‘Grietas’ en seguridad de piscinas en Cali: 107 establecimientos en vigilancia

Agosto 02, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Diana Carolina Ruiz Girón | Reportera de El País

Por fallas en seguridad y salubridad, Secretaría de Salud vigila 107 establecimientos. Imprudencia, el mayor peligro a la hora de usarlas.

[[nid:450278;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2015/08/control-piscinas-peligros.jpg;full;{En algunas piscinas todavía hay rejillas antiguas, que implican riesgo para bañistas. Administradores adaptan mecanismos para evitar riesgos mientras las cambian. Foto: Jorge Orozco}]]

Infraestructuras con más de 20 años de antigüedad. Ausencia de rejillas en los drenajes de  la piscina. Falta de botones y mecanismos que puedan frenar de inmediato la succión en un drenaje. Lea también. “Salir de mi ignorancia le costó la vida a mi hijo”: directora de fundación que alerta peligros en piscinas

No se encuentran de forma muy frecuente pero son, según voceros de la Secretaría de Salud Municipal,  situaciones que le restan seguridad a algunas piscinas de Cali.

Aunque en casi todos los 1005 establecimientos que tienen alberca en la ciudad están los elementos básicos requeridos por la norma (cerramientos, botones de emergencia, detector de caída de cuerpos cuando la piscina está en horario de no uso) hay fallas que ponen en riesgo a los bañistas, incluso por el deterioro en la calidad del agua.

Estar atentos a estas anomalías es lo que piden las autoridades municipales  en medio de la conmoción que ha generado la muerte de Sofía El Khoury, niña de 10 años que fue atrapada por el cabello por un tubo de succión de una piscina en Turquía.

Aunque el accidente ocurrió en un sitio lejano, los expertos concluyen que evitar este tipo de sucesos depende del compromiso de los administradores de las piscinas, de la vigilancia y control de las autoridades y de la responsabilidad en el uso de las mismas.

 En la ciudad se mantiene la vigilancia a estos espacios, más ahora que aumenta el número de usuarios en ellas por cuenta de la temporada de vacaciones.

Este año, la Secretaría de Salud realizó 290 visitas de inspección  a establecimientos con piscinas. De ellos, 183 (63 %) presentó cumplimiento en todos los parámetros exigidos por la ley. Los 107 restantes (el 37 %) debieron acogerse a planes de mejoramiento en materia de seguridad y salubridad.

“Los dispositivos de seguridad son barreras preventivas y correctivas del comportamiento de los usuarios en las piscinas. Por ejemplo, instalar un cerramiento de forma correcta reduce en un 90 % la probabilidad de ocurrencia de accidentes por ahogamiento en niños menores de 6 años”, explica Luis Santiago Cuevas, profesional universitario del programa de Agua para Uso Recreativo de la Secretaría de Salud Municipal.

Hugo Salazar, de la Asociación Colombiana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental, Acodal, explica que si una rejilla no está puesta en su lugar “así sea un tubo de dos pulgadas, cualquiera que ponga la mano ahí puede ser succionado. Un niño pequeño podría quedar atrapado fácilmente, si el espacio es de cuatro o seis pulgadas. Por eso es la insistencia de que existan estos dispositivos bien asegurados”.

Los accidentes por dispositivos de seguridad han sido pocos. El último se registró en diciembre de 2014, cuando una niña de tres años quedó atrapada en una tubería de desagüe de una  piscina. 

El hecho ocurrió en un conjunto residencial del barrio El Refugio y fue atendido por el Cuerpo de Bomberos de Cali. Dos horas tardó el rescate de la pequeña que cayó en el ducto, que se encontraba sin cubierta de seguridad.

“Antes eran más numerosos los accidentes, porque no había conciencia de su uso. Ahora, como los exige la ley y hay multas por no tenerlos, la gente cumple, sin embargo hay otros escenarios de riesgo. Por ejemplo, el 70 % de las piscinas públicas de Cali tienen deterioro estructural en sus orillas, grietas o desniveles que provocan esguinces, cortes y lesiones en dedos de los pies”, explica  Carlos Alberto Ortiz, coordinador del Programa de Socorristas de la Defensa Civil.

Cada semana, en cada una de las 53 piscinas  de la Corporación Para la Recreación Popular ocurren, según Ortiz,  hay al menos dos incidentes  de este tipo. “También sucede que los bordes de las piscinas son de azulejos  o de granito y eso provoca cortaduras. Igualmente, en algunos casos hay baldosas sueltas que provocan heridas profundas en los pies de niños y adultos”, añade el voluntario.

Otro de los errores en seguridad de piscinas es la ausencia de los equipos de atención y rescate (botiquín, flotador, bastón con cancho). 

