La crisis de un pequeño operador amenaza al MÍO

La crisis de un pequeño operador amenaza al MÍO

Enero 09, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
La crisis de un pequeño operador  amenaza al MÍO

Conductores del operador Unimetro, que presta sus servicios al sistema de transporte masivo de Cali, MÍO, han estado protestando en reclamo por el pago de salarios y prestaciones legales.

A Unimetro, uno de los cuatro socios operadores, se le agota el combustible. Tres paros de sus conductores en menos de un mes por retrasos en el pago de primas y salarios, y tres multas de Metrocali que suman $3.000 millones le están fundiendo el motor.

El sistema de transporte masivo de Cali, MÍO, está a punto de frenarse. A Unimetro, uno de los cuatro socios operadores, se le agota el combustible. Tres paros de sus conductores en menos de un mes por retrasos en el pago de primas y salarios, y tres multas de Metrocali que suman $3.000 millones le están fundiendo el motor.La concesión a 20 años de Unimetro, empresa que tiene el 18% del negocio del MÍO, podría ser rescindida por física falta de plata. Porque sus socios, que son 460 pequeños propietarios de buses, no tienen con qué capitalizar la empresa. Y porque Unimetro no puede incorporar un socio estratégico que le dé respiro sino después de ocho años de corrida la concesión. Y ésta apenas arranca.“El panorama es demasiado oscuro”, reconoce el propio presidente de Unimetro, Hernando Grisales, porque como él mismo dice, “hay que hacer grandes inversiones y todo a través del crédito, pero con estos problemas la banca no está al alcance de todos los operadores..., sólo los que tengan mayores recursos podrán seguir”, sentencia el transportador.Lo cierto es que Unimetro no sabe si podrá mantenerse. Pero lo peor es que si continúa como va, el gran afectado será el propio sistema de transporte MÍO y con él la ciudad, ya que este operador maneja 99 de los 470 buses que tiene hoy el sistema.Metrocali tendrá que decidir rápido qué hace para desvarar el MÍO de este lío, porque los males de Unimetro pueden generar una reacción en cadena que toque a los demás operadores. Así lo ve también Luis Eduardo Barrera, presidente de Metrocali, quien señala que “el problema de Unimetro es que no hizo un modelo financiero correcto ni se acompañó de personas que supieran del negocio”.Por eso, según los analistas, detrás de las dificultades de caja para operar que ya tiene, para Unimetro podría venir el cierre de créditos bancarios y de suministros como combustible y llantas, además de la sindicalización de los conductores que pone contra la pared a la compañía. Como dice Grisales, el problema de Unimetro es de plata. No tiene con qué capitalizar y no tiene caja. Su capacidad de crédito está en el límite. Debe $40.000 millones y requiere $35.000 millones para seguir a la segunda fase. Está pidiendo un crédito adicional de $2.000 millones para fortalecer su administración, pero la operación no le da para autosostenerse. Para lograrlo, sus socios tendrían que meterle más dinero a la empresa o vincular un socio inversionista que les ayude a sostenerse a pérdida cinco años más, mientras el sistema empieza a ser rentable. Pero lo primero no es posible porque como dice Grisales “somos una montonera de pobres que nos metimos a hacer empresa y nuestros accionistas no tienen músculo financiero”. Y lo segundo (el socio capitalista) tampoco, porque el contrato de concesión no lo permite hasta dentro de ocho años. Por eso Unimetro tiene un retraso de dos meses en el pago de la seguridad social de sus empleados y tampoco está al día en los salarios de los 212 conductores.Asimismo, no le quedan recursos para hacerle adecuado mantenimiento a sus buses. De los 99 vehículos que tienen, sólo 75 trabajan regularmente, porque los otros están varados, ya que no hay recursos para hacerles mantenimiento.Incluso ya hay líos con el combustible porque no se los están fiando, dijo una fuente enterada. Y ese es un gasto del orden de $450 millones mensuales.Lo peor de todo dentro de ese panorama financiero es que debido al incumplimiento en la operación Metrocali le ha impuesto tres multas a Unimetro que suman $2.993 millones. Y, si se le descuenta de los ingresos quincenales que le corresponden por su operación en el MÍO no le quedaría mayor cosa para trabajar. “Eso sería la caducidad del contrato”, reconoce Grisales.Como si fuera poco, Metrocali determinó iniciar el proceso de cancelación de certificados de operación de 25 vehículos