Hakuna Matata revolucionó el entorno del barrio Petecuy de Cali

Hakuna Matata revolucionó el entorno del barrio Petecuy de Cali

Julio 24, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Gustavo Andrés Gutiérrez Fundador de Biblioghetto - Especial para El País
Hakuna Matata revolucionó el entorno del barrio Petecuy de Cali

Los integrantes de Hakuna Matata ya son reconocidos - y respetados - en las calles de Petecuy. Han adelantado desde campañas para prevenir la violencia hasta intervenciones por los animales de las calles.

Esta fundación intenta espantar la violencia, prevenir los embarazos juveniles y proteger a los animales, todo con el insospechado poder de la felicidad.

En la dinámica de integrar a jóvenes alrededor de la cultura han pasado por cinco casas o sedes distintas en el barrio Petecuy. Eso les ha dado un reconocimiento inmenso; sus vecinos, los niños, los ancianos y hasta los animales: perros y gatos.

Es común verlos en grupo por las calles, en los parques, camino a casa o camino a algún evento con sus pintas coloridas y alegres y sus zancos al hombro. La única tristeza que llevan en ocasiones, es la del mimo que genera sonrisas; de resto es una alegría permanente la que los habita. 

Son cerca de 42 niños, adolescentes y jóvenes del barrio, que a lo largo de talleres y meses de práctica se convierten en zanqueros, recreacionistas, muñecas, animadores de fiestas infantiles, DJ’s, lanzafuegos, entre muchos otros personajes que pasan sus días, dándole una batalla a la delincuencia y al vicio en Petecuy y sectores aledaños.

En septiembre celebrarán sus 12 años de existencia, de entretenimiento puro, de enseñanzas, de esfuerzos, de “no preocuparse y ser feliz”:  traducción del letrero que hoy cuelga del segundo piso de la Carrera 2bis # 78-16, Hakuna Matata, Fundación Artística y Cultural.

Todo su trabajo a lo largo de los años se evidencia en festivales, caravanas, talleres, clases, paradas, protestas. Le han apostado, como diría Simona Sánchez, presentadora de Señal Colombia, a que “la cultura no solamente entretiene, sino que educa”.

Aún en la memoria de los habitantes de Petecuy están las imágenes de las decenas de niños y niñas que practicaban acrobacias sobre unas bolas rojas gigantes, que tenían cerca de un metro de diámetro y sobre las que se iban caminando por las calles todas las tardes de los martes y viernes del año anterior. Ese fue un lindo proyecto que gestionaron con Circo para Todos y en el que había también monociclos y equilibrio.

Para un barrio que ha sufrido los embates de la violencia urbana, parir una organización social y cultural de este tipo es una bendición. El barrio ha parido varias, pero ellos son la cara del regocijo, de la esperanza en la sonrisa del niño, del joven, del adulto.

En cualquiera de sus entrenamientos en un parque o frente a su sede, puede notarse una figura humana con el cabello largo, mirada fija y risa extrovertida. Va y viene, le habla a uno, le habla al otro, le habla a todos. Entre mirada y mirada, sus ojos revisan que los amarres de los zancos estén seguros, que el maquillaje sea perfecto, que las maletas con las pelucas o los trajes estén listas.

Desliza sus manos desde la frente hasta la parte trasera de su cabeza, alisando su cabello. Todos lo llaman León, como el Rey. Es el fundador de esta iniciativa que ha dejado por alto el nombre del barrio Petecuy a nivel local, departamental y nacional.

Del corazón y la voluntad de León han nacido iniciativas y ganas de trabajar por temas que son claves en la sociedad. Uno de esos y que es hoy en día un tema de agenda pública, es la prevención de embarazos en adolescentes.

¿Y cómo es que un grupo de muchachos que andan en zancos y con atuendos como payasos, malabaristas, bailarines, muñecas, pintacaritas, puede prevenir el embarazo en adolescentes?

En convenio con la ESE Norte realizaron una campaña donde con pequeñas obras de teatro e intervenciones artísticas iban por algunas instituciones educativas sensibilizando a los jóvenes como por ejemplo en la utilización del condón. 

Pero León no se queda ahí y Hakuna Matata sigue sumándole a la apuesta por un mejor barrio y una mejor ciudad. Se declararon animalistas. Su sede puede dar fe de ello. Sus cachorros, sus perros y sus gatos.

La comunidad lo busca para adoptar, para resolver casos urgentes de atención. Son protagonistas inseparables de toda la Fundación. Sin duda alguna, respetar y darle un lugar a los derechos de los animales en medio de un barrio como Petecuy es de admirar, como las campañas de vacunación y esterilización.

Sin mediar excusa o palabra alguna, Hakuna Matata va haciendo escuela, va dando cátedra de cómo intervenir en el uso del tiempo de los jóvenes.

Pocas organizaciones en nuestra ciudad tienen ese compás de acción tan amplio como ellos, como León que va ampliando su liderazgo y la capacidad de recibir niños y adolescentes, no en su afán, sino en el pasivo camino de entender la sociedad y sus males. Y sí, quizás han visto más que otros por estar erguidos en los zancos y en la pasión por lo que hacen.

Tienen pintados sus corazones con la victoria de quitarle jóvenes a la drogadicción, al alcoholismo y la delincuencia común, ocupando su tiempo libre en actos culturales y artísticos.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad