La capital del Valle tiene 22 Calis que no cumplen muchas funciones

Febrero 27, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Zulma Lucía Cuervo Plazas l Reportera de El País
La capital del Valle tiene 22 Calis que no cumplen muchas funciones

En las comunidades. Los Calis tienen atención bancaria para el recaudo de los servicios públicos y el pago de impuestos. Ese es uno de los servicios que tienen manera permanente algunos de estos centros de atención.

Algunos, como los de San Antonio (Cali 3) y El Poblado (Cali 13) ni siquiera tienen puntos de pago de los servicios públicos. En el caso del Cali 3 no hay taquillas porque este está relativamente cerca a la Torre de Emcali, ubicada en el CAM y el de El Poblado, por malas condiciones de seguridad.

Nacieron para desconcentrar las actividades de la Administración Municipal y acercar el gobierno caleño a las comunidades. En los Centros de Administración Local Integrada, conocidos como Calis, la comunidad debería encontrar solución a sus inquietudes y necesidades en materia de vivienda, infraestructura, salud, educación, entre otros, sin necesidad de ir hasta el CAM.Estos centros nacieron en el gobierno de Carlos Holmes Trujillo, cuando se crearon las comunas en 1.988. Pero se reglamentaron según acuerdo municipal 01 de 1996. En estos sitios deberían tener comisarías de familia e inspecciones de Policía, pero estas necesidades son suplidas en algunas comunas por las casas de justicia. Todos deberían tener puntos de atención para el pago de servicios públicos y de los impuestos municipales. Y si el ciudadano desea quejarse porque le fue mal liquidado el valor a pagar de su consumo de agua, de energía, o del predial, también debería encontrar respuesta allí. Pero en la práctica, los 22 Calis no funcionan así. Algunos, como los de San Antonio (Cali 3) y El Poblado (Cali 13) ni siquiera tienen puntos de pago de los servicios públicos. En el caso del Cali 3 no hay taquillas porque este está relativamente cerca a la Torre de Emcali, ubicada en el CAM y el de El Poblado, por malas condiciones de seguridad.Absalón Sabogal, presidente de la junta de acción comunal del barrio Alto Jordán, explica que si se quiere hacer un reclamo sobre el pago de las megaobras, “toca ir hasta el CAM porque no hay funcionario que le resuelva la queja”. “Y aunque sí hay un empleado de Sicali (consorcio privado que se encarga del cobro de los impuestos municipales) que atiende los reclamos, la verdad es que si uno cree que hay inconsistencias con el predial es mejor ir hasta el CAM. Por alguna razón mantiene llena la oficina en el centro”, reflexiona el dirigente comunal.La presidenta del Concejo, Noralba García, dice que aunque hay mucho esfuerzo local en las comunas, hay menos personal del Municipio liderando procesos y pocos recursos para atender las necesidades.El concejal Milton Castrillón explica que los Calis perdieron sus funciones de desconcentración del CAM cuando la nómina del Municipio se redujo en la reforma administrativa que aplicó el entonces alcalde John Maro Rodríguez. “Se quedaron sin funciones, su única labor es ser centro de recaudo”, enfatiza.El alcalde Jorge Iván Ospina reconoce que los Calis no son minicentros de la Administración porque la reforma los dejó sin personal y limitó los gastos del Municipio.Pocas funcionesPodría decirse que los Calis tienen estratos. Unos, como el Cali 10 (El Guabal) o el Cali 5 (La Rivera) son edificios de varios pisos, otros son casas prefabricadas, como los ubicados en las comunas 13 (El Poblado) y 18 (Meléndez). Debido a ello, los más pequeños no tienen atención del Sisbén, ni programa del Adulto Mayor, Familias en Acción, InfoCali (que da clases de internet básico y manejo del computador gratis a la comunidad), inspecciones de Policía o comisarías de familia. Y en los Calis que sí hay, no son permanentes. Sus ejecutores son contratistas y llegan a sus puestos entre febrero y marzo, cuando la Alcaldía empieza a ejecutar el presupuesto. Ramiro Martínez, presidente de la junta de acción comunal del barrio Las Delicias, atendida por el Cali 4, explica que si la comunidad necesita hacer vueltas del Sisbén, tiene que ir hasta el Cali 6 (en Los Guaduales), o hasta el Cali 2 (en Álamos). Ni siquiera los jueces de paz y la junta administradora local, que deberían tener espacio en este lugar, ofrecen hoy atención allí. Desde hace tres meses están en una sede del barrio Calima porque hace un año comenzó la remodelación del Cali 4 (Manzanares) y aún no ha finalizado debido a la falta de presupuesto. Incluso la profesional especializada Mireya Salguero, quien hace las funciones de directora del Cali 5 (La Rivera) admite que necesita la atención del Dagma, ya que hay muchas reclamaciones frente al manejo de zonas verdes, tala y poda de árboles. “A veces nos mandan a alguien, pero no tiene poder de decisión”, indica. Pero los líos de los Calis también están alrededor de la función que prestan como bancos. Según Rodrigo Cerón, presidente de la junta de acción comunal del barrio El Dorado, que las taquillas de recaudo compartan el mismo espacio físico con las otras actividades comunitarias es un riesgo. “Allí se han formado balaceras cuando intentan robarse la plata de los bancos. Hace dos años mataron a un policía dentro del Cali 10 (El Guabal). Esto pone en peligro a la comunidad que entra por la misma puerta a hacer sus diligencias de la comisaría o la inspección”, explica el líder comunal. Este aspecto es respaldado por el profesional especializado que maneja este Cali, Raúl Montoya, quien asegura que en varias oportunidades le ha insistido a Emcali y a la Alcaldía que se haga la separación de la entrada de los bancos con la de las otras oficinas. Además, los Calis tienen horario de 7:30 a.m. a 4:00 p.m. Después de esa hora, si necesita hacer una diligencia en la Comisaría de Familia, por ejemplo, no dejan entrar por razones de seguridad bancaria. Incluso, hasta las reuniones del Comité de Planificación (ver recuadro de la pág. A5), que se hacen en los Calis, deben ser informadas previamente al Departamento de Seguridad de Emcali.Diferentes visiones en el GobiernoLa secretaria de Bienestar Social, Mariluz Zuluaga, defiende la gestión de los Calis. “Reconozco que cuando llegué muchos eran taquillas de recaudo, pero hemos sacado del CAM hacia las comunas los programas del Adulto Mayor, Familias en Acción, Sisbén y la atención de quejas por las Megaobras a puntos que tienen buena infraestructura y población beneficiaria”, dice la Secretaria. Pero el Alcalde opina que la fuerza de su Gobierno no está representada en los Calis. “Ellos (los coordinadores de Calis) atienden a las comunidades y trabajamos juntos. Pero yo hubiera querido tener gente de mi confianza. Sin embargo, debido a que su cargo es de profesional especializado no se les puede cambiar”, explica el Mandatario. Esa puede ser la razón por la cual los coordinadores de los Calis no tienen poder decisorio. Todas las necesidades de las comunas se remiten a las secretarías y departamentos administrativos. Pero Raúl Montoya, del Cali 10, asegura que para eso están. Para “ser el puente entre los caleños y el Gobierno”.

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