Guía para conocer los tesoros artísticos de México en La Tertulia

Guía para conocer los tesoros artísticos de México en La Tertulia

Noviembre 08, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co I Gaceta

En el Museo de Arte Moderno La Tertulia se exhibe la exposición ‘Visiones del arte mexicano’ perteneciente a las colecciones Pago en Especie y Acervo Patrimonial de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público de México.

La pintura más emblemática de Rufino Tamayo, una de las tres últimas realizadas por Diego Rivera y una muestra del arte contestatario del maestro José Luis Cuevas son algunos de los tesoros artísticos que se pueden apreciar en la exposición ‘Visiones del arte mexicano’, que se encuentra en el Museo de Arte Moderno La Tertulia.Se trata de una de las muestras itinerantes más importantes que han llegado al país este año y que estará en la ciudad durante el mes de noviembre, luego de haber sido acogidas en Cartagena, Bogotá y Medellín.La exposición está integrada por 55 obras de pintura, escultura y grabado de 54 artistas mexicanos que hacen parte de las colecciones Pago en Especie y Acervo Patrimonial de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la más grande de su tipo en lo que se refiere al arte contemporáneo de ese país y que ofrece a través de cinco núcleos temáticos un amplio panorama del devenir de las artes plásticas mexicanas en el Siglo XX y el presente. El origen de esta colección surgió en 1957, luego de que varios artistas plásticos fueran embargados por parte del Gobierno, al no pagar sus impuestos. Ante tal situación, el muralista David Alfaro Siqueiros le propuso al entonces director de La Secretaría de Hacienda y Crédito Público de su país, que para facilitar el pago de impuestos por parte del gremio de creadores, estos pudieran hacerlo pagando en especie, por medio de sus obras. La colección Acervo Patrimonial la componen unas 8.500 piezas, mientras que Pago en Especie, 6.000. Las piezas son avaladas por un comité curatorial por su valor artístico, para la colección Acervo Patrimonial que se distribuye entre los museos estatales de todo el país, mientras que las que son rechazadas pasan a la colección Pago en Especie, para surtir las necesidad de obras de arte de las oficinas públicas.Escuela mexicana de pinturaRecoge obras de la primera mitad del Siglo XX caracterizadas por exaltar las conquistas sociales, reivindicar las culturas autóctonas y la representación de las costumbres y el paisaje. “Esta muestra incluye ‘La venus fotogénica’, de 1935, obra emblemática de Rufino Tamayo y una de las más solicitadas por los museos en el mundo. La pintura sintetiza elementos estéticos que definirán la obra del artista”, explicó el curador. En la muestra también se puede apreciar ‘Conteniendo el hielo del Danubio en Bratislava’, una de las tres últimas creaciones de Diego Rivera. “El pintor había viajado a la Unión Soviética, en busca de una cura para el cáncer que padecía, durante el viaje hizo anotaciones que luego convirtió en obras en México y que son conocidas como su etapa rusa”, dijo Pérez y Pérez.Entre los tesoros contenidos en esta sección se destaca ‘El beso’, de Raul Anguiano, que fue la primera en ingresar a esta colección y ‘La novia del lechero’, de Antonio Ruíz, ‘el corzo’, una pintura de pequeñas dimensiones. “Su obra, además de valiosa, es estéticamente curiosa, pues mientras sus contemporáneos buscaban los muros más grandes para exaltar la identidad mexicana y hacer reivindicaciones sociales y políticas, Ruiz pintaba en estos formatos pequeños, como tablas flamencas o ex votos, con escenas costumbristas, pero no exentas del comentario político pues están cargadas de ironía y humor”, explicó Pérez y Pérez.La rupturaEn la década del 50 surgieron una serie de artistas mexicanos y extranjeros radicados en ese país que querían establecer distancia con el concepto nacionalista que dominó el arte hasta la primera mitad del Siglo XX, en busca de una mayor libertad creativa e incorporando valores más universales. De esta etapa se destaca el maestro José Luis Cuevas, considerado el más importante artista del grabado en su país. De él se aprecia el grabado ‘Sin título’. “Un trabajo muy crudo que habla de una realidad oscurantista