Habitantes del oeste piden que el restaurante Cali Viejo reabra sus puertas

Julio 11, 2012 - 12:00 a.m. Por:
María Teresa Arboleda G. | Reportera de Vivir Oeste

El 15 de julio se cumplen dos años del cierre de este bien cultural de la ciudad. Los Franco dicen estar dispuestos a pagar deuda por el alquiler. Municipio, listo a escuchar.

Pasados 23 meses del cierre del emblemático restaurante Cali Viejo, la comunidad reclama que se tome una decisión urgente para que la construcción no se deteriore como tantas otras que le han dado fama a la capital del Valle del Cauca.Es que no se trata de un inmueble cualquiera, sino de un patrimonio, de acuerdo con el inventario de la Alcaldía, que lo declaró bien de interés cultural.Este referente de la arquitectura del Siglo XVIII cumplirá el próximo 15 de julio dos años desde que su dueño, el Municipio, ordenó cerrarlo.La clausura se dio porque, según voceros del Dagma, el anfitrión de las más fastuosas celebraciones de la sociedad caleña estaba contaminando el río tutelar de la ciudad con aguas residuales. “Es una lástima que lo hayan cerrado. En algunos círculos de Bogotá, por ejemplo, también lamentan no poder venir a esta insignia, que le hace mucha falta a Cali. Es que si bien no era el único restaurante, sí fue un referente muy especial que proyectó el turismo y la imagen de la ciudad”, aseguró Germán Caicedo, habitante del Oeste.Detrás de la puerta de hierro que encierra los 10.000 metros cuadrados que conforman el predio, se quedaron atrapados 32 años de historias, así como taburetes de cuero y mesas arrumadas que amenazan con deteriorarse cada día más.Asimismo, patios empedrados y acequias bordeados por jardines, una porción del río tutelar y ceibas, guayacanes y caña fístula. Pese a ello, sobreviven dos trabajadores, unos cuantos patos y ‘Caspiroleta’, una perra colorada que no ha perdido la costumbre de salir al encuentro de los visitantes moviendo alegremente su cola. Historia Los inicios de Cali Viejo datan de 1870, cuando el oriundo Tomás Ignacio Rengifo construyó la casa en la Hacienda Santa Rita, utilizada como casa de veraneo. Hay quienes recuerdan que allí funcionó la enfermería del Zoológico de Cali, que se ubica contiguo al restaurante.Ya en la década del 70, el arquitecto Juan Marchant fue encargado por el entonces alcalde José Vicente Borrero Velasco del diseño de un sitio al que llamaría la sede campestre de la Alcaldía. Su idea era que los caleños y los turistas pudieran disfrutar no sólo de un lugar acogedor sino de la comida típica vallecaucana.Mientras camina por los corredores de ladrillo de la casona colonial, el profesional reconoce que lo embarga un sentimiento similar “al que se experimenta cuando un ser querido nos deja”. “Si hay forma, negociamos” Diego Franco, representante legal de Cali Viejo, cuenta que realizaron trabajos para no contaminar el río y que presentaron dos propuestas con ese mismo objetivo, “pero el exalcalde Jorge Iván Ospina nunca quiso atendernos”.Respecto a la deuda que tienen con el Municipio por el arrendamiento del predio, la respuesta es igual.“En ese gobierno nos mataron las ilusiones; hoy no tenemos plata, pero sí hay voluntad, ésta aparece”, sostuvo Carlos Felipe Franco, administrador del establecimiento.Según él, “con la ayuda de los empresarios caleños podemos empezar de nuevo”. Sin embargo, reconoce que con la presente Administración no han buscado ningún acercamiento.No obstante, Alonso José Lozano, subdirector de Recursos Físicos y Bienes Inmuebles del Municipio, afirmó que “soy amigo de escuchar a la gente y estoy dispuesto a dialogar con la familia Franco”.Mientras se produce dicha conversación, continúa el clamor por la apertura de la casona, “independientemente del uso que se le dé al lugar”, puntualizó Marchant.Por su parte, el arquitecto José Luis Giraldo dijo que dichos terrenos podrían utilizarse en un proyecto cultural o para extender el Zoológico.Lo cierto es que la edificación que recrea el Cali del ayer, ya empieza a sufrir los rigores del desuso.

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