James Ehnes, la voz del violín

James Ehnes, la voz del violín

Septiembre 03, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

James Ehnes hace parte de los invitados especiales al Festival Ajazzgo. Con su violín Stradivarius se presentará este viernes a las 7:00 p.m., en la Sala Beethoven. Entrevista exclusiva.

Usted es comparado con Jasha HeifetzEs un gran cumplido ser comparado con Heifetz. Yo no sería capaz de decir lo que nuestros estilos tienen en común, pero sí que tengo gran admiración por él. Heifetz tocó con gran compromiso musical y una técnica tremenda. Así que si la gente escucha que mi forma de tocar es continuación de la suya, genial.Primera vez que viene a Colombia...Estoy muy ilusionado. Tengo amigos cercanos de la familia en Colombia, así que he estado oyendo hablar del país durante años. Sé que Colombia tiene una tradición musical muy rica, así que espero poder agradar al público colombiano.¿Usted tiene un don especial o es disciplina y trabajo duro?Para tener éxito se necesita una combinación de todas esas cosas. He trabajado muy duro en mi vida, pero fui bendecido con buenas manos, dotes musicales y la gente que me ha respaldado en la vida.Usted comenzó a tocar el violín cuando tenía 5 años de edad. ¿Tiene todavía su primer violín?Ya no tengo mi primer violín, por desgracia. No era nada especial. Siempre hubo música en mi casa cuando era niño, pues mi padre era profesor de trompeta y mi madre tenía una escuela de ballet, así que creo que era natural que quisiera involucrarme con la música. Nadie en mi familia sabe porqué decidí tocar el violín.¿Qué instrumento habría elegido si no hubiera podido tocar el violín?Yo puedo tocar el piano, a veces en serio, a veces por entretenerme. Lo disfruto mucho y me hubiera encantado haber sido pianista, si no hubiera tocado el violín.¿Quién ha sido la persona más influyente en su carrera?Es difícil nombrar sólo una. Probablemente mi padre, pues fue la persona que me inspiró para tocar en primer lugar y trabajó conmigo durante toda mi infancia.¿Qué músicos de su generación admira?Otra pregunta difícil de responder. Me sentiría incómodo si menciono sólo unos, cuando hay tantos que admiro. El pianista Andrew Armstrong quien viajó conmigo a Colombia, es uno de mis favoritos. ¿Da clases de violín?No. A veces dicto clases en las ciudades donde me presento, si hay tiempo, pero en realidad no tengo la dedicación que necesita un buen maestro. ¿Qué países o culturas han causado más impresión en usted?Una de las cosas más grandes de la música es conocer todo tipo de personas y de culturas. El público de Sao Paulo es diferente al de Tokio, pero no creo que tocar para uno sea una experiencia más rica que hacerlo para el otro. Es especial interpretar a Elgar en Londres, a Mozart en Salzburgo o Brahms en Hamburgo, pues puedes sentir que esta música es algo que el público ha conocido toda su vida. Pero la reacción a un concierto de Brahms en San Francisco no es menos real o sentida. ¿Cómo equilibra su vida personal y su vida artística?Mi trabajo tiene ciertos retos para una vida normal en familia, pero ventajas también. Mi esposa a menudo viaja conmigo y eso nos da la maravillosa oportunidad de ver y de experimentar el mundo juntos. Trato de ser tan dedicado como pueda a la música, pero en última instancia la felicidad de mi familia es lo más importante.¿Cómo se prepara en las horas previas a una actuación?Para mí la preparación más importante tiene lugar días antes del concierto, no horas. Para entonces ya es demasiado tarde. Antes del concierto trato de asegurar que tengo energía, estoy caliente y tan libre de distracciones como sea posible.Cuéntenos detalles de las obras que interpretará esta noche en Cali.La ‘Sonata nº 105’ de Schumann es una de mis piezas favoritas y la he tocado muchas veces en el último año. Es típica de Schumann en la forma en que luce tanto el lado impetuoso como su personalidad introspectiva. La ‘Partita’ de Bach es una de las grandes obras maestras de la música de cualquier instrumento, y en muchos aspectos la obra más accesible de Bach para violín solo, y la ‘Sonata Kreutzer’ de Beethoven es quizás la mayor sonata para dúo romántico. Es enorme y exigente, y es un honor interpretarla. A mí me gusta este programa porque me parece que ofrece al público variedad y es toda la música una grandeza absoluta. Espero que el público también pueda disfrutarla.

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