Informe exclusivo: ¿Sabe usted si sus pequeños hijos ya se iniciaron en el alcohol?

Octubre 29, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Zulma Lucía Cuervo Plazas | Reportera de El País
Informe exclusivo: ¿Sabe usted si sus pequeños hijos ya se iniciaron en el alcohol?

El Ministerio de Salud realizó un estudio entre estudiantes de 163 municipios del país sobre el consumo de sustancias sicoactivas. Dos de cada tres estudiantes declararon haber tomado alcohol una vez en la vida. La edad promedio de inicio para beber fue de 12 años.

Colombia es el país de Suramérica donde los menores comienzan primero a beber alcohol. Un chico de doce años ya puede saber lo que es haberse tomado su primer trago.

Probar, explorar: esas son las razones que aducen los niños y los adolescentes para tomarse su primer trago de licor. La edad promedio para ese contacto inicial, según el Estudio Nacional de Consumo de Sustancias Sicoactivas 2011 y dado a conocer en marzo pasado por el Ministerio de Salud, fue de 12 años y 4 meses.Pero la coordinadora del Servicio de Tratamiento de la Corporación Caminos, María Fernanda Ortiz, dice que en su experiencia como terapeuta ha encontrado que un amplio número de niños empieza a tomar alcohol desde los diez años .“Son, en muchos casos, los menores de edad que esta entidad atiende siendo más grandecitos por otras adicciones, como las sustancias sicoactivas”, resalta la señora Ortiz.En el refugio de niños de los Hogares Claret, donde actualmente se atiende a 20 menores entre los 7 y los 11 años, los internos (que llegaron por estar en condición de calle) consumieron licor antes de llegar a la institución.Y el agente Juan Carlos Ortiz, coordinador desde hace doce años en Cali del Programa Educativo para la Resistencia del Uso y el Abuso de Drogas y la Violencia, Dare, de la Policía Nacional, dice que luego de terminar las charlas en los colegios, se le acercan niños y adolescentes que le cuentan que han bebido en varias ocasiones.“Y aunque parezca increíble, algunos de esos niños ya han tenido su primera experiencia con el alcohol a los nueve años. Muchos, a esa edad, ya hacen rumbas. Otros van a los paseos con licor camuflado en termos. Ellos mezclan el alcohol con gaseosa o con jugo y así pasa desapercibido para los mayores”, explica el uniformado.Jorge, que ahora tiene 17 años, asiste a un grupo de apoyo de Alcohólicos Anónimos. Él es uno de los tres menores de edad que va a las charlas.Cuenta que su primera experiencia fue a los seis años, cuando se tomó el ‘sobrado’ que dejaron sus padres después de una rumba que hicieron en la casa. “No me gustó, me dio mareo. De eso no volví a saber hasta los once años, en los paseos del colegio, cuando tomábamos vodka con gaseosa”.El licor, recuerda Jorge, iba dentro de un termo. “Los profesores ni cuenta se daban de qué tomábamos porque nunca nos revisaban. Ellos estaban más pendientes de la disciplina”, dice este chico que ya se aproxima a cumplir su mayoría de edad y que hace un año se graduó de bachiller en un colegio privado del norte de Cali.El problema de licor de Jorge se agudizó después de la separación de sus padres. “A los once tomaba por ser aceptado entre mis amigos del colegio y siempre era en los paseos. Pero a los quince, cuando me fui a vivir con mi abuela porque no quise seguir en la casa con mi mamá y su nueva pareja, empecé a tomar los fines de semana. Era lo que se llama un bebedor social”, manifiesta este joven.La rehabilitación, reconoce este adolescente, se dio por exigencia de sus tíos y de su abuela. “Yo llegaba muy borracho y nadie quería aguantarse eso. Por eso me dijeron: o va a una fundación y se rehabilita, o se va de la casa. Fui a la Obra Social Las Gaviotas y ahora asisto a este grupo de apoyo de Alcohólicos Anónimos. Al comienzo vine obligado, pero ahora estoy comprometido con el cambio”, dice Jorge.Es por situaciones como esta o por las conocidas por el agente Ortiz o la terapeuta de Caminos que el Informe de Uso de Drogas en las Américas 2011, realizado por la Organización de Estados Americanos, OEA, catalogó a Colombia como el primer país de Suramérica en consumo temprano de alcohol.Socialmente aceptadoPero el consumo de licor no siempre se hace a espaldas de los padres o adultos encargados de los niños y adolescentes. El agente Ortiz explica que hace un mes fue llamado a dictar una charla en un colegio de estrato seis del sur de la ciudad, ante la alarma de los profesores sobre los comentarios en los pasillos que narraban las “borracheras” que se ‘pegaron’ los estudiantes en las fiestas de celebración de los quince años de sus compañeras.A esa reunión, dice el uniformado, acudieron 85 padres de familia y 130 alumnos.Nathalia Quintero, sicóloga del Colegio Sagrado Corazón de Jesús Valle del Lili, indica que los padres permiten en esas clase de celebraciones, el consumo de champaña, sangrías, jugo de naranja con vodka o cerveza ‘light’ porque no ven el riesgo que tiene la ingesta en los menores.Ángela Plaza, coordinadora en el Valle del Cauca de la Red PaPaz, reconoce que todas las fiestas familiares, incluidas las infantiles, tienen licor. “Los cumpleaños, el bautizo, la primera comunión, en todas estas fiestas hay trago. Entonces, los niños crecen viendo que es normal tomar para celebrar”, reflexiona esta madre de dos niñas.Pero el médico toxicólogo de la Secretaría de Salud de Cali, Jorge Quiñónez, asegura que “darles licor, así sea una cerveza, es nocivo para los menores porque se ven expuestos a una intoxicación”.Fernando Acosta, coordinador del Comité Municipal de Prevención de Consumo de Sustancias Sicoactivas de la Secretaría de Salud del Municipio, dijo que el licor es asimilado de forma diferente por un adulto y un niño. “Tiene más concentración en la sangre la cerveza que se toma un niño que mide 1,20 metros y pesa 40 kilos que un adulto de 1,60 metros y 60 kilos”, indica el funcionario.“En pocas palabras: se emborracha más rápido y con menos cantidades de alcohol”, resalta Acosta.De hecho, explica el funcionario de la Secretaría de Salud de Cali, el 16% de las intoxicaciones entre enero de 2008 y julio de 2011 fueron por ingesta de alcohol. “Muy seguramente la mayoría son adultos, pero en la red hospitalaria también se han atendido adolescentes que no deberían haberse tomado ni el primer trago”, dice Acosta.Lea aquí la segunda parte de este informe exclusivo.

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