Freno a la chatarrización de buses tiene en jaque el progreso del MÍO

Julio 22, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Zulma Lucía Cuervo Plazas | El País

Proceso de chatarrización de buses tiene 14% de atraso. Secretaría de Tránsito aseguró que en marzo de 2013 no habrá buses tradicionales en las vías.

Unos 3.470 buses no deberían estar rodando hoy en Cali, si se cumpliera al pie de la letra con el proceso de reducción de oferta de buses colectivos (tradicionales) para darle paso al sistema de transporte masivo. Según las cifras de la Secretaría de Tránsito de la ciudad, 2.984 buses están actualmente fuera de servicio. Es decir, 486 vehículos que no deberían estarle haciendo competencia al MÍO aún siguen en las calles con permisos para operar. Y éstos, según cuentas de los operadores del Masivo (que dicen que cada bus colectivo moviliza al día unos 200 caleños), le quita al menos 97.200 pasajeros al sistema. A la lentitud en la chatarrización se suma ahora un fallo de tutela, que de salir favorable a los transportadores tradicionales en una segunda instancia, permitiría el reingreso de más de 250 buses del servicio de transporte tradicional , afectando no sólo la viabilidad operativa y financiera del MÍO, sino la movilidad de la ciudad.Modelo que le hace juego a la demoraLos transportadores tradicionales son actores tanto en el transporte masivo como en el tradicional. Es decir, que con excepción de cuatro empresas (Expreso Palmira, Amarillo y Crema, Azul Crema y Verde Plateada) 19 son socias de los operadores (propietarias de los buses) del MÍO.Para el experto en movilidad, Carlos González, hay un juego complicado en la misma concepción del sistema masivo de Cali porque los propietarios de las empresas y de los buses tradicionales son los mismos operadores del MÍO. “Lo que se ve a simple vista es que tienen intereses en los dos lados”, resalta.Frank Mosquera Rodríguez, presidente de la junta directiva de ETM (operador del Masivo) reconoce que hay algunos socios de los operadores que no están completamente comprometidos con el progreso del MÍO.“Y tiene su lógica. Las empresas reciben dinero por mantener los buses debido a que siguen cobrando el rodamiento y las cuotas de afiliación. Y los propietarios tienen efectivo constante a diario, lo que no pasa en estos momentos con el MÍO, que aún no da utilidades”. Sin embargo, prefirió no dar nombres.Quien sí dio nombres fue el secretario de Tránsito de Cali, Alberto Hadad. El funcionario señaló a Ramiro Jurado , directivo de la empresa Coomoepal y del operador GIT, de ponerle trabas al desarrollo del sistema de transporte masivo, luego de que el pasado jueves se realizara un bloqueo de 150 busetas afiliadas a esa empresa. “Coomoepal se niega a sacar vehículos que hacen parte del plan de reducción de oferta del transporte colectivo y sigue prestando el servicio en rutas inexistentes y con algunos vehículos que no poseen la tarjeta de operación”, asevera Hadad.Ramiro Jurado se defiende y asegura que su compromiso está al 100% con el MÍO. “Pero yo no puedo controlar a los propietarios de las busetas. Yo respaldo todas las decisiones del Secretario, como la cancelación de tarjetas de operación de buses y de rutas de la empresa. Por eso la compañía no despacha esos vehículos y ellos trabajan como ‘piratas’”, explica.Por irregularidades en la prestación del servicio público de pasajeros, dice Juan Carlos Bueno, jefe (e) de Guardas de Tránsito de Cali, se han inmovilizado 166 buses del transporte tradicional entre enero de 2011 y julio 17 de 2012. De éstos, 24 por prestar un servicio no autorizado (más conocido como ‘piratería’ ) y 25 por cambiar el recorrido de la ruta.Por su parte, César Vergara, gerente de GIT, señala que socios de este operador (donde está Coomoepal con una participación del 2% y una sociedad de pequeños propietarios de la misma transportadora, con el 15%) no le están haciendo ‘conejo’ al sistema. Pero agrega que “Coomoepal era la empresa más grande de Cali. Muchos de los afiliados no le apostaron al MÍO y ahora se quejan porque ven que la salida de sus buses va en serio”.Vergara comparte la apreciación del doble juego de algunas empresas transportadoras socias del MÍO. “Las que ponen tutelas son las que no quieren que el sistema avance yendo en contravía del anexo once del contrato que firmaron los operadores con Metrocali”.Ese anexo dice que las empresas socias de los operadores no deben interponer recursos judiciales defendiendo el transporte colectivo. Se refiere a Decepaz (socia de Blanco y Negro Masivo, con un 2%; Gris San Fernando, con un 0,1% con el mismo operador y La Ermita, que tiene 2% en Unimetro).El gerente de la Cooperativa La Ermita Ltda, Andrés Felipe Correa, asegura que si bien hay que darle paso al MÍO, el cambio se debe dar respetándoles los derechos a los transportadores tradicionales.El directivo dice que de 315 vehículos que tenían antes del Masivo, a 190 les ha sido cancelada la tarjeta de operación. “De esos han salido unos 70. Los otros siguen prestando el servicio porque tienen procesos de vía gubernativa” (es decir, hicieron uso de los recursos de reposición y apelación para evitar la salida). “Nosotros no tenemos un interés financiero en el MÍO. Mientras más hagan capitalizaciones, los pequeños propietarios y la empresa misma se irá diluyendo”, dice Correa. El socio capitalista de Unimetro es Sí 99, de Bogotá, que entró a inyectarle recursos a este operador luego de una grave crisis. En sus inicios sólo estaba conformado por pequeños transportadores.La presidenta de Metrocali, Pilar Rodríguez, dijo que está revisando posibles incumplimientos de los operadores frente al contrato y los que lo hagan serán multados.El experto en planeación, Germán Arboleda, dice que en el atraso de la chatarrización las responsabilidades son compartidas. “Los anteriores gobiernos no se comprometieron con el MÍO y se dejaron coger ventaja, que esta Administración está tratando de acortar. Faltó mano dura y por eso los transportadores (operadores del MÍO o del colectivo) incumplieron con lo pactado”.Esteban Piedrahíta, asesor de Planeación Estratégica de la Alcaldía de Cali y miembro de la junta directiva de Metrocali, afirma que tener un mejor ambiente y una ciudad menos caótica en movilidad está por encima de los intereses particulares de los transportadores. “Lo cierto es que el avance del MÍO es irreversible. Esos buses del transporte tradicional no tienen futuro en Cali”.

CONTINÚA LEYENDO
Publicidad
VER COMENTARIOS
Publicidad