La Buitrera vive el drama de tomar agua contaminada

Julio 13, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Perla Escandón Tovar l El País

Se cree que residuos de casas o de ganado son los contaminantes en el sector Los Arrayanes. Habitantes de este corregimiento de Cali han presentado problemas de salud por ingerir agua contaminada.

Sharon, de 8 años, tiene una bacteria en su cuerpo que le produce cólicos continuos. La pequeña padece, además, de reflujo gastroesofágico. Su madre, Lorena, de 26 años, sostiene que la ‘Helicobacter pylori’ le ha detenido el crecimiento a la niña. Pero lo que más la tiene desesperada es que los tratamientos serán inútiles mientras ella siga tomando agua que no es potable. Ellas ingieren agua de la quebrada Gallinazal, que atraviesa el sector de Los Arrayanes, en el corregimiento de La Buitrera, al suroccidente de Cali. Pero el líquido llega “sucio, con culebrillas, otras veces amarillo y muy embarrado”, expresa Lorena. El drama de esta joven madre y su hija es también el de 180 familias que viven en el segundo corregimiento más poblado de Cali y que no cuenta con acueducto. La situación es tal que el sábado pasado el alcalde Jorge Iván Ospina declaró la emergencia sanitaria en esta zona para poder destinar recursos con el objetivo de construir un acueducto. Un análisis fisicoquímico y bacteriológico realizado por la Secretaría de Salud Pública señala el nivel alto de riesgo para consumo, debido a la presencia de coliformes totales y fecales.Estas especies bacterianas bajan desde la quebrada por una manguera de 800 metros de extensión, refundida entre el rastrojo, hasta la vivienda de Oneida Herrera Ramírez. “Nosotros la tomamos del nacedero a través de un empate neumático, cuando hay invierno llega con lodo y en verano se vuelve escasa”, manifiesta la señora, que se dedica a fabricar sandalias y químicos. Recuerda que hasta el 2005 el agua era pura y no producía daños estomacales, pero ahora en la superficie del nacedero se observan lama, turbiedad, larvas y en algunos tramos un color azulado, como de jabón. Hay días en que desciende con olor a materia fecal, según Oneida. Con esas condiciones, los pequeños se bañan en tinajas o en los lavaderos de sus casas. De ahí que algunos tengan granos en sus pieles. Oneida aprendió hace poco que debe hervir el agua cruda con unas gotas de cloro. Aunque afirma que ésta no es la solución definitiva. Luz María Padilla, otra de las afectadas, lamenta las condiciones antihigiénicas que debe enfrentar. Con frecuencia sube la montaña hasta el nacedero para cerciorarse de que la manguera, que tiene una marca suya, le provea líquido a su familia. Con facilidad se desliza entre las rocas húmedas. “Este sector es sano, sabroso, seguro”, asevera. Tanto ella como su vecina temen que su hipótesis de la problemática sea la misma que maneja la Unidad Ejecutoria de Saneamiento Rural. El responsable de esta unidad, Orlando Arbeláez Serna, recomienda que la CVC haga un recorrido aguas arriba del sitio de captación con el fin de detectar la posible descarga de aguas residuales o la cría de ganado que “estén generando escurrimiento hacia la quebrada”. Oneida atribuye la contaminación a un pozo séptico que está en la ladera. Por su parte, el ingeniero Carlos Guzmán, de la Secretaría de Salud Pública, sostiene que el agua del Gallinazal contiene muestras de materia fecal que podrían ser de un animal o de aguas residuales de viviendas cercanas.Basado en esos resultados químicos, el personero Manuel Torres no sólo pidió la declaratoria de la emergencia sanitaria sino la edificación del acueducto. “El 80% del agua está plagada de heces fecales, por lo que casi la totalidad de los pobladores padece de problemas gástricos. El 60% son niños”, sostiene Torres, quien insiste en que se debe resolver el problema de fondo. Aclara que un acueducto rural en la vereda Altos de los Mangos surte a 300 personas, pero Los Arrayanes está sin servicio. “Se están haciendo estudios para construir un acueducto rural que no cuesta menos de mil millones de pesos y estaría listo en diciembre de este año”, añade el Personero. Sin embargo, el ingeniero Carlos Guzmán habla de otro problema más grave, “es que ellos son una zona de desarrollo informal, no tienen regularizada su situación ante la Dirección de Planeación Municipal y tengo entendido que es una zona de deslizamientos”. Agrega que mientras Planeación “no anuncie que está regularizado, no podemos emprender invertir, ni construir nada en La Buitrera”.

CONTINÚA LEYENDO
Publicidad
VER COMENTARIOS
Publicidad