduados, seguidos de Celia Cruz, Daniel Santos y todas las figuras de la salsa venidas de Nueva York y de Puerto Rico. Y Richie Ray & Bobby Cruz, que cuando bajaron del Hotel Aristi escucharon sus discos, pero cantados como por unos coros de niños: los caleños le habían hundido el acelerador a su música: los discos de 33 revoluciones acá se oían a 48.Ya se sentía el furor del rock and roll, la nueva ola y el Club del Clan. Y un concierto de rock en el Coliseo Evangelista Mora escandalizó al entonces alcalde, Carlos Holguín Sardi, y le significó una carta-regaño a la directora de la oficina de turismo, en la que pidió tomar medidas de seguridad y de sanidad por lo que pudiera pasar. El concierto se hizo y no pasó nada. El frenesí por la rumba era tal que un día a algún empresario se le ocurrió montar una caseta ambulante en la plataforma de un camión. “Ese bailadero andaba por todo Cali con parejas que se subían a bailar y se bajaban alternadamente durante toda la noche”, recuerda Álvaro Mejía López.La Feria, que siempre tuvo una combinación perfecta entre tradiciones del Cali Viejo y un espíritu cosmopolita, en 1965 ya era tan famosa que la prestigiosa revista Life, de Estados Unidos, tuvo a dos enviados especiales para su cubrimiento. Eran tiempos en que se cursaba invitación a personajes como al actor Marlon Brando o a la Reina Isabel de Inglaterra. La Cabalgata, evento emblemático, tuvo su apogeo en los años 80 y 90, cuando sacaba hasta 800.000 espectadores y 4.000 binomios a la calle. Era la época en la que no había Salsódromo como hoy.Es que la Feria de Cali, que nació con aires de modernidad, se esfuerza por reinventarse cada año y por conservar su encanto. Así trascendió fronteras, superó crisis económicas, sociales y hasta inviernos bailando bajo la lluvia.2. Eventos pa' gozar3. Escándalos ferialesFiguras de la FeriaDaniel Santos. El inquieto anacobero enloqueció a Cali en 1965, su primera presentación. Pero su mano a mano musical con Sandro de América en 1971 en la caseta Matecaña, ante 6.000 personas rebasó los pronósticos: 14 jóvenes desmayadas, 20 mesas y 100 sillas destrozadas.Jovita Feijóo. En 1965 apareció una reina sin corona en medio de las reinas de la sociedad. Era Jovita Feijóo, una mujer sencilla que hizo de su locura por ser reina, un ícono que el pueblo caleño veneró e inmortalizó. Ella tenía carroza aparte en cada uno de los desfiles de la Feria.Los grandes. La Sonora Matancera, Celia Cruz, Johnny Pacheco, Héctor Lavoe, Ismael Rivera, Óscar de León, Gran Combo, Los Lebrón, Cheo Feliciano, La Sonora Ponceña, Joe Quijano, Sexteto Juventud, Andy Montañez, Willie Colón, Henry Fiol y más enloquecieron a Cali con su música.Artistas a granel. Jóvenes desmayadas dejó el baladista Valen en 1970 al cantar Quiero Amarte, en la verbena del barrio Aguablanca. Helenita Vargas, Tito Cortés, Óscar Golden, Harold Orozco, Yaco Monti, Leonardo Favio, Fausto, Christopher, Elio Roca, Isadora, cantaron en los 70.Los de la rumba. Pacho Galán, Lucho Bermúdez, Piper pimienta Díaz (foto), Fruko y sus Tesos, Nelson Henríquez, Pastor López, Lisandro Mesa, Alfredo Linares, Alfredo Gutiérrez, Nelson y sus Estrellas, Carlos Vives, entre otros. Todos tuvieron su disco de la Feria en su momento.

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