La crisis financiera asfixia a los hospitales del Valle del Cauca

Marzo 10, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
La crisis financiera asfixia a los hospitales del Valle del Cauca

Crisis. La delicada situación financiera que afronta el sector salud tiene a hospitales como el San Vicente de Paúl, de Palmira, al borde de la intervención y liquidación por parte de la Superintendencia Nacional de Salud.

Los 56 hospitales públicos del departamento urgen de una inyección superior a los $100.000 millones para lograr su reanimación.

Los hospitales del Valle están en situación crítica, sin oxígeno por falta de recursos económicos, asfixiados por las deudas con los proveedores e infartados por falta de personal, insumos y medios tecnológicos para atender a 1.776.000 usuarios pobres que demandan sus servicios médico asistenciales.Algunos, como el San Vicente de Paúl, de Palmira, están al borde de la intervención por parte de la Superintendencia de Salud, ya que sus cuentas que están en rojo desde hace varios años no le permiten salir adelante y, según su liga de usuarios, la politiquería lo ha desangrado.En esta crisis que afecta a los 56 hospitales públicos del departamento han incidido la caída de las rentas del licor y los juegos de azar que sostienen el 83% de la salud de los vallecaucanos. Las ventas de la Industria de Licores han bajado y solo esta renta financia 42 de cada 100 pesos del presupuesto de salud. El ex gobernador Francisco Lourido denunció que su antecesor entregó cinco millones de botellas de aguardiente sin cobrar los respectivos impuestos que son para la salud.Las amenazas a los hospitales que responden por el bienestar de los más pobres tienen que ver con varios factores. Luz Deiby Jiménez, directora ejecutiva de la Asociación de Hospitales del Valle, Asohosval, sostiene que hay tres grandes problemas que colapsan el sector: la excesiva legislación que existe en salud, el lento flujo de recursos del Estado, y la tardía y enredada contratación de servicios con las EPS.Jiménez señala que muchas veces la legislación es contradictoria, porque no se termina de aplicar una ley cuando ya se promulga la otra. El sistema de redes de salud entre municipios, por ejemplo, no ha funcionado, ni tampoco las uniones temporales de hospitales previstas en la ley para contratar en bloque, porque no hay una cabeza visible que responda por los contratos.En relación con el flujo de recursos, hay vueltas que retardan su llegada a los hospitales. Antes se giraba la plata desde la nación a la Secretaría de Salud departamental o municipal, de esta pasaban a la EPS y de aquí al hospital que finalmente presta los servicios. Pero dada la crisis de los centros asistenciales, se ha optado por hacer un giro directo a las EPS que tienen los pacientes afiliados al régimen subsidiado para que estas, a su vez, les paguen a los hospitales. No obstante, a menudo las EPS se tardan en pagar, glosan o rechazan muchas facturas y servicios y mantienen mucho tiempo los recursos en su poder. Además, no están pagando el 50% del cobro por servicios al momento de radicar las facturas, como manda la legislación, denunció Jiménez.Como si fuera poco, esas entidades se tardan en hacer los contratos con los hospitales para convenir la atención de sus afiliados, pero los hospitales no pueden dejar de atenderlos. De hecho , hasta principios de febrero no se habían suscrito tales contratos y el pago de los servicios prestados en enero están en veremos.Mas dificultadesOtro problema que afrontan las instituciones hospitalarias es de personal. En virtud de la suscripción del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, el Gobierno colombiano ordenó el desmonte de las cooperativas asociativas de trabajo como modalidad de vinculación laboral.En los hospitales la mayoría de los empleados han estado vinculados mediante esa modalidad. En el caso del Hospital Universitario del Valle son 1.400 personas contratadas por esos intermediarios, que al ser vinculados a la nómina implicarían un mayor costo de $5.000 millones mensuales, indicó Héctor Fabio Osorio, presidente del sindicato del HUV. Pero los recursos adicionales para hacer este cambio no los garantiza el gobierno.En el caso de un hospital pequeño de nivel 1, como los que funcionan en los 42 municipios del Valle, el impacto de esa planta laboral aumentaría sus costos operativos entre un 30% y un 40%, indicó la directora de Asohosval. Eso significan más de diez mil millones de pesos adicionales en el presupuesto global de los hospitales.De otra parte, muchos hospitales del Valle tienen problemas de infraestructura física. “Si nos fuéramos a la rigurosidad de la norma sismorresistente la mayoría tendría que cerrar”, dijo Luz Deiby Jiménez. Todavía hay pedazos de estructuras prefabricadas y sin reforzamiento.Por ejemplo, el hospital de La Cumbre urge de reubicación porque el terreno en el que está tiene unas grietas enormes. El de Candelaria no es sismorresistente y no hay condiciones ni espacio para reforzarlo, ya que si se le coloca una columna antisísmica se cierra el pasillo. Y los de Yotoco y Restrepo requieren mucha dotación. El hospital de Zarzal, que junto al de Cartago es un referente en el norte del Valle, tiene servicios especializados las 24 horas, pero sus condiciones físicas son precarias y no hay cómo invertir porque su déficit es de $3.000 millones, advirtió Luz Heredia, directiva de la Anthoc, el sindicato de trabajadores de los hospitales.Al hospital de Buenaventura, el departamento le inyectó en estos días $4.500 millones para mitigar su crisis ya que es un centro estratégico para más de medio millón de habitantes del litoral Pacífico. Pero las deudas del departamento con los hospitales superaban los $56.000 millones y los recobros a la nación más de $21.000 millones. Todo esto sin contar el HUV al que todo el sistema de salud le debe más de $150.000 millones.El secretario de Salud del Valle, Jaime Mosquera Borja, indicó que “estamos trabajando primero en el diagnóstico de nuestras instituciones, que la gran mayoría de ellas están pasando por un momento de crisis y hemos construido un escenario en el que los vallecaucanos puedan tener una mejor salud en los tiempos venideros”.Por lo pronto, hay pendiente una inyección de al menos cien mil millones de pesos que los hospitales públicos del Valle están esperando para reanimarse.El apoyo de CohosvalEn medio de las afugias financieras, la Cooperativa de Hospitales del Valle, Cohosval, de la que son socios los mismos centros asistenciales, es la entidad que le ha dado la mano a estas instituciones para que no les falten los insumos farmacéuticos con qué atender los pacientes. María del Socorro Rusca, gerente de la cooperativa , indicó que Cohosval no ha dejado de despacharles medicamentos a los hospitales para atender pacientes y procedimientos, sobre todo en urgencias y tratamientos que no se pueden suspender. Esto es vital para estas casas de salud porque en la actual coyuntura no siempre cuentan con proveedores que les despachen medicamentos sin pagos definidos.A diferencia de los proveedores del comercio, la cooperativa de hospitales no se limita a despachar medicamentos sino a ofrecer valores agregados para mejorar la calidad y servicio de los hospitales.En efecto, en el último año la entidad facturó cerca de $21.000 millones y entregó más de $2.800 millones desde su rubro de inversión social a los hospitales asociados y la comunidad vallecaucana en capacitaciones al personal asistencial y a los usuarios, consultas farmacológicas, y programas de seguridad del paciente.

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