Gestores de movilidad: de víctimas de la guerra a líderes de la cultura ciudadana en Cali

Julio 17, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Lucy Lorena Libreros l Periodista de El País
Gestores de movilidad: de víctimas de la guerra a líderes de la cultura ciudadana en Cali

Duverney Molina, de 23 años, llegó a Cali desplazado por la violencia de los paramilitares en el Valle.

Estas personas buscarán cambiar dos de los mayores dolores de cabeza de los caleños: su falta de cultura ciudadana y su deficiente movilidad.

Edilma Gómez suelta un suspiro profundo antes de contarlo. Lo del trabajo que recién estrenó, lo del milagro de emplearse a los 48 años, después de varios intentos fallidos, sin más formación que el ‘doctorado’ en desesperanza que ha cursado en toda una década huyendo de la guerra. Lea también: Espero que con la labor de los gestores mejore la movilidad: Armitage.       Es que  después de que llegaban noticias sobre la posibilidad de un nuevo empleo, pronto aparecía la decepción: Edilma terminaba —casi siempre—  caminando barrios enteros,  a sol y agua, “vendiendo cuchillos, vitaminas y otras vainas, puerta a puerta y por un  pago malísimo”.  Así que no tenía por qué creerle, un par de meses atrás, a la vecina del barrio Llano Verde  que, una y otra vez, le insistía en  que llevara su hoja de vida a la oficina de Asesoría de Paz de Cali. “Allá están dando trabajo a gente desplazada”, le decía. Para Edilma era “otra burla más”.  Solo vino a convencerse cuando recibió la dotación de chaleco amarillo, camisa azul claro y  pito que le entregaron, poco antes de comenzar la capacitación de 40 horas que le permitiría  convertirse en uno de los 100 gestores de movilidad. Un proyecto con el que la Alcaldía busca —empleando a personas víctimas del conflicto armado— promover la cultura ciudadana en Cali y de paso, mejorar la movilidad.    Usted, seguro, ha tropezado con Edilma y su rostro amable. Desde el pasado martes, cuando los gestores de movilidad fueron presentados a la ciudad, suele estar por los lados de Chipichape haciendo lo que aprendió en esos cursos: enseñándonos a cruzar la vía,  a utilizar los puentes peatonales, a entender que un semáforo en rojo es más que una luz que indica una pausa necesaria. Es la frontera de segundos que nos separa de la muerte.   Con cada pitazo, Edilma intenta poner en  orden el mundo. Y también salvarse, de una vez por todas, del extravío: olvidar que un día —allá en la vereda Santo Domingo Fabra, en Valencia, Córdoba— tuvo que empacar lo poco que cabía en una maleta y arrancar con tres de sus seis hijos rumbo a Cali. Las autodefensas no habían dejado otra opción: le habían desaparecido ya al esposo. Habían violado a la mayor de sus hijas.  A la propia Edilma también. Y habían reducido a cenizas su casa de palma, la de toda la vida.  “Siempre había sido una zona guerrillera; el pan de cada día era ver a los niños irse con esa gente  desde que tenían 9 años. Pero cuando llegaron los paras, en el 2000, comenzaron a matar a los que ellos creían ser auxiliadores de la guerrilla, mataron a muchas familias y a otros, como a mí, los amenazaban”, relata la mujer, representante de los gestores.  A la capital del Valle llegó después de convencer a un estudiante de medicina caleño —que había hecho su año rural en Córdoba— que la ayudara a buscarse un futuro en esta ciudad. Que ella sabía trabajar, le decía al muchacho, que bastaba una oportunidad.  

Los gestores  de movilidad  fueron escogidos por la oficina de Asesoría de Paz de la Alcaldía. Recibieron una capacitación  de 40 horas (20 teóricas y 20 prácticas) sobre el Código Nacional de Tránsito y cultura ciudadana por parte de Corpovisionarios, entidad que lidera Antanas Mockus. Los cien gestores de movilidad recibirán un salario de $1.500.000. De ese monto, ellos pagarán sus servicios de salud y prestaciones sociales.
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