Historia de las dos primeras doctoras en ciencias matemáticas de Univalle

Octubre 27, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Manuela Rubio Sarria | Reportera de El País
Historia de las dos primeras doctoras en ciencias matemáticas de Univalle

Nidia Yadira Caicedo (izquierda) es de Pasto y se graduó como doctora de Univalle, título alcanzado también por Juddy Heliana Arias.

Juddy Arias y Nidia Caicedo son las primeras mujeres en graduarse como doctoras en ciencias matemáticas de la Univalle. ¿Cómo son dos chicas que desde niñas soñaban con ecuaciones?

Juddy Heliana Arias, de 35 años, vallecaucana, y Nidia Yadira Caicedo, con 33 y nariñense, son las primeras mujeres en convertirse en doctoras en ciencias matemáticas de la Universidad del Valle. Se graduaron en julio de este año. Antes estudiaron en colegios normalistas, o sea que desde niñas se formaron para ser profesoras. ¿Pero de matemática? ¿Y por qué apenas dos mujeres graduadas en un doctorado con 11 años de vida?

Juddy Heliana Arias nació en Jamundí. Es alta, transmite elegancia y seguridad. Actualmente es docente de tiempo completo en la Univalle, donde además del doctorado cursó licenciatura en matemática y una maestría en ciencias matemáticas. Ahora dicta el curso de ecuaciones diferenciales y otro curso electivo de introducción a la biología matemática. “Desde pequeñas a las mujeres no las impulsan a que se metan a la ciencia, pareciera que fuera solo para hombres…”, dice ella, contando que en sus clases los hombres son siempre la mayoría. 

Entre risas también cuenta que en su caso, las matemáticas son innatas. Su mamá, María Heliana, le contó que cuando estaba embarazada de ella, se convirtió de repente en una muy buena alumna de esa materia, cuando antes sus calificaciones no eran muy buenas: “Mi mamá dice que eso era yo, que ya la estaba influenciando”, afirma Juddy.

Aunque luego tuvo escuela familiar: creció viendo a sus abuelos, que tuvieron una tienda y eran muy ágiles con las cuentas pues de esa forma se ganaban la vida. Y de la mano de ellos aprendió a cogerle el gusto a los números: “Las matemáticas ayudan a desarrollar un pensamiento crítico. Para mí, casi todo está regido por las matemáticas, la vida cotidiana es muy lógica y allí están las matemáticas. La música, por ejemplo, tiene que ver con números. A partir de las matemáticas se puede modelar interacciones entre animales, crecimiento de plantas, interacción de células. Desde ahí se pueden encontrar modelos que puedan representarlos matemáticamente”, dice Juddy.

El gusto adquirido viendo a sus abuelos trabajar, sumado a la vocación innata por los números, y la formación como normalista, podría ser los elementos principales de la fórmula cuyo resultado final es el título como doctora en matemáticas. En su niñez hay otra anécdota que habla de su afinidad con los números: por una hepatitis y apendicitis aguda, en algún momento estuvo 20 días sin poder ir al colegio. Al volver a clase pensó que sería difícil desatrasarse pero resultó que en matemáticas le bastaron unas horas para aprenderlo todo. Hasta fue capaz de enseñarle a sus compañeros lo que ellos aún no entendían. En su caso, las matemáticas son pura pasión.

Nidia Yadira Caicedo cuenta que desde muy niña se sentía atraída por las matemáticas, pues su mamá le enseñaba las tablas de multiplicar a su hermana mayor y Nidia siempre se las aprendía primero. Desde entonces dice haber creado una relación eterna con los números: su pregrado fue en matemática, al igual que los dos posgrados que ha hecho; y espera seguir en la ruta de la matemática a través de la docencia. Su hermana, a pesar de que no haber sido muy rápida con las tablas de multiplicar, terminó siendo Química. Y su hermano está terminando Ingeniería electrónica. En la familia las ciencias son un factor común.

