Habitantes de corregimiento Pance permanecen incomunicados

Habitantes de corregimiento Pance permanecen incomunicados

Marzo 10, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

El corregimiento, a 30 minutos de Cali, no tiene internet ni teléfonos por lío entre Iglesia y Emcali.

Don Gustavo se ríe mientras dice que para hablar por celular tiene que pararse debajo del guayabo coronillo al lado de su casa y girar como buscando una señal divina. Sin embargo, dado que no tiene ni teléfono fijo ni Internet, el asunto en realidad no es para nada chistoso.De hecho, don Gustavo, arquitecto y dueño de un sitio turístico en Pueblo Pance, se pregunta qué pasará el día en que en ese corregimiento, a 30 minutos de Cali, haya una catástrofe: nadie en el pueblo tiene ni teléfono ni internet. Los celulares rara vez tienen señal. Pero la historia se torna curiosa cuando don Gustavo señala que la razón por la que no tienen comunicaciones es porque “la Iglesia no dejó instalar el equipo de Emcali para que les pusieran la línea”.Según el ingeniero Juan Manuel Sánchez, del área de Telecomunicaciones de Emcali, el asunto es que, tras un estudio, se determinó que el punto ideal para instalar el aparato - que mide 80 x 40 centímetros- era en un lote donde están ubicados la iglesia del pueblo, la Junta y el salón social. “Pero entonces, cuando lo habíamos instalado, la Arquidiócesis dijo que no daba permiso. Por eso esta semana comenzamos a desinstalarlo y vamos a buscar otro punto, porque la intención de Emcali, en casos como este, es cumplir con la parte social”, comentó.El sacerdote Carlos Horacio Rincón, quien se encarga de la homilía en este templo, afirmó que la parroquia en ningún momento se opuso a la instalación. “Lo que dijo la Arquidiócesis es que ese sitio es propiedad privada y ellos no pueden ocuparlo así no más, sino que se necesita un contrato, así sea con un precio simbólico”. El punto más polémico está en que, según un concepto de la Secretaría de Vivienda, al que hacen referencia Emcali y la comunidad, el predio es del Municipio. “Yo soy católico, apostólico y romano. Pero no comulgo con lo que la Iglesia le está haciendo al pueblo”, reflexiona don Gustavo, quien espera “un milagro” para que la situación se solucione.

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