Intervención social, el asunto pendiente de las autoridades en las ollas de Cali

Intervención social, el asunto pendiente de las autoridades en las ollas de Cali

Abril 07, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Diana Carolina Ruiz Girón, reportera de El País
Intervención social, el asunto pendiente de las autoridades en las ollas de Cali

Las calles y andenes sirven de hogar para cientos de habitantes de calle de El Calvario. Pobreza, hambre y desigualdad reinan en este y otros sectores. Fundaciones atienden a parte de la comunidad.

Mientras se libra una lucha frontal contra el delito, la atención de población vulnerable está ‘en pañales’.

Resultados operativos de la intervención policial en El Calvario: 37.000 dosis de estupefacientes incautadas, más de diez personas capturadas y 300 armas decomisadas. La Policía Metropolitana de Cali, por orden presidencial, ya lleva seis días al interior de esta olla del centro de Cali, epicentro del consumo y del delito.Hoy, al caminar por el sector, se percibe una notoria disminución en la presencia de consumidores y vendedores de droga. La que sigue intacta es la profunda e histórica crisis social que hace de El Calvario una especie de infierno. Hay un temor claro, lo dijo el coronel Nélson Rincón, comandante Operativo de la Policía Metropolitana de Cali. “Con la intervención es un riesgo que este problema se nos pueda atomizar en otros puntos de la ciudad. Pero es necesario acabar con estos centros de delincuencia”.Si bien el secretario de Gobierno de Cali, Carlos José Holguín, ha dicho que “tiene que haber una intervención social que no va a durar 60 días porque ese tema es complejo”, la ciudad, según los expertos, está ‘en pañales’ para asumir la atención de la población vulnerable de las ollas.Este es el panorama. Aproximadamente 1400 personas viven en El Calvario. Residen en más de 160 inquilinatos, su mayoría en condiciones infrahumanas. El Calvario es una de las zonas de Cali con mayor incidencia de tuberculosis. Le siguen enfermedades de transmisión sexual, dice Diego Calero, secretario de Salud de la ciudad.Se cuentan, según el programa de Gestión Social de la Empresa de Renovación Urbana del Municipio, por lo menos 315 niños y adolescentes entre los 0 y 14 años. El inicio de consumo de alucinógenos en El Calvario es a los 9 años. Hay quienes han vivido en el mundo de la droga de 15 a 20 años, quizás toda una vida. Los expertos no pueden contabilizar cuánto podría tardar la recuperación de una de estas personas. Cada uno es un mundo. En Sucre, la otra olla peligrosa de Cali , por cada expendio de droga hay 30 ‘puestos laborales’ directos. Las otras opciones de trabajo están en las 126 chatarrerías existentes. Cada una de ellas solo genera 9 empleos directos. La venta de chicles o fritanga no es lucrativa, dicen allá. En el barrio, según Aris Molina, presidenta de la Junta de Acción Comunal de Sucre, hay una población flotante de más de quince mil personas, incluyendo las que se quedan en la “calle de la heroína” donde confluyen jóvenes caleños, gringos, españoles y franceses políglotas."Combatir en 60 días estos problemas es una utopía. Aquí hay delincuentes, eso lo sabemos. Pero hay quienes tienen estos lugares como sitios de convivencia porque la sociedad no suple las necesidades que requieren. El Municipio debe sensibilizarse”, dijo Andrés García, coordinador terapéutico de Samaritanos de la Calle.Explica García que, pese a que este programa tiene 15 años de funcionamiento, y es quizá la única experiencia exitosa en el tratamiento y resocialización de habitantes de la calle, ya debería ser adoptado como un sistema integral de atención por parte de la Administración local.Hoy, el único hogar de paso que funciona con Samaritanos permanece cerrado. Los trámites administrativos han impedido desembolsar los $400 millones necesarios para su funcionamiento.Mientras siguen los operativos, las propuestas de intervención social apenas comienzan a llegar a la mesa. En la renovación urbana del centro, con el proyecto Ciudad Paraíso, se concentran los esfuerzos para ello.La Emru trabaja en procesos de acompañamiento sicosocial con los propietarios de los 181 predios en los que se construirá la Fase I del proyecto. Avanzan las asesorías para la relocalización de familias y comerciantes, pero no habrá reubicación, dijo María Elena López, gerente de la Empresa de Renovación Urbana del Municipio.Alrededor de la iniciativa, las secretarías de Salud, Bienestar Social, entre otras, comenzarán a tejer los proyectos. “Ojalá en los próximos dos años podamos hacer una intervención social intensiva”, dijo Carlos José Holguín, secretario de Gobierno de Cali.“Nos hubiera gustado que la intervención que estamos haciendo llegara de una vez con el componente social. Pero es más grave quedarnos esperando a que llegue primero eso, porque es necesario combatir estos focos que son máquinas de muerte”, afirmó el coronel Nelson Rincón.Faltan 54 días para que termine la intervención policial en las ollas de Cali, pero el camino que le espera a la reconversión social de estos sectores aún es largo por recorrer.

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