"Hemos encontrado 'sorpresas' en la tala de árboles en Pance": Personero de Cali

Julio 24, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Luz Jenny Aguirre tobón | Editora de Cali.

Héctor Montoya, personero de Cali.

Héctor Montoya, personero de Cali, dice que por este caso se abrió ya investigación disciplinaria. Asegura que en materia de seguridad, el análisis no se puede quedar en las cifras sobre reducción de homicidios.

Un bugueño, abogado de la Universidad Libre, es quien está frente a la Personería de Cali, a donde llegan muchas quejas de los ciudadanos que sienten que les están vulnerando alguno de sus derechos. 

Héctor Hugo  Montoya  dice que no se opone a la megaobra de la ampliación de la vía a  Pance, pero que le impresiona cómo cortaron los árboles de este sector en tiempo récord. Frente a la seguridad, asegura que la mirada no puede reducirse a las estadísticas en las que la reducción de los homicidios puede ser de uno o dos muertos: la meta tiene que ser cero asesinatos, afirma.

Un tema muy polémico ha sido la tala de los árboles en Pance para dar paso a la megaobra de este sector. La Personería ha intervenido allí e incluso solicitó que se suspendieran esas labores…

Quiero ser claro, apoyamos todos los procesos de desarrollo urbanístico, no estamos en contra de obras planificadas. Pero todos esos procesos deben ir articulados con un plan ambiental, tenemos que defender nuestros recursos naturales, los árboles cumplen muchas funciones, incluso la de impacto visual. Era precioso ese túnel natural que pasaba por allí, nosotros le pedimos de manera respetuosa a Infraestructura que por qué no suspendía cinco días la obra mientras convocábamos a una mesa de trabajo a la comunidad para escucharla y buscar alternativas, para que nosotros hiciéramos un estudio de la parte jurídica de los contratos. 

¿Y qué pasó?

Infraestructura dijo no. No se puede porque si se suspende tiene un impacto  desde el punto de vista contractual. Cuando convocamos la mesa, en tiempo récord tumbaron los árboles, más de 800, los talaron, fue una cosa impresionante, nunca vista. Aquí vienen unas acciones disciplinarias, esto llegará hasta las últimas consecuencias, hay una investigación. Vamos a mirar si realmente la tala no se podía suspender esos cinco días, el tema no es de soberbia, ni de quién ganó. La defensa de lo ambiental hay que hacerla, porque tenemos un déficit arbóreo de 470.000 unidades. No podemos talar y decir que luego vamos a sembrar y ya. 

¿Las investigaciones que han adelantado qué les indican sobre este caso?

Esto está en un proceso de investigación disciplinaria y hay una reserva, pero nos hemos encontrado con sorpresas y eso el proceso lo dirá. Lo más importante no es lo correctivo, ya los árboles están talados, ni se trata de  buscar si eran o no importantes esos árboles (porque han dicho que eso era matarratón y que era maleza). Un árbol es importante por sí mismo, por hacer parte del ecosistema. 

¿Con cuáles sorpresas se encontraron?

Eso es reserva sumarial, pero sí existen... es que es la conducta de los seres humanos, sobretodo nosotros, los servidores públicos estamos para la comunidad, nuestra función es buscar mejores niveles de convivencia. No podemos, con unos actos de soberbia y poder, determinar conceptos, lo que estábamos pidiendo era que escucharan a la comunidad. Todos tenemos derechos a participar. 

Los caleños seguimos teniendo entre nuestras preocupaciones la seguridad de la ciudad. Videos y mensajes virales hablan de atracos masivos y robos. Pero  la Alcaldía dice que las cosas no están como se muestran, que las cifras evidencian que la situación ha mejorado.

¿Cómo analiza usted esta situación?

Las cifras son importantes porque son indicadores de gestión, pero cuando está en juego la vida de un ser humano no podemos manejarlo con cifras. Cali ha sido una ciudad con altos índices de inseguridad, una ciudad violenta y eso es producto de innumerables circunstancias: falta de atención oportuna del Estado,  de programas reales educativos, de una política pública eficaz en cuanto a salud. Si no hay salud, educación ni oportunidades ¿cómo la sociedad no va a ser violenta sobre todo en esos sectores en estado de vulnerabilidad? Lo que pasa es que miramos los datos estadísticos y allí está lo que manifiesta la Administración, diciendo que el año pasado hubo más muertos y que hace dos años era elevado, y hace tres. Estamos en un proceso de reducción, eso es cierto, pero lo que digo es que no lo miremos así, con cifras, porque entonces nos limitamos a la reducción de muertes, así sea una. Dicen, bajamos el 3 % y equivale a un muerto. Lo que hay que mirar es la meta a la que tenemos que llegar: cero muertes violentas, sí, es  muy  difícil, pero posible. Eso no solo se ataca con eficiente atención de la Policía, sino con  todo lo social. 

Reducir la mirada a las cifras puede generar resistencia de la gente... 

