Jeison Aristizábal, la prueba de que los héroes sí existen

Diciembre 13, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Luz Jenny Aguirre Tobón | Editora de Cali
Jeison Aristizábal, la prueba de que los héroes sí existen

Jeison Aristizábal al recibir el premio Héroe CNN del 2016 en Nueva York.

No lo dice solo CNN con el premio que entregó al caleño Jeison Aristizábal, lo sustentan años de entrega por los niños en situación de discapacidad. Ejemplo y humildad, todo en un solo paquete.

Cuando dijeron “Jeison Aristizábal” el corazón se le aceleró de tal manera que durante un instante dejó de escuchar todo a su alrededor. Dice que se concedió solo unos segundos de pánico, que abrazó a su mamá, doña María Emilia, y que en el camino entre su silla y la tarima le  pidió  a Dios que le permitiera guardar la calma para decir lo que quería. 

Finalmente, explica, lo estaban viendo millones de personas en muchos países, en ese momento todos le prestarían atención, así que no podía darse el lujo de dejarse devorar por los nervios.

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“Sentía que tenía que dar un mensaje esperanzador, por eso mi saludo fue para todas las familias que tienen una persona en situación de discapacidad. Conozco sus historias y lo que viven y sé que es muy fácil derrumbarse, que es muy fácil perder la fe y creer que la vida se acabó. Pero no tiene que ser así y por eso les digo, recarguen baterías y sigan adelante”, contó ayer desde su hotel en Nueva York, donde desde las 5:30 a.m. se dedicó a atender entrevistas de todos los medios de Colombia que lo llamaron y de los de Estados Unidos que le pedían cita.

Durmió  solo un par de horas. Después de la entrega del premio hubo una celebración con comida y música donde compartió con los demás nominados al Héroe  CNN del año 2016 y algunas figuras del espectáculo

Dice que todos se le acercaban a preguntarle por Colombia, que lo abrazaban, se tomaban fotos con él, le decían que su país también se había ganado el Nobel de Paz hace poquito a través de su presidente, que qué bien que le pasaran cosas tan buenas a esa nación que siempre salía en las noticias por asuntos terribles.

Un traductor permanente que le asignaron le ayudó a entender los detalles, pero no le fue necesario para interpretar el impacto que su presencia generaba en aquel escenario. Cuenta que mucha de esa gente a la que jamás había visto lloraba a mares cuando le entregaron el galardón y  otros tantos se fundían con sus padres en lágrimas y apretones profundos. Raúl, su papá adoptivo, el que lo acompaña a todos lados y es su mano derecha en el barrio Ricardo Balcázar, donde está su fundación, empezó la noche con la timidez de quien no entiende nada de lo que están diciendo. Pero acabó conversando por todos lados, recibiendo ese cariño de los desconocidos que hacían las veces de familiares y amigos en aquella noche memorable. 

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“Yo le digo de corazón, lo que viví la noche del domingo fue algo impresionante. Pensarme en mi barrio, en el Distrito de Aguablanca, y ahora estar aquí era algo que no se me pasaba por la mente. Todo fue por una carta que alguien que reconoció mi trabajo escribió para postularme al concurso de CNN, eso fue en diciembre pasado y la que lo hizo fue una benefactora de nuestra fundación, Asodisvalle. Entonces el canal empieza el proceso de verificar que todo lo que ella había dicho era cierto”, relata Jeison.

[[nid:601626;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2016/12/ninos-asodisvalle.jpg;full;{Niños, madres y miembros de la fundación de Jeison Aristizábal, Asodisvalle, se reunieron este lunes para exaltar la labor del caleño que rompió las barreras de la discapacidad.Video: Carlos Castillo / Reportería: Diego Polanco}]]

Él se enteró el domingo en la noche de  quién fue la persona que lo postuló. Es una mujer que por sus palabras es profundamente creyente y que lo conoció a través del movimiento Emaús, donde este ha contado su historia. Se resiste a que digamos su nombre, pues afirma  que los reflectores solo tienen que estar centrados en quien hoy merece los aplausos. 

“Quién lo nominó es un accidente, cualquiera conociendo cómo él les ha cambiado la vida a cientos de niños discapacitados lo hubiera hecho. Es un héroe, así de sencillo, no dudé ni un segundo en que iba ganar”, sostiene y luego confiesa  que desde el medio día le hizo ronda a su televisor esperando que llegara la noche para ver la premiación en compañía de su esposo.

