La ardua tarea de reubicar a los invasores del jarillón del río Cauca en Cali

Septiembre 10, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Margarita Rosa Silva, reportera de El País.
La ardua tarea de reubicar a los invasores del jarillón del río Cauca en Cali

14.800 personas deben ser reubicadas. No todos recibirían casa. “Se acabó el negocio”, dice la Alcaldía.

"Acá en el jarillón antes se vivía muy bueno”, dice Javier, mientras se apoya sobre el muro del corral en el que un marrano rosado de un metro de alto parece dirigirle la mirada. Hacia el fondo hay 16 compartimientos como ese. Es un establo del largo de una calle, donde al final se ve el río Cauca. “Ahora hay poquitos animales”, comenta. Puede tener 200 cerdos para la venta, cada uno hasta de un millón de pesos.Habita desde hace 20 años en el sector del jarillón denominado Las Vegas y afirma que la vida se ha deteriorado “con la llegada de tanto desplazado y malandro”.Al preguntarle qué piensa de que el Municipio lo reubique, responde que “siempre dicen eso, pero nunca hacen nada”. Luego se le explica que ya la Nación aprobó los recursos para reforzar el jarillón, ($1,3 billones) y que el pasado 24 de agosto Cecilia Álvarez, entonces directora del Fondo Nacional de Adaptación, vino a firmar el acuerdo. Que los van a sacar a todos, pase lo que pase, porque hay que reparar el jarillón para que la ciudad no se inunde.Entonces reflexiona y dice que si lo van a reubicar, que no sea en una casa pequeñita, porque, ¿dónde mete a los animales? Además, argumenta, su casa está avaluada en $35 millones. “Si me los van a pagar, entonces me voy”.Unos metros más al Norte está la vivienda de Jair. Parece una finca, con rejas metálicas y una camioneta parqueada a la entrada. Tiene mesa de billar y al fondo un establo en el que hay más de cien animales. Llegó hace 28 años a Cali y tampoco le conviene que lo reubiquen: dice que pagó $20 millones por el terreno e invirtió $40 millones a la construcción de la casa. Asegura que desde que comenzaron a anunciar la reubicación ya nadie paga los recibos de la luz. Saca uno y lo muestra, la deuda es por $4 millones. Afirma que es del vecino y que él sólo debe millón y medio. A pesar de ello, dice, nunca le suspenden el servicio. Sobre el jarillón, además de criaderos, hay también un sinnúmero de empresas procesadoras de plástico y de otros materiales. Según Emcali, cada procesadora puede llegar a consumir hasta 15.000 kilovatios/hora al mes, cuando una familia común no gasta más de 400. “Las pérdidas de energía en el jarillón son por $253 millones mensuales. Nosotros somos los primeros beneficiados con la reubicación de ellos”, explica Eduard Mesa, encargado de Pérdidas de Energía de Emcali. Jair cuenta que tiene una escritura protocolizada. Un documento que, según los abogados, se saca en una notaría para dejar por escrito cuánto le ha invertido a la casa. Muchos en el jarillón tienen un papel como ese y aseguran que eso les da propiedad sobre la construcción. Además, hay quienes han comprado y vendido los terrenos sobre el jarillón. Algunos dueños de fábricas ni siquiera viven allí. María Fernanda Penilla, subdirectora de Ordenamiento Urbanístico, dice que “allá han vendido lo ajeno. La tierra es del Municipio y no tienen derecho a ella”.“Hay gente que está muy amañada, porque acá no pagamos ni arriendo, ni servicios, ni nada”, reflexiona Leonela, desplazada de Buenaventura que vive en esta zona. Piensa que es tranquilo estar allí. “Si no nos metemos con nadie, nadie se mete con nosotros”. No obstante, la idea de tener una casa propia, “con servicios y todo”, le pone un gesto de alegría en la cara. “Ojalá nos reubiquen, pero sobre todo, que nos den opciones de trabajo”.A todos los que se les pregunta sobre la reubicación hacen referencia a Potrerogrande, el proyecto urbanístico en que la Alcaldía ha trasladado a habitantes de antiguas invasiones. “Si nos reubican, que no sea allá”, sentencian. Su miedo surge de escuchar casos como el de Diana, quien regresó al jarillón (zona Floralia), dejando su casa propia en Potrerogrande, con el argumento de que el barrio es muy inseguro.Diana cuenta que en Potrero le robaron todo. Desde la nevera y los muebles, hasta los inodoros y los cables de la luz. “Allá la inseguridad es muy tenaz”. Ahora cuenta que tiene la casa alquilada por $70.000. “Se les acabó el negocio”El proyecto para recuperar el jarillón se originó por una razón fundamental: si éste se rompe, 800.000 familias de la ciudad se inundarían. “Haber encontrado fisuras en su estructura fue el llamado de alerta”.Esto lo explica Carlos Sinisterra, consejero de la Alcaldía, quien está encargado del