Habitantes de San Antonio siguen dando la pelea por un barrio netamente residencial

Abril 09, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

Vigías del patrimonio denuncian que en el barrio están tumbando y alterando la arquitectura de las viviendas sin ningún control.

[[nid:525091;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2016/04/barrio_san_antonio.jpg;full;{Intervenciones que alteran las fachadas y los interiores de las casas, terrazas, englobes y demoliciones, son las acciones que denunciaron ayer con un entierro simbólico, los vigías del patrimonio...Bernardo Peña l El País}]]

Con un sepelio simbólico, el grupo Vigías del Patrimonio, miembros de la junta de acción comunal y residentes  del barrio San Antonio, salieron ayer a las calles de este sector para mostrar su inconformidad por la demolición e intervención de casas tradicionales, lo que estaría afectando el patrimonio arquitectónico y cultural de la zona. 

Siguiendo un ataúd, rezaron letanías “para que brille la arquitectura perpetua” y pusieron estrellas negras frente a 28 predios que consideran afectados por  intervenciones inadecuadas. Los dolientes elevaron plegarias frente a  fachadas modificadas, predios con demoliciones para dar paso a construcciones de  hasta tres pisos y terrazas, vaciamientos (conservan  la fachada, pero tumban las paredes interiores), y englobes (unión de varios predios para fines comerciales).

El  acto simbólico buscó mostrar que este último reducto tradicional de Cali está siendo sepultado por la modernidad, dijeron los organizadores.

Marta Scafidi, residente de San Antonio, se quejó de  que han radicado 220 derechos de petición desde 2009 y han denunciado ante la Alcaldía estas intervenciones “tan agresivas con el barrio, pero la  respuesta es que mandarán un técnico operativo para hacer una visita y no pasa nada”.

“No han cerrado un solo negocio  y los dos únicos que cerraron fueron Bar Imaginaria y La Neblina,  pero  porque tuvimos que ir a Bogotá a dar la pelea, que duró tres años”, relató a El País.

Lea también: ¿Usted está contento con el barrio en que vive?, hablan los caleños

Otros vigías, como Fernando Hidalgo, Carlos Andrés Gamboa, Gonzalo Ortiz Jaramillo y Adriana Mendoza, coinciden en que la esperanza  era el POT aprobado  en diciembre de 2014, que declara a San Antonio como  de uso residencial predominante, y  permite negocios de barrio (del propietario que solo  ocupen el 25 % del predio) y no de impacto de ciudad.

El arquitecto Benjamín Barney, miembro del comité de patrimonio cultural del municipio y residente del sector, dijo que  “no hay ningún control por parte de la Administración respecto a lo que hacen y deshacen en San Antonio”, que los de los restaurantes “abusan y exageran” y que “la falta de control de las autoridades es total”.

“San Antonio es el único  barrio de tradición colonial que queda en Cali, que estuvo articulado con La Merced,  San Nicolás y Obrero, posee el encanto de lo antiguo, pero  están tumbando casas sin ningún control”, dijo.

El arquitecto declaró que el Comité de Patrimonio Cultural ha tratado de que la Asamblea Departamental declare a San Antonio  como un bien de interés cultural departamental, pero no han logrado que el proyecto sea aprobado para poder protegerlo.

Sobre la versión de que los vigías y líderes del sector se oponen al progreso y al crecimiento económico del sector, Barney señaló: “Me parece una estupidez enorme; lo que hace que el barrio sea interesante es lo que tiene; la idea es que haya una combinación aceptable de restaurantes  (y residencial), pero   lo  que pasa es que abusan, exageran” y advirtió que así fue como se dio la destrucción de Granada y San Fernando, en el Parque del Perro.

María Virginia Borrero, subdirectora de Ordenamiento Urbanístico de Cali, señaló  que “estamos trabajando de la mano con los vigías del patrimonio, una comunidad muy activa, pero hemos tratado de ser proactivos”.

 La funcionaria afirmó  que hay 28 procesos abiertos sobre esta situación en  San Antonio y que igual  trabajo se está haciendo en La Merced, Santa Rosa San Bosco y San Cayetano, que tienen bienes de interés patrimonial. De estos  afirmó que en 2015 “ emitimos una suspensión de obra a dos predios, en la Carrera 6 Número 2-116 y se le sigue proceso”.

Sobre los otros casos dijo que los procesos se demoran porque tienen un procedimiento en el que “al infractor hay que darle todas las garantías, llamarlos a descargos, y se van dilatando y algunos se aprovechan de la norma para embolatar al Estado”. Aclaró que ejecutar los cierres es competencia de la Secretaría de Gobierno,  y  los englobes. de la oficina de registro.

Comerciantes

Uno de los comerciantes, cuyo predio recibió la estrella negral de los vigías del patrimonio, argumentó que sino fuera por las restauraciones que ellos están haciendo, “muchas de esas casas estarían en el suelo”.

Otro de los señalados defendió la vocación comercial de los sectores históricos en las grandes ciudades. “En Lisboa, Cartagena, París, La Candelaria, en Bogotá, todos tienen negocios como hoteles y restaurantes”, observó.

Sin embargo, Martha Scafidi señaló  que había casos tan agresivos como un restaurante cuyo dueño empezó con cuatro predios y ahora ya compró toda la manzana (17 predios) y los englobó, algo no permitido en San Antonio.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad