La encrucijada que vive el Instituto Óscar Scarpetta

Marzo 05, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País.
La encrucijada que vive el Instituto Óscar Scarpetta

Entre los niños reubicados esta semana había 17 grupos de menores de edad pertenecientes a una misma familia (dos, tres y hasta cuatro hermanos).

La organización, insignia en la ciudad, está bajo la lupa del Icbf por presuntas irregularidades. La institución se defiende.

El Instituto Óscar Scarpetta, reconocido   por su trabajo con niños y adolescentes que han sido abandonados o abusados, tiene 25 días para demostrar si podrá seguir atendiendo los 144 cupos de internado y 96 de externado  que tiene contratados con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Icbf,  Valle.

La entidad, con 85 años de experiencia en este tema, estará con licencia provisional de operación hasta el próximo 30 de marzo, debido a una serie de irregularidades detectadas por el Icbf que han quedado consignadas en una serie de auditorías hechas durante los últimos cuatro años.

Por esta causa, al menos 40 niños atendidos en el lugar fueron reubicados esta semana en otros centros de atención, como medida preventiva.

El seguimiento, dicen voceros del Icbf, se le hace desde el 2012, año en el que justamente Nohemy Scarpetta de Espíndola, la líder del trabajo social en la institución, falleció.

En ese entonces, dicen los informes  del Icbf conocidos por El País, se reportaron deficiencias en la atención sicológica de los niños (como diagnósticos errados) y desórdenes en los registros de ingreso y salida de los menores. A eso se sumaron, según refieren funcionarios del Icbf, quejas de padres de familia que denunciaron irregularidades en el transporte para los menores vinculados al programa de externado (bus con revisión técnico mecánica vencida y sin cinturones de seguridad).

“Incluso, hubo quejas por parte de padres que decían que había epidemia de piojos. Cuando se hizo la verificación, se encontró en ese momento que una peineta era utilizada por 15 o 20 niños”, comenta uno de los funcionarios del equipo investigador.

Entre el 2014 y 2015, según los informes del Icbf, comenzaron a presentarse los problemas en el servicio de nutrición. Alimentos en mal estado (como frutas y verduras), suministro inadecuado de alimentos a bebés, moscas en la cocina. Incluso, los informes referencian un bulto de Bienestarina contaminada por roedores.

“Cuando hicimos las visitas, encontramos el comedor totalmente obsoleto, con sillas de jardín adecuadas para que los niños se sentaran. Para lavar gran cantidad de ropa, se usaban cuatro lavadoras de las de uso doméstico, no industrial, sin procesos de desinfección. Incluso, la ropa interior de los niños se secaba extendida en el prado”, dijo a El País otro técnico del Icbf.

John Arley Murillo, director de la entidad en el Valle, asegura que cuatro equipos pasaron por el Scarpetta verificando las anomalías. El último fue un grupo especial de Bogotá que determinó 44 hallazgos, según un documento conocido por este diario, donde se detallan los resultados de unas visitas realizadas los días 16 y 17 de septiembre del 2015.

Además de encontrar problemas en las raciones de comida (como ausencia de Bienestarina durante las visitas o raciones excesivas de arroz para los niños) se señalan problemas administrativos y financieros, como falta de certificación académica y  experiencia laboral en casos puntuales, liquidación de aportes salariales con una base de cotización superior a la convenida en algunos  contratos y destinación de recursos a rubros no autorizados.

En ese último caso, se refiere el pago de un préstamo adquirido en 2012 por el Scarpetta con una persona natural y cuyos intereses “son pagados con recursos del contrato suscrito para desarrollar los programas de Internado y Externado”, dice el documento.

 “Se ha dicho que esto es una persecución contra la entidad y no es cierto. Hemos tenido deferencia en la vigilancia del Scarpetta, que sabemos es una insignia en la ciudad, pero las irregularidades han sido recurrentes y lo han constatado cuatro equipos.  Desde ahora, se harán dos visitas semanales al sitio para ver cómo avanza el proceso. Después del 30 de marzo decidiremos si se contrata o no”, dijo el Director Regional del Icbf. 

  Habla el Instituto

 María Consuelo Díaz, integrante de la junta directiva del Instituto Óscar Scarpetta, aseguró frente al proceso que “hemos tenido periodos de altibajos en nuestra relación con el Icbf. Su propósito de fiscalización es genuino, pero a veces discrepamos de la forma y la variabilidad de opiniones. Hace 15 días tuvimos una evaluación maravillosa, con un puntaje de 99 %, y la semana anterior no nos fue tan bien, pero no con puntajes desastrosos”.

Frente a las irregularidades señaladas, dice que “ellos magnifican los hallazgos. Sabemos que en un lugar donde se manejan niños el margen de error debe ser cero. Hubo el error de que encontraron seis bolsas de leche con dos días de vencimiento y un paquete de pollo con dos días de vencimiento, que incluso el proveedor dijo que estaba mal rotulado. Entre esto y decir que son situaciones insalvables, hay un abismo”.

Agrega que “señalar cosas gravísimas como que haya un huequito en un anjeo o que hay algo sucio, porque se encuentren rayones en las paredes, es un poquito exagerado”.

Sobre los hallazgos financieros, asegura que “el manejo  ha sido impecable, fiscalizado y justificadas todas las erogaciones. Diferimos con el Icbf que hay rubros que ellos consideran que no deben ser sufragados con los dineros de la contratación. No les quito la razón, puede ser  error de interpretación de conceptos, pero estamos dispuestos a corregir”.

Sobre el futuro de la contratación, indicó que “John Arley Murillo almorzó conmigo y con otros dos miembros de junta, resolvimos que nos harán una auditoría de dos a tres veces por semana hasta el 31 de marzo, para constatar que las fallas se han subsanado, y luego de constatarse poder recuperar los niños para seguir funcionando bajo el acompañamiento de ellos. Confiamos en que lo lograremos”.

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