“Las matemáticas son la ciencia del pensar, leí en un libro, y es cierto: ellas ayudan a desarrollar el pensamiento abstracto y el creativo, y le ayudan a uno a tener una visión diferente de las cosas. Son la madre de las otras ciencias, en ellas se establece la base para las aplicaciones, además se utiliza en la vida cotidiana desde que Dios creó al mundo”, asegura.

Después de terminar la licenciatura en matemática en la Universidad del Nariño, Nidia estudió matemáticas puras porque ese siempre había sido su deseo. La diferencia, entre una y otra cosa, explica, es que en las matemáticas puras se estudian los fundamentos teóricos de la materia, que pueden tener aplicaciones en la vida cotidiana para darle soluciones a problemas reales. Mientras que la licenciatura está enfocada a la pedagogía, a la formación docente.

Y es por eso que decidió dejar por un tiempo su querido Pasto e ingresar a la Universidad del Valle, “porque es una universidad reconocida a nivel nacional”. En la región, solo la Univalle tiene ese doctorado.  Además allí, cuenta, le brindaron la oportunidad de financiar los estudios con una asistencia de docencia, pues en esa época Nidia no estaba vinculada a ninguna institución. Gracias a ese apoyo fue que pudo realizar el doctorado

Actualmente Nidia es profesora de álgebra en la Universidad del Tolima. Y al igual que Juddy, dice que en sus clases predominan los hombres: “En Pasto, en el pregrado, siempre había más hombres. Y al llegar a Cali noté exactamente lo mismo en la maestría y en el doctorado, al parecer las mujeres se van más por las humanidades y los hombres por la ciencia, pero yo no estoy de acuerdo con que sea así siempre”

En la utilidad  que tienen las matemáticas en la cotidianidad, Nidia, coincide con su compañera Juddy. Por ejemplo, ambas, en sus trabajos de grado, desarrollaron investigaciones centradas en ayudar a buscar solución para dos líos en la ciudad: la interferencia en la señal de los celulares y el mosquito del dengue.

Nidia demostró a través de algunos conjuntos de números bien construidos, que las antenas de la señal celular se pueden ubicar estratégicamente para mejorar la recepción telefónica. Y Juddy, por su parte, demostró con modelos matemáticos que hay larvas y depredadores que, en estado acuático, pueden ser determinantes en el control del mosquito del dengue. “El ciclo de vida del vector esta dividido en dos estadios generales:  el adulto, el aéreo, que es el transmite la enfermedad, y esta el acuático, es decir el de los huevos, larvas y pupas. Cada uno  tiene una dinámica de desarrollos y cambios en el tiempo. Se ha demostrado que se pueden controlar, desde el nivel matemático. Matemáticas  en función de la vida. 

“Por cosas como estas es muy bonito ver como a través de las matemáticas estás aportando algo a la sociedad”, dice su compañera justamente, Juddy. Durante la entrevista para este arículo, ella, Juddy, cuidaba en su oficina de la Univalle al hijo de uno de sus compañeros de trabajo: un niño pequeño que trató con gran cariño, con voz tierna, al que recibió con un pedazo de plastilina porque sabe que le encanta jugar con plastilina. Al pequeño se le notaba lo mucho que la quiere. Ella, como buena profesora, siempre le responde con paciencia.

Pocos doctores Según el Consejo Nacional de Acreditación,  en Colombia solo hay 226 doctorados y al año se gradúan 245 alumnos, cifra muy baja a comparación de Brasil donde al año se gradúan 12,217 doctores.Además en Colombia  solo 43 universidades tienen programas de doctorado y 6 de ellas tienen 126, de los 226 que actualmente existen.  Se trata de la Universidad Nacional,  con 57, la Universidad de Antioquia, con 24, la Universidad de los Andes, con 15, la Universidad del Valle, con 13, la Universidad del Norte, con 10, y la Universidad Javeriana, que cuenta con 7 programas.
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