La historia del joven que viajó desde EE.UU. para buscar a su papá biológico en Cali

La historia del joven que viajó desde EE.UU. para buscar a su papá biológico en Cali

Junio 27, 2017 - 02:42 p.m. Por:
Paola Ramírez / Especial para El País 
Joven busca a su padre en Cali

Jacob Taylor Mosquera ha viajado en varias oportunidades a Cali en busca de sus padres biológicos.

Foto: cortesía para El País

El mundial de Francia 98 en el que Colombia enfrentó a Rumania, Inglaterra y Túnez, fue la motivación de un joven que creció en Seattle, EE.UU. para buscar sus raíces colombianas.

El muchacho, que en esa época tenía 15 años, se inspiró en Carlos el ‘Pibe Valderrama’, uno de los 10 más recordado de la selección Colombia, para decidirse a conocer su país de origen.

Hoy busca a su padre, quien no conoce de su existencia, “mi padre biológico no sabe que yo existo. Según mi mamá, el señor se llama José Quiñones Ríos y por información que encontré el año pasado, parece que su nombre completo es José Leyner Quiñones Ríos y tiene 58 años”.

De su papá, es todo lo que se conoce y solo quiere “que él sepa que tiene un hijo y que ese hijo está bien, no pretendo nada más”.

Su nombre es Jacob Taylor Mosquera, el segundo apellido, muy colombiano, logró ponérselo el año pasado, años después de haber encontrado a su madre biológica.

Jacob,de 33 años, creció en un hogar ‘gringo’, sus padres dice él, fueron un gran ejemplo y le dieron una gran familia, pero cuando ya razonaba, empezó a hacerles varias preguntas, entre esas, por qué lucía tan distinto a ellos.

El joven que tenía la piel oscura, dudaba al verse rodeado de caucásicos de ojos claros. Su madre para esa época, solo atinó a contestarle que ya tendría la edad suficiente para comprender.

Y así sucedió, cuando Jacob tuvo edad para entenderlo, sus padres le contaron que habían venido a Cali para adoptarlo cuando tenía ocho meses, que era junto a su hermana, a quien también habían adoptado en Colombia, la razón de vida más grande que tenían.

“Cuando tenía como 15 años, Colombia estaba jugando en el mundial, de hecho no lo hizo tan bien, pero estaba jugando el ‘Pibe Valderrama’ y él fue mi inspiración, como yo también jugaba fútbol, empecé a dejarme crecer el pelo como él, los veía y pensaba, ellos son colombianos y yo también soy colombiano, yo nací allá. En ese mismo año me gané un trofeo con el equipo de fútbol y yo lleve mi bandera de Colombia, en esa época empecé a tomar clases de español en mi secundaria, pero no aprendí nada, desde que supe mis raíces siempre tuve curiosidad por conocer de dónde venía”.

En 2002 decidió venir a Colombia, para esa época, ya tenía 18 años. Decidió dejar la universidad y atender esos asuntos pendientes que no lo dejaban en paz. Empezó la carrera de psicología, pero no fue lo suyo. Lo suyo, en ese momento, era buscar sus raíces.

“En Seattle conocí una amiga y su mamá había nacido en Santa Rosa de Cabal, ellas me trajeron para enseñarme el país, para ese momento no hablaba ni una sílaba de español”.

Y sin saber ni una palabra del idioma, sintió la necesidad de conocer el hogar donde fue llevado después de nacer, “en Chiquitines pasé muchas horas en el hogar de adopción, les lleve dulces a los niños. Lloré mucho de ver a tantos que esperaban por una familia, a mí no me pasó eso, yo fui adoptado sin darme cuenta, muchos de esos niños se preguntan: ¿hoy llegará una familia para mí?”.

Allí empezó la historia que tiempo después lo llevó a ser tan cercano a Colombia como al país donde nació. En el hogar le entregaron los documentos de la adopción, los datos de su madre biológica, por lo menos su nombre.

“Supe que nací en el Hospital Universitario del Valle y según versiones que me contaron, mi mamá biológica me habría abandonado en ese hospital después de nacer”.

Su segundo viaje al país, lo hizo en 2005 y se quedó por ocho meses, “el objetivo principal de ese viaje, fue aprender el idioma, estaba muy frustrado en Seattle porque hay comunidades latinas muy grandes y una comunidad pequeña de colombianos, sobre todo paisas, rolos y algunos caleños que me decían: - no ‘sos’ suficientemente colombiano si no hablas el idioma- y pensé, tienen razón, me voy para Colombia a aprender español-.

Tomó un curso de español en la Universidad Javeriana, pero dice que aprendió más en la calle hablando con personas desplazadas, “para esa época, 2004, estaban llegando muchos desplazados a Cali y yo jugaba fútbol con muchas de esas personas, así fui aprendiendo el idioma”.

Un día, al salir de la universidad y tomar un taxi, Jacob empezó la maratónica tarea de conocer a su familia biológica, "el conductor era de esos taxistas amables que le ponen conversa a uno, empezó a decirme que tenía un acento diferente y me preguntó de dónde venía, yo le conté mi historia y me dijo: - En Telepacífico hay un programa que se llama ‘Desaparecidos’, ahí pueden ayudarlo-".

Lo llevó y no le cobró la carrera. Le pusieron un micrófono y en menos de 20 minutos salió al aire. Al llegar en la noche a su casa, ya lo había llamado una mujer que decía ser su tía.

“Yo no lo podía creer, pero cómo tan rápido había sucedido, yo di mi nombre, el nombre y apellidos de mi mamá biológica y dije que la estaba buscando. Mi tía me dijo que fuera inmediatamente a su casa, - estamos con una botella de ron y un pastel, todos los que hacemos parte de tu familia, ven ya carajo-”.

Hubo abrazos, risas, lágrimas de su familia, pero su mamá no estaba. La familia no sabía en dónde encontrarla y no sabían que la mujer había estado embarazada siquiera.

A su madre la conoció tiempo después y aunque sufre de sordera y se comunicó con ella por medio de la escritura, Jacob al poco tiempo entendió que ella no le brindaría el amor que él esperaba. La relación que hoy mantienen es distante y casi que nula, distinta a la del resto de su familia con quienes hizo lazos fuertes y a quienes quiere y reconoce como parte de los suyos.

“Pude conocer a mis primos, mi abuela, mis tíos y en 2009 conocí Tumaco”, cuenta.

Para Jacob la vida sigue y continúa con la esperanza de conocer a quien le dio la vida. Desde 2016 está radicado en Cali, vino para trabajar con el Ministerio de Educación desde el magisterio, se graduó en Seattle en español y Relaciones Internacionales e hizo una maestría en Políticas Públicas con énfasis en América Latina.

Este año, ha trabajado como docente del Colegio Bennet de Cali y en julio regresa a su país, espera antes de irse, encontrar a su padre y que tal vez la vida les regale una segunda oportunidad.

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