proyecto. “La Nación vio tan grave la situación que lo priorizó como el más urgente de Colombia”. El proyecto tiene dos frentes principales de trabajo: el reforzamiento del jarillón y la reubicación de las familias. El primero será evaluado esta semana, con la llegada de una comisión holandesa que definirá cuáles son las obras puntuales que se deben hacer en el jarillón.Esto incluye, menciona Sinisterra, una recuperación integral: la creación de un parque lineal (como el que ya hizo la CVC en un kilómetro del jarillón en los barrios Vallegrande y Desepaz), que sirva como espacio de recreación para la ciudad y que evite la llegada de nuevas invasiones. El segundo, acepta Sinisterra, es el más complejo: reubicar las más de catorce mil personas que fueron verificadas allí y que deberán salir. “No se trata sólo de sacarlos de allí, sino de reubicarlos de acuerdo a sus actividades económicas”, comenta. En términos prácticos, explica que quien tiene su criadero o algún cultivo, no será trasladado a una casa pequeña donde no pueda continuar con su negocio.“Quien tiene tierra en otro lugar y pueda devolverse, debe hacerlo; quien tiene una fábrica, debe buscar dónde ubicarla”. Además, Sinisterra dice que con algunos tendrán que llegar a acuerdos económicos, pues hay quienes han invertido en construcciones. “El mensaje es muy claro: no le vamos a dar casa a nadie nuevo que se venga a meter ahora”, dice Rodrigo Zamorano, encargado del Consejo Municipal para la Gestión del Riesgo. Es radical al respecto: “tenemos verificación, con fotos y videos. El que llegue nuevo, no será beneficiado”.Lo que es un hecho, añade Emma Berón, secretaria de Vivienda de Cali, es que “absolutamente todo el mundo tiene que salir del jarillón. Incluso los agricultores que residen en el área rural de Navarro”. Señala que para eso están formulando los proyectos de vivienda, algunos mediante el acuerdo nacional de las cien mil casas gratis, otros en las lagunas El Pondaje y Charco Azul, que se van a recuperar, y en donde se harán cuatro mil casas para quienes hoy viven allí como invasión. “Sin embargo, no a todo el mundo lo vamos a reubicar”, puntualiza. Berón asegura que: “se les acabó el negocio”. Manifiesta que quien tenía casa en Potrero y la alquiló, será judicializado, porque es contra la ley. “Las alquilan hasta por $200.000”. Dice que lo de la inseguridad es una excusa, pues si bien hay un problema en ese barrio, se está trabajando para mejorar. “El inconveniente de esa zona es que no se creó un entramado social. Simplemente los llevaron y los dejaron allá”.Argumenta que, con el más reciente de los proyectos, Altos de Santa Elena, donde se ha dado hogar a familias desplazadas y de escasos recursos, han hecho un trabajo social de acompañamiento para que haya sentido de pertenencia y la gente viva en paz. “No los vamos a ir a dejar allá. Esto va a ser una labor conjunta en la que vamos a generar un ambiente agradable de vida”.Los recursos del proyectoEl Fondo Nacional de Adaptación, en cabeza de Cecilia Álvarez (hoy Ministra de Transporte), aprobó $1,3 billones para el proyecto ‘Jarillón del río Cauca y obras complementarias’. Los recursos no serán girados al Municipio, según explicó Carlos Sinisterra, encargado del proyecto. Explicó que el Fondo hará los contratos de las obras y de todo lo que sea necesario para su ejecución. Esto se hará por etapas, es decir, que a medida que haya tareas listas para realizar se irán girando los dineros. Adicionalmente se firmó un acuerdo por $1.500 millones para las obras de recuperación de las lagunas El Pondaje y Charco Azul, en la que hoy hay una invasión que será reorganizada en un proyecto de vivienda en esa misma zona, que comprenderá cuatro mil viviendas. También se recuperarán el Canal Sur y las riberas de ríos Cali, Desbaratado y Palo. Con y sin recibosCasi todos los que residen en el jarillón tienen servicios públicos. Pero no precisamente porque Emcali se los provea, sino porque los habitantes ‘se pegan’ de algún tubo y hacen conexiones irregulares o usan motobombas para sacar el agua.Algunos pagan arriendo por $200.000, con “servicios incluidos”. Lo mismo pasa con la energía. La diferencia es que por concepto de agua no les llega recibo y por energía sí.Sobre la reubicaciónPara acceder a las viviendas, los beneficiarios deben estar reportados en el Sisbén. También deben pertenecer a los estratos cero, uno o dos. Además, no tener vivienda propia, ni haber sido beneficiario de un subsidio para compra de una.Quienes sean beneficiarios de viviendas gratis, serán vinculados al proyecto en la fase de construcción, en oficios como obrero.

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