Fundación Colectivo Teatral de Cali presenta 'El ritual dorado'

Fundación Colectivo Teatral de Cali presenta 'El ritual dorado'

Diciembre 02, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Margarita Rosa Silva, especial para el país
Fundación Colectivo Teatral de Cali  presenta 'El ritual dorado'

Doce jóvenes de población especial estudian teatro cuatro horas diarias, para preparar la obra ‘Huitacan o El Ritual Dorado’, que cuenta la historia de una indígena que se ahogó en la Laguna de El Dorado, luego de serle infiel a su esposo, el Cacique.

Doce jóvenes especiales de la Fundación Colectivo Teatral Infinito estudian teatro como su vocación y presentan la obra “El ritual Dorado”.

Aquí todos son actores, común y corriente. Nada de bobitos, nada de especiales. Aquí se les enseña a actuar, lo mismo que en Univalle o cualquier escuela de teatro” dice Harold mientras los muchachos ensayan. La danza es precisa, disciplinada. No se oye una voz mientras transcurre la obra, cada cual sabe lo que debe hacer y cuál es su puesto. “El hueco que ves ahí es el de Daniela, que no vino porque está en cita médica. Es una excepción. Ellos tienen la responsabilidad de levantarse y venir. Además, es lo único realmente importante que hacen”.Preparando la obra“Trabajamos con las yemas, porque las uñas ya se nos acabaron”, dice Harold, mientras entrega las trusas doradas a sus actores. Su arduo trabajo como profesor se refleja en la calma aparente que guardan los actores, sentados cada uno en su puesto con los instrumentos en la mano. “El mayor logro es que mantengan la boca cerrada, eso lo logramos con Paula, mi esposa, que es fonoaudióloga”. Para Harold es importante la presencia de Paula. Crearon la fundación juntos hace seis años. “Nunca recibimos más de 15 pelados, todos siempre mayores de 14 años. La idea es que podamos trabajarles a cada uno sus fortalezas y debilidades. Estos tres son autistas y el trabajo es diferente con ellos. Es difícil”. Mientras dice esto, señala a tres jóvenes sentados en las sillas de espectadores. “Por ejemplo, cuando Ana llegó, no se podía poner en pie. Ahora mire cómo lo hace solita”. La empuja con fuerza hacia abajo y, en efecto, se sienta. “Su mamá lloró la primera vez que la vio hacer eso”. La obra, producto de cuatro horas diarias de trabajo, se llama Huitacan o El Ritual Dorado. Jairo, con algo de dificultad para pronunciar las palabras, debido a su retraso de nacimiento, cuenta la historia con lujo de detalles. Porque, a pesar del retraso, fue privilegiado con una buena memoria, que le permite recordar detalles como que Shakespeare es Inglés y que tiene una obra llamada Sueño de una noche de verano.Así, Jairo cuenta que Huitacan, quien era la esposa del Cacique de los Muiscas, le fue infiel con el guerrero, por lo que el cacique nunca la perdonó. Al no soportar la vegüenza, la mujer se ahogó en la Laguna de El Dorado. Quien interpreta a Huitacan es Maira. Tiene ese aire de seguridad que acompaña a las divas. Hasta tiene novio en el elenco. Es Braian, el Cacique. “La clave está en la educación personalizada”, sigue diciendo Harold, quien comienza a hablar de cada uno. “Patricia siempre se cambia la edad, es como una niña en un cuerpo de 41 años. Ingrid y Alma siempre están calladas. Con Alma todo es pereza. Cristian, en cambio, es el líder, aunque a veces es autoritario”.¡Acción!“¡Quiubo Patricia, no se salga de la fila!”. “Cristian, ese no es su bastón”. La obra transcurre entre amoríos con el cacique y el amante. Con ambos hay escenas comprometedoras, pero nadie se ríe. Todo es seriedad y disciplina.Y cómo no iba a serlo, si el escenario es tan serio como todos. Tiene 40 sillas para espectadores, escalonadas, como en cualquier teatro de renombre. Es un cuarto que ha sido acondicionado y tiene su telón azul satín, hasta sus propias luces de colores. Las paredes están pintadas de negro y el piso es del mismo color, como el de las tarimas. Por fuera, la combinación amarillo y azul vibrante de la fachada ya anticipa la alegría dentro. Son los colores del logo, “Fundación Colectivo Teatral Infinito”. En medio de la escena de amor, El guerrero, o sea Santiago,levanta a Huitacan del piso. “No sabe lo difícil que ha sido lograr esto con él. Cuando llegó aquí no podía ni caminar”. La obra tiene de todo. Comienza con baile, sigue con interpretación. Los instrumentos principales son jarrones de barro que, al llenarse con agua, hacen sonidos que hacen pensar en tribus indígenas prehispánicas. Hay ocarinas y claves. Hay de todo, menos parlamento. “Lo que buscamos es que ellos puedan comunicarse de alguna manera, ya sea oral o gestual, que se hagan entender”, cuenta Paula, la esposa de Harold. “Esa no es tu corona, Braian”. Ella también los conoce bien. “Yo les ayudo a trabajar el lenguaje, pero nunca prometo nada. Con ellos es una cosa de vocación, no cualquiera tiene paciencia y amor para enseñarles”. En las presentaciones formales, también juega papel importante el maquillaje. “Intentamos ocultar su discapacidad, no por pena, sino para que la gente los valore por su talento, no por lástima”. El resto es esfuerzo y dedicación. Paula y Harold acondicionaron una ambulancia como buseta, para recogerlos a todos en sus casas. Sus padres pagan una mensualidad, “para cubrir lo de la merienda y otros gasticos”. Pero en realidad, Harold y Paula trabajan con las yemas, sin aportes externos, sin mayores donaciones. Cuentan sobre todo con amor, en este caso, más que suficiente.

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