“Pero hay casos donde los tienen y permanecen guardados, porque los dueños temen que sean robados o dañados. Ahí hay una falla, porque se demora el tiempo de respuesta ante un incidente”, dice el intendente Hernando Solarte jefe del Grupo de Protección al Turismo de la Policía Metropolitana de Cali, que este año ha hecho 63 visitas de inspección a piscinas de hoteles y balnearios.

 “En lo que hacemos énfasis es en las campañas de prevención y promoción del buen comportamiento. Es que los accidentes ocurren porque la gente es muy irresponsable”, advierte el oficial.

[[nid:450277;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2015/08/grafico-reglamentacion-piscinas.jpg;full;{}]]

En abril de este año, un niño de cinco años murió ahogado en la piscina de la Unidad Deportiva El Diamante, a cargo de la Corporación para la Recreación Popular. Es la única muerte por incidente en piscina reportada este año en Cali . 

Según socorristas que atendieron el caso, todo ocurrió porque el niño se resbaló de los brazos de su hermana, de 16 años, quien estaba a cargo de su cuidado. Adicional a ello, el menor almorzó minutos antes del accidente, lo que le provocó un cuadro de broncoaspiración que dificultó las maniobras de reanimación.

Fernando Marín, director de la Corporación, explicó que “hubo descuido de parte de los padres. Es que, a pesar de que se cuente con todos los dispositivos de seguridad, no se está exento de un accidente. En nuestros parques vemos muy malos comportamientos”.

Explica Marín que en temporadas altas (como vacaciones o entre los meses de diciembre y enero) se presentan entre 10 y 15 incidentes que están asociados con malas prácticas.

Entre el universo de más de 3’500.000 bañistas que acuden a las piscinas de los 23 parques se ven personas que se tiran a la piscina después de comer, con guayabo, que se empujan unos a otros. Son ellos los que llegan a las unidades de atención médica por tragar agua, con desmayos, descompensaciones, bajas de presión.

“No hay cultura del autocuidado. Lo otro es la irresponsabilidad de algunos padres. Algunos se acuestan a dormir y dejan a los niños solos. Una vez tuvimos que atender a un niño que cayó a una piscina mientras los papás dormían el guayabo debajo de un árbol. Es inaceptable, el niño se salvó de morir porque el salvavidas actuó a tiempo”, indica Marín.

 Renán Alfonso Rojas, presidente ejecutivo del Consejo Colombiano de Seguridad, dice que “en la Constitución está el principio de buena fe, por lo que se supone que los administradores de piscinas están cumpliendo su labor, a la vez que las autoridades hacen la inspección y vigilancia necesaria. Pero una persona no puede pretender que porque va a una piscina, sola o con sus hijos, el que tiene que responder por  su seguridad es el dueño de ella. Falta la cultura de vigilar el entorno y de no perder de vista a los pequeños, que son los más vulnerables a accidentes”, dijo.

En las unidades residenciales, la situación no es diferente. “Controlar a la gente es muy complicado. Quieren meterse a tomar, comen en la piscina, eso daña el agua, los pelados juegan brusco. Hace poquito apareció una de las rejillas partidas. No hay reglamento que valga”, dice Carlos Pérez, encargado del mantenimiento de la piscina de un conjunto residencial de la Comuna 17 de Cali.

Pedro Cuenú, del área jurídica de la Secretaría de Salud de Cali, dice que “ el comportamiento humano y la cultura es algo por mejorar. Hay situaciones como las de  adolescentes que se bajan los pantalones para dejar sus heces fecales en el agua. Nos enteramos de situaciones como estas  por quejas de la gente,   algunos administradores tratan de manejarlo por su cuenta, con multas al interior de la unidad. En  la seguridad de las piscinas, la responsabilidad tiene que ser solidaria, porque cualquier mal comportamiento puede atentar contra la vida propia o la de otros”.

[[nid:450276;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2015/08/control-piscinas.jpg;full;{En los últimos 13 años hubo 3 muertes en piscinas de la Corporación para la Recreación Popular, asociadas con imprudencias, dicen sus directivas. Foto: Jorge Orozco | El País}]]

 Multas No acatar las normas incluidas en la Ley 1209 de 2008 puede causar multas entre los 50 y 1000 salarios mínimos  diarios vigentes (entre $1.073.900 y $21.478.000). También hay cierre temporal por 5 días, si es la primera vez que  incumple la ley.Si se reincide en menos de seis meses,  la multa sube entre 100 y 1500 salarios mínimos diarios (entre $2.147.800 y $32.217.000) y cierre temporal entre 5 y 15 días. Si se incumple con la ley por tercera vez,  después de un periodo de seis meses, las autoridades procederán al cierre definitivo. En Cali aún no se ha aplicado esta medida, dicen voceros de la Secretaría de Salud Municipal.
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