con la representación de seres deformes, como reflejo del ser interior”, anotó Pérez y Pérez. Grupos de trabajo colectivoEn la década del 60 México recibió una fuerte oleada de migración que dinamizó diversos aspectos de la vida nacional, incluido el arte y la cultura. “Uno nunca deja de ser de donde nació, el origen es un caparazón que llevas a todas partes, pero que lo vas decorando con los elementos del entorno a donde llegas. Con estos artistas se dio ese proceso de ‘criollización’, entonces tratan los temas de la cultura prehispánica y popular mexicana, pero con una visión contemporánea”, dijo el experto.Enmarcados en el fortalecimiento de los movimientos estudiantiles con espíritu revolucionario surgieron los grupos de trabajo colectivo que planteaba reflexiones sobre la agitada realidad de aquellos años y buscaban difundir y hacer propaganda de sus ideas. Entre estos grupos estuvieron Procesos Pentágonos, Suma, Peyote y el No Grupo, entre otros. Realismo mágico de OaxacaEste núcleo hace referencia a un grupo de artistas de una región influida por la magia y color de sus paisajes. En esta sección se puede apreciar uno de los cuadernos del artista Francisco Toledo, pertenecientes a la serie ‘Los cuadernos de la mierda’, integrados por varios volúmenes de libros objetos de arte. “Muchos dicen que Toledo los donó a la colección de la Secretaría de Hacienda, como queriendo decir, ahí te pago con la mierda. Pero en realidad se trata de un compendio de obras insomnes, que el artista hacía en París. Cuando no podía dormir, el artista se dedicaba a trabajar en estas libretas y él quiso que se quedara como un acervo único, por eso las donó todas a la colección”, aclaró el curador. NeomexicanismoLuego del periodo de ruptura que negaba los valores nacionalistas mexicanos, un grupo de artistas comenzó por el contrario a repensar el concepto de identidad. “En esa tendencias se inscriben obras como ‘Morcilla’, de Javier de la Garza, una obra muy mexicana de gran colorido. En este capítulo también se inscribe ‘Alacena histórica’, de Benjamín Domínguez, que recrea con los objetos de una alacena los diversos periodos de la historia mexicana, desde la época prehispánica hasta el México contemporáneo. “Allí impresos en esos objetos aparece el cura Hidalgo como símbolo de la Independencia, el águila imperial del emperador Maximiliano en un frasco estilo europeo; Benito Juárez, en una representación austera, la revolución en un recipiente muy popular, y en una especie de frasco perfumero contemporáneo, el águila del escudo nacional diseñada por Franciso Heppens y Pedro Moctezuma a finales de los 60”, explicó.Los colombianosEn la muestra figuran cuatro artistas colombianos que han dejado huella en el arte mexicano. Son ellos Luis Carlos Barrios, Tatiana Montoya, Santiago Rebolledo y Luis Ricaurte, este último de Cali. “Luis Carlos Barrios viajó a México donde prácticamente empezó de nuevo su carrera y ahora está perfectamente integrado al neomexicanismo. Tatiana Montoya es una artista muy activa en el arte mexicano. Actualmente hay una exposición suya en el D.F.” El curador agregó que Santiago Rebolledo está dentro de la historia del arte mexicano por derecho propio. “Es un artista que ha trabajado una poética de la memoria, en este caso, tierras y cenizas de volcanes de la zona de Oaxaca.Respecto al caleño Luis Ricaurte, el curador señaló que es considerado el precursor de la estampa en láser en la gráfica mexicana. En esta exposición se puede apreciar ‘Profil-Axis’. “Su influencia es tal que luego de una exposición, el maestro Francisco Toledo se animó a comprar una máquina láser con el propósito de explorar esa técnica dentro de su obra”, agregó.A modo de conclusión de este recorrido Pérez y Pérez aseguró que la edad dorada de las artes plásticas mexicanas sucede hoy. “Toda esta diversidad cultural de lenguajes, de momentos, de intereses políticos en la plástica es el resumen de todo el devenir del arte mexicano. Una época que convierte al país en un punto geográfico y no en una necesidad de identidad como lenguaje. No hay exactamente una referencia prehispánica ni histórica del arte mexicano sino un presente de una libertad creativa extraordinaria”.

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