Historia de la arquitecta Adriana Garrido y su ecoaldea de Fundamor

Diciembre 08, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País.
Historia de la arquitecta Adriana Garrido y su ecoaldea de Fundamor

La obra involucró técnicas ancestrales y contemporáneas. La arquitectura enmarca la naturaleza a través de espacios flexibles y abiertos, aleros y materiales que permiten el disfrute del paisaje y del clima, que varía entre templado y caliente.

La caleña fue premiada por la Federación Internacional de Profesiones Inmobiliarias, Fiabci Colombia.

La  caleña Adriana Garrido Arango es una arquitecta de concreto. Y, además, es repitente. Todo, porque nunca había usado  un material distinto en sus construcciones y   porque el premio que acaba de recibir en Bogotá, otorgado por la  Federación Internacional de Profesiones Inmobiliarias,   Fiabci Colombia, también lo obtuvo en 2006, 2007, 2008 y 2013 en distintas categorías. Sus trazos han dado cuenta, en diversas propuestas,  del gran  talento profesional que hay en la  Sultana del Valle. 

Esta vez el premio fue para el  Centro de Desarrollo Comunitario (CDC) Fundamor Mandivá, en Santander de Quilichao, departamento del Cauca, en la  categoría de Proyectos Especiales.

Para ello, se  evalúa desde la fase preparatoria del proyecto y  su arquitectura, hasta el impacto que finalmente produce en el medio ambiente y en la comunidad que lo usa. Esta distinción  la han recibido obras de la importancia del  Hotel Santa Clara en  Cartagena y el Metro de Medellín.

Garrido  sacó el mejor provecho a la topografía inclinada de la vereda Mandivá para apreciar las acogedoras visuales hacia las cordilleras, usando una arquitectura    sencilla, que se  integra al paisaje y refleja en sí misma la intención de potencializar en la comunidad  la conciencia ambiental.

La guadua es el  material articulador y  protagonista en esta construcción, en la que se   entrelazan, además,  ladrillo y concreto a la vista, cubiertas en teja de  barro o palmiche y  piedra de río. Incluye cascada y espejos de agua alimentados de la lluvia y de  sobrantes de aguas canalizadas desde la Quebrada La  Fría, iluminación Led 100% y  paneles  solares”, explica la profesional.

Confiesa que  significó  “un reto de diseño y a la vez, una grandiosa oportunidad de colaborar en el compromiso de construir un mejor país”.

Fue luego  de realizar un diagnóstico acerca de la problemática del Norte del Cauca, y especialmente la de la  vereda Mandivá, que Fundamor decidió destinar el uso de su predio al desarrollo de un conjunto de cuatro  complejos,  pensados  para  mejorar la calidad de vida y el desarrollo campesino con un enfoque hacia la conservación ambiental y la recuperación de la tierra.

Las actividades en dichos  complejos impactan positivamente a diez  municipios del Cauca, entre ellos, Villarrica, Toribío, Puerto Tejada y Caloto, así como a 20 veredas y cuatro corregimientos, explica Liborio Castillo, coordinador de la Ecoaldea Mandiva.  

El proyecto completo incluye un centro de desarrollo comunitario, un centro de desarrollo infantil y  un almacén  agrícola con sus respectivas zonas de cultivos.  Una casa de visitantes también está proyectada entre las obras de la siguiente etapa, para lo  cual se requiere de aportes económicos, pues el objetivo es seguir,  como hasta ahora, albergando y capacitando  a la comunidad a través de  talleres, conferencias, cursos, terapias y  exposiciones. “Fortaleciendo   la organización comunitaria para mejorar la economía familiar, combatir el atraso tecnológico,  promover la salud, impulsar el desarrollo y el bienestar de las personas, siempre a través de una conciencia ecológica”, destacaron voceros de Fundamor.  

Este es, sin duda, un ejemplo que demuestra que desde la arquitectura se puede contribuir en la reconstrucción de un tejido social, aportando en el compromiso de crear un mejor país y un mejor planeta, concluye la arquitecta Adriana Garrido.

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