¿Sabe qué bajó la tensión sobre este tema? Que el  Alcalde dijo: sí, Cali es una ciudad con alto índice de inseguridad, pero estamos trabajando en esto y esto. Reconocer lo que está pasando no quiere decir que las cosas que estamos haciendo están mal. Es que esto es duro, es un tema que requiere que todos actuemos. 

¿Dónde cree que hace falta que el Municipio ponga el énfasis en materia de seguridad?

Estamos en el proceso de investigar y estamos adelantando las visitas a las cámaras de seguridad, que tiene que funcionar, así como las alarmas comunitarias. Si las cámaras monitorean los sectores de manera adecuada desde lo preventivo sirven mucho más, no solo para mirar quién cometió el delito y luego judicializarlo. Lo mismo las alarmas comunitarias, que sirvieron hasta que fueron utilizadas para expresar alegría por un gol. En esto también es muy importante la participación ciudadana con las juntas comunales. 

¿Cuál es el derecho que más sienten vulnerado los caleños y por  el que más acuden a la Personería?

El de la salud, que es un derecho autónomo, independiente y fundamental. Cerca del 80 % de las quejas que nos llegan son por eso.

¿Qué es lo que está pasando?

Definitivamente el sistema de salud colapsó, es un problema estructural. Desde la Ley 100, que establece régimen de seguridad social, se han venido presentando cantidad de inconvenientes. Si en su momento esta medida sirvió, hoy  es ineficiente en el modelo de atención al paciente.

¿Por qué son la mayoría de quejas?

Porque el servicio  no es eficiente ni oportuno ¡y lo niegan! El problema es que no existe una coordinación adecuada  entre lo administrativo y lo asistencial, entre las EPS y las IPS.

Cuando se escucha la explicación de que el problema es estructural parece que no se puede hacer nada...

Todos pueden dar más, no nos tenemos que quedar así. Lo básico es el modelo de atención al paciente, ese modelo se puede manejar aunque el problema que tengamos sea estructural. Por eso le hago énfasis en que hemos visto que no existe coordinación entre lo administrativo y lo asistencial. Si hay intereses económicos, así lo científico funcione, no se logra una buena atención porque no están las autorizaciones, no está el pago oportuno, los medicamentos. Eso se puede mejorar. Hasta los pacientes pueden poner de su parte y no estoy diciendo que no nos enfermemos, es lograr a través de los procesos de participación impulsar normas que permitan mejorar el sistema. Las EPS son el punto neurálgico y es donde se debe mejorar con el pago oportuno, con el manejo de los recursos y que estén al día. 

¿Qué volumen de quejas están recibiendo diariamente?

Cada día  recibimos de ocho a diez quejas por temas de salud. En la Personería funciona el centro de transparencia, donde atendemos esas quejas, y las 24 horas tenemos el servicio  donde por teléfono atendemos a los que nos necesitan, nos desplazamos inclusive a las IPS. Cafesalud ha sido un tema complicado sobre el que la Gobernadora incluso se pronunció. Les dijo a los alcaldes que si en un tiempo no se ve un cambio, no se contrata más el régimen subsidiado con ellos. Cafesalud concentra el mayor número de quejas y Esimed, la clínica que les presta el servicio, son una cadena. 

¿Qué pasa después de los reclamos a esta EPS?

Hay un tema complejo y es la centralización, que nos tiene en un letargo.  He tenido varias situaciones en las que me dirijo a la parte administrativa de las EPS en Cali y resulta que todas las decisiones deben ser concertadas con Bogotá. Hubo un caso particular de un desacato a una tutela y la administración en Cali estaba con los brazos amarrados porque no podía definir la situación, en pleno siglo XXI, esperando que Bogotá tomara la decisión. 

Eso, además de centralismo, es  falta de sensibilidad…

Las EPS están deshumanizadas y el sistema como ha llegado al punto de que no les importa la vida humana, el interés económico en algunas EPS prima sobre la sensibilidad y  la necesidad del paciente.

Sobre el jarillón “El jarillón requiere atención, pero hay que manejarlo con pinzas, porque la reubicación deben hacerse, pero no sacando una población de un sector para ponerla en otro. Hay que prever una problemática del orden social. Mire el tema de Potrerogrande, que se evacuó allí gran parte del jarillón. Cuando eso yo trabajaba en el grupo sicosocial de la Secretaría de Vivienda, estábamos haciendo un trabajo de intervención para que ellos llegaran a Potrerogrande y entendieran que allí tenían que construir un tejido social, que tenían que convivir pacíficamente y fue muy complejo. Ese programa, como se venía trabajando, con sicólogos, abogados, trabajadores sociales, no continuó. Llevar a una comunidad a otro espacio requiere de una intervención completa para que no se convierta en un sitio problemático desde el punto de vista social. Mire Llano Verde, allá entregan unas viviendas y resulta que hay personas que han estado en un conflicto desde distintos lados: personas en proceso de resocialización (agresores) y victimarios, allí se han encontrado. Así que la idea no es solo cambiarlos de territorio.
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