Identifique las características de todo buen líder

Identifique las características de todo buen líder

Marzo 01, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País.
Identifique las características de todo buen líder

Un líder siempre se mantiene curioso. Su motivación es importante para su equipo, por eso también cuida de si mismo y se mantiene activo. Vea aquí las recomendaciones.

Ser el jefe es el sueño de la mayoría de empleados, porque para muchos significa  tener poder, mejor sueldo, y menos carga laboral. Sin embargo, esto no siempre se cumple y además  también representa mayor responsabilidad, pues se requieren de cualidades específicas para servir de puente entre las directivas de la empresa y sus empleados. 

No todo jefe es un líder, ni todo líder es un jefe. Ocupar un lugar importante dentro de la jerarquía de la compañía depende de una decisión, mientras que para ser líder se requiere espíritu y vocación y no es un cargo que se imponga, es una actitud que se nota. ¿Qué quiere ser usted? 

Un líder se caracteriza por las capacidad de guiar a su equipo hacía una meta clara. Saber lo que quiere, cómo y cuándo lo quiere es fundamental para poderlo alcanzar.

Es un buen ejemplo, por eso inspira respeto y confianza. Es coherente con sus decisiones, y logra una armonía entre su vida personal y laboral. 

Tiene estabilidad emocional. Controla sus impulsos, reflexiona ante cada situación y busca la oportunidad incluso en los momentos difíciles.

Practica una comunicación efectiva. Habla claro  sobre las expectativas que tiene y ofrece oportunidad de retroalimentación. La comunicación requiere dos cosas básicas. ‘Por favor’ y ‘Gracias’. 

Según explica David Fishman en su libro ‘Motivación 360°’, “Cuando un jefe tiene un estilo más horizontal, está mucho más accesible y cercano a su gente que aquel que tiene un estilo jerárquico. Esta cercanía a sus trabajadores que le  reportan directamente acceso a información vital para hacer su trabajo,  les permite resolver sus dudas rápidamente para seguir su trabajo de forma autónoma. Cuando el jefe es jerárquico, todo es más lento, la gente tiene miedo a preguntar y cuestionar, lo cual afecta la sensación de autonomía de las personas”.

Todo buen líder debe ser organizado. Saber planificar es una de las claves para alcanzar exitosamente una meta. La organización debe incluir la administración de recursos y personas.

Debe saber hacer ‘críticas constructivas’. Es un talento ser objetivo y decir cosas que aporten, brinden soluciones y motiven. De nada se vale repartir culpas, se deben repartir y asumir responsabilidades.

Entiende que equivocarse es parte de la vida. El secreto está en aprender de éstos y convertirlos en conocimiento. Es consciente de sus debilidades y en lugar de ocultarlas las asume y busca ayuda.

Según Carlos Luer, profesional de Marketing, Brand Management y Licensing a nivel internacional, un buen líder entiende que “no sólo se trata de buscar recetas instantáneas que nos digan cómo hacer mejor ‘x’ cosa. La disposición de aprender de uno mismo es mucho muy efectiva para encontrar los porqués y los nuevos rumbos que nos hagan mejores personas.

Cuidado con las reuniones

Davis Fishman explica en su libro que en su experiencia como consultor, las quejas típicas de las reuniones son que no tienen agenda, son interminables y nunca se cumplen los acuerdos. Cuando preguntan por qué no las mejoran, le contestan que el responsable es el jefe y nadie se atreve a decirle nada. Su consejo es nombrar un facilitador que se haga responsable de la agenda y de esta forma todos pueden retroalimentarse, maneje los tiempos y apunte los acuerdos. 

Evite la microgerencia

El excesivo perfeccionismo: consiste en que el jefe no tolere el más mínimo error y se involucre en cada detalle para garantizar la perfección. 

Un problema del ego: esto induce al jefe a decidir hasta el más pequeño detalle porque se considera el más capaz, el más inteligente, etc. 

Un tema de temperamento: hay jefes que, por su temperamento, son muy buenos manejando el detalle, es su talento. 

Metodología de ROWE

En su libro ‘Why Work Sucks’, Cali Ressler y Jody Thompson  presentan la metodología de ROWE (Results only work enviroment), que en español se traduciría como “ambiente de trabajo solo de resultados”. El concepto se basa en los siguientes principios que fomentan la autonomía: 

1. Cada persona puede hacer lo que quiere en la medida de cumpla con los resultados con los que se compromete.

2. Cada persona tiene autonomía y control en el manejo de su tiempo, en la medida que cumpla los resultados.

3. No se paga por tiempo, se paga por resultados. Con esta metodología las renuncias voluntarias disminuyeron en 90 % y la productividad aumentó en  35 %.

Lo que plantea la metodología es medir a las personas no por el tiempo que se quedan  “calentando asiento”, sino por su aporte a los resultados comprometidos. 

 

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