de la compañía.Por eso, el alcalde Jorge Iván Ospina sentenció esta semana que “Metrocali debe hacer un acucioso seguimiento de esta empresa y si sigue fallando nos tocaría prescindir de la concesión con ellos, porque pondría en peligro el desarrollo de nuestro sistema”.Debilidad administrativaPero la falta de capital de trabajo no es el único problema de Unimetro. También lo es su manejo administrativo. Javier Fernández, ex presidente de esa operadora, reconoció que no había competencia profesional ni experiencia empresarial en sus directivos y que estos nunca diferenciaron entre lo que es un directivo y un ejecutivo. En Unimetro, los socios desarrollan las labores ejecutivas de la empresa, están divididos y por eso no hay unidad gerencial ni control. “Las mismas personas pretendieron ser directivos y a la vez administradores, contadores, financieros, operadores... Hay una ignorancia administrativa y la gente que llegó nunca tuvo una experiencia en manejo empresarial”, observó Fernández.Hernando Grisales responde que les tocó hacer eso para reducir costos, porque no tenían cómo pagar ese tren administrativo. Sin embargo, sostiene que su estructura administrativa no se diferencia mucho de la que tienen las otras operadoras.“Además, al estructurar el negocio se quedaron cortos en los tiempos de la contratación de los créditos con los bancos, porque debieron convenir más años muertos y plazos de pago más largos, por eso están asfixiados”, dijo Fernández.El otro lío es que aunque Unimetro tiene 460 socios sólo ha chatarrizado cerca de 300 carros, lo que quiere decir que no todos los socios han cumplido con ese compromiso. Lo que se sabe es que algunos incluyeron a esposas y familiares como socios de un mismo carro para hacer volumen, lo cual arrojó más socios que carros y eso debilitó la inversión inicial de la compañía.Y, como si fuera poco, con todos los líos laborales que se generaron, permitieron la conformación de un sindicato que va a terminar golpeando económicamente la empresa, como lo reconoció Grisales.¿Presiones externas?En la crisis de Unimetro no sólo habría problemas internos. Los mismos directivos de la operadora aseguran que “hay gente de afuera interesada en poner palos en la rueda” para quedarse con su participación en el MÍO. Si Unimetro se va, los dos grandes operadores del sistema, GIT y Blanco y Negro Masivo serían los llamados a quedarse con el 18% que hoy tiene la operadora de los pequeños propietarios para garantizar el servicio. “Es lo que haría cualquier gran inversionista con la competencia cuando ve que el negocio es rentable”, dice Barrera.De hecho, Metrocali está examinando posibles escenarios para mantener la operación del sistema en caso de que colapse Unimetro. “Los grandes operadores tendrán que asumir mientras se licita la parte de Unimetro”, anotó el presidente de Metrocali.Pero también conspira contra Unimetro el incumplimiento de Metrocali, que no tiene lista la infraestructura del sistema en su primera fase, ni los ajustes a la operación para mover los 400.000 pasajeros que debería estar moviendo el MÍO. Si los 120.000 pasajeros que faltan en esta etapa estuvieran en el MÍO, los ingresos de la operadora subirían un 40% y su condición económica sería diferente. Pero la realidad es otra y la colisión pareciera esperar en la próxima curva.También tambalea MetrocaliLa solidez institucional y administrativa de Metrocali también parecen estar hoy en entredicho, por el fallo de tutela en segunda instancia del Juzgado Noveno Penal del Circuito que ordena “la suspensión transitoria de la operación regular del sistema de transporte masivo, en lo que respecta al paso a la segunda fase, dejando sin efecto el acta de inicio de la etapa de operación regular de los contratos de concesión”.Según el fallo, el presidente encargado de Metrocali, Rodrigo Salazar, no estaba autorizado legalmente para firmar contrato y ejercer como tal porque no completó su registro en Cámara de Comercio y, además, el paso a una segunda fase requería que Metrocali tuviera listas troncales, patios y tres terminales de cabecera que no se han hecho.Luis Eduardo Barrera, presidente de Metrocali, respondió que pese a ser un fallo de segunda instancia y obligado cumplimiento “nos estamos defendiendo porque los argumentos no son válidos”.Según juristas la única defensa que tiene Metrocali es pedir revisión del fallo por la Corte Constitucional, pero entre tanto tiene que acatarlo.

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