Jeison dice que ese reconocimiento a su trabajo también es un regalo para su madre, arquitecta de la tenacidad, la terquedad y el valor que constituyen lo que él es hoy.

Al fin de cuentas, fue María Emilia la que decidió que su hijo entraría a un colegio “normal” porque él sería capaz de todo, fue ella la que se empeñó en que el niño  se aprendiera a puntar la camisa y no le reemplazó los botones por cinta de velcro. Vendiendo camisetas, comida en las ferias, haciendo rifas, caminando y preguntando de más lo llevó a tantas terapias como le fue posible, lo forró en capas de ropa para que no se raspara en la misión imposible de aprender a montar bicicleta y recogió sus pedazos cada vez que se cuestionó porqué él era así, porqué no podía hablar bien y porqué tenía que pasar tanto tiempo en silla de ruedas por su parálisis cerebral.

“No sé cómo decir lo que sentí cuando dijeron  que él era el ganador. Se me vinieron muchas cosas a la cabeza, como un remolino, me acordé de tantas dificultades que pasamos, de tantas barreras. Pensé que ya todo eso había pasado por fin. Me siento una mamá premiada por Dios”.

Esos momentos difíciles también recorren la memoria del Héroe CNN como la evidencia del camino andado hasta aquí. 

“Las muchas operaciones, el dolor y estar en una cama sin poder moverme fueron etapas muy duras, como lo es cada que fallece un niño, eso es un tremendo dolor. También lo ha sido la lucha permanente por sostener la fundación, la batalla legal porque no nos quiten los desayunos escolares”.

El premio logrado por este caleño de 33 años, estudiante de noveno semestre de derecho en la Universidad Santiago de Cali además de los aplausos trae cien mil dólares.

Afirma que ya lo tiene muy bien pensado y que entre los planes está ampliar la fundación, que hoy tiene cinco casas: “queremos que sean siete para poder atender a más niños, ese es el sueño”.

Asodisvalle tiene su sede frente a la cancha del barrio y es un rompecabezas que Jeison ha armado con casas que hay ido ‘pegando’ en la medida en que le resultan recursos, algunos provenientes de otros concursos o de personas que lo apoyan. Allí atienen hoy a 480 niños y jóvenes del oriente de Cali a los que les brindan atención en salud y alimentación.

“Uno espera que con este tipo de reconocimientos haya un compromiso del Gobierno no solo con la fundación sino con la comunidad. Sí nos vamos a ampliar, pero permanentemente se  necesita sostener labor, que no es cosa de uno de dos meses sino de todos los días”.

 Leidy Jhoana Tenorio lleva a su hijo a este sitio hace cinco años. Cuando le preguntan si esta fundación es importante para ella lo primero que dice es que ahí dejó de sentirse sola, que hay gente que la entiende, “lo que no pasa en el mundo exterior”.

Tal vez por cosas como esa es que los padres de la familia Asodisvalle se sintieron tan contentos con el logro.

 Una de las llamadas más especiales de la mañana  se dio justamente a su fundación, donde el grito de felicidad de todos arremolinados en el teléfono dejó entender poco en cuestión de palabras, mucho en lo que tiene que ver con el amor.

Ayer, al llevar a los niños a las terapias unos les contaban a los otros lo que había pasado, se mostraban las fotos de la premiación por el celular y conversaban sobre cómo sería el recibimiento de su amigo este miércoles.

 Llegará a las once de la mañana y ya le están preparando papayera y bombas blancas a su arribo al Bonilla Aragón. Después, contó Jimmy Aristizábal, uno de sus hermanos, lo llevarán en caravana hasta el centro comercial Santiago Plaza, donde los niños, padres y todo el que quiera unirse le darán un gran abrazo de felicitación.

 Ese día,  seguramente, Jeison reirá mucho mientras habla, como siempre lo hace. Como es su costumbre, agradecerá todo una vez cada minuto, sin importarle si a los demás les parece cansón. Y tan pronto como pueda, volverá al barrio Ricardo Balcázar, en el Distrito de Aguablanca, donde el título de héroe le fue conferido hace mucho tiempo, sin transmisión en vivo, sin necesidad de trofeo.

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