Historia de uno de los protagonistas de la Semana Mayor: el órgano de la Catedral

Abril 20, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Historia de uno de los protagonistas de la Semana Mayor: el órgano de la Catedral

El órgano tubular de la Catedral de San Pedro suena gracias a un ‘pedalier’ de 30 notas; tres teclados y tres combinaciones para que el organista cuente con varios registros.

Este enorme y bello instrumento musical sonará en la Catedral San Pedro de Cali el Domingo de Resurrección. Fue inaugurado el 30 de enero de 1928 en la ciudad.

Cuando el sonido del órgano invade hasta el último recoveco y un bajo continuo y profundo parece perpetuarse en el aire, el feligrés se siente empequeñecido ante la magnificencia del recinto y lo sobrecogedor de la música, que parece llevarlo hasta la misma diestra de Dios Padre.Esa música imponente parece ser parte esencial de lo que, genéricamente, llaman ‘el misterio de las catedrales’, que se acentúa en las centenarias. No sólo en las góticas.Algo así debieron sentir los desprevenidos parroquianos que asistieron a la inauguración del órgano tubular de la Catedral de San Pedro, el 30 de enero de 1928, en Cali. Y lo mismo sintieron algunos de sus descendientes 82 años después, el 5 de noviembre de 2010, cuando el majestuoso instrumento fue reinaugurado tras muchos años de cuasi silencio.Si bien unos y otros, tal vez, no pudieron evitar pensar en Bach y sus ‘toccatas y fugas’ para órgano y sus cantatas sacras, también tal vez pocos de ellos se sabían ante un instrumento que encierra tanta historia.El órgano tubular fue inventado por Ctesibio en Grecia antigua y fue adoptado por la Iglesia Católica para acompañar los servicios religiosos en una época tan remota como el Siglo VII.A América tardó en llegar, pues primero sonaron los conjuntos de chirimía y luego las bandas de vientos en las capillas doctrineras. Ya en el XVII hubo armonios y órganos en las primeras catedrales.El de la de San Pedro en Cali fue fabricado en Alemania, en 1925, por la compañía E.F. Walcker, por encargo de la curia local. De esa casa fueron traídos cerca de 70 al país y el que llegó a Cali en tren, dos años después de fabricado, es uno de los más grandes de Latinoamérica y catalogado como uno de los más bellos del país por su mueble de madera y finos acabados. “Es el instrumento de su tipo con la fachada más hermosa. Es extremadamente elegante con sus flautas de estaño al 75% de la fachada”, dijo el experto Juan Carlos Ángel Gallo, cuando emprendió su reparación, en 2008.Desde su inauguración resonó, grave y majestuoso, en grandes ocasiones como el Congreso Eucarístico Bolivariano de 1949, los aniversarios de fundación de la ciudad y numerosos Te Deums.Sin embargo, pasó el tiempo y desfilaron varios organistas, con variada fuerza en manos y pies, y el Walcker comenzó a deteriorarse.Por ignorancia, por premura o por falta de recursos le hicieron reparaciones parciales, que lejos de mejorarlo fueron reduciendo su capacidad. Ya los últimos 30 años sólo funcionó en un 20% de su capacidad original.Cuando fue llamado a Medellín el organero Juan Carlos Ángel, su diagnóstico fue abrumador, pues señaló que las flautas grandes estaban a punto de colapsar por su propio peso, los fuelles habían sido reparados en forma arbitraria y la parte eléctrica tenía fallas. Además había mugre acumulada durante años y había sido pintado con materiales no adecuados. El caos. Ángel, quien trabaja con la firma estadounidense C.B. Fisk, especializada en este tipo de instrumentos, trabajó durante dos años y medio en la restauración, que costó $250 millones. Valió la pena, pues el órgano ahora funciona en todo su esplendor. Y como dijo en noviembre el párroco de la Catedral, William Correa, y no se cansa de repetir: “Es un patrimonio cultural para la ciudad, porque rescata los valores musicales gregorianos, propios de la iglesia católica”.Así se podrá comprobar el Domingo de Resurrección, durante la misa de 12:00 m. Y los primeros viernes y primeros sábados de cada mes, a las 4:30 p.m., cuando las notas graves y majestuosas llegan hasta el último rincón de la Catedral de San Pedro, en Cali.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad