Feligreses caleños acudieron masivamente a celebrar el Domingo de Ramos

Abril 14, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País y resumen de agencias
Feligreses caleños acudieron masivamente a celebrar el Domingo de Ramos

El arzobispo de Cali, Darío de Jesús Monsalve, presidió una procesión que inició en el templo de San Francisco hasta llegar a la catedral de San Pedro. “Que esta Semana Santa sea una súplica, pero también un suspiro de esperanza para todos”, dijo.

La CVC regaló diez mil palmas para los feligreses caleños, pero también se vieron eucaliptos, espigas, pinos y plantas comunes.

Gran emoción provocó en el arzobispo de Cali Darío de Jesús Monsalve ver que a la Catedral de San Pedro Apóstol no le cabía un alma. “Los felicito por su piedad, por esta iglesia abigarrada como en pocas ocasiones la he visto”, dijo al finalizar la eucaristía del Domingo de Ramos, que inició a las 10:00 a.m. Monseñor Monsalve, acompañado de sacerdotes del Seminario Mayor, también presidió minutos antes el habitual recorrido desde el templo de San Francisco hasta la Catedral de San Pedro, mientras en otros puntos de la ciudad salían otras procesiones, como la de la parroquia del barrio Bretaña hacia el Templo de Colseguros y la de la parroquia del barrio San Bosco. La CVC regaló diez mil palmas para los feligreses caleños, pero también se vieron eucaliptos, espigas, pinos y plantas comunes. Según Monseñor estas son signo de la regeneración de la naturaleza, de victoria, de paz, de triunfo sobre la muerte. Hizo un llamado, además, a “darle el crédito al Señor, recuperar la fe, dejar que Dios nos transforme con el poder del resucitado”.“Tenemos miedo porque nos sentimos muy pequeños ante las fuerzas del mal, la violencia y el pecado. Pero Dios nos dice: ‘No estás solo’, no solo con la rama verde, sino con el leño seco de la cruz. Es un llamado a la esperanza de la vida. Dejen el miedo, superen el pánico que nos produce la guerra, la violencia en todos sus frentes. Hay que dejarse vencer por la paz como dice el profeta Isaías. Tener un corazón manso, humilde, pacífico, no responder a la ofensa con palabras ni obras. No se trata de tener una actitud pasiva sino compasiva, solidaria con Dios. Él quiere que se redima el mal de la muerte y el pecado”, agregó en su sermón.Podemos esperar el cambio de las personas cuando invocamos el nombre del Señor, dijo Monsalve, quien se refirió a una experiencia en Italia, donde drogadictos se rehabilitaron orando e implorando a Dios una transformación en sus vidas.El llamado del papa FranciscoEl Papa inició ayer los ritos de Semana Santa en la escalinata de la Plaza de San Pedro, en Roma, con la misa del Domingo de Ramos, durante la cual invitó a los católicos a preguntarse si son como aquellos que traicionaron a Jesucristo o como los “valientes” que le fueron fieles hasta el final. “¿Dónde está mi corazón? ¿A cuál de estas personas (del Evangelio) me asemejo? Que esta pregunta nos acompañe durante toda la semana”, dijo su Santidad en tono grave ante decenas de miles de romanos, turistas y peregrinos congregados bajo un cielo nublado en la Plaza San Pedro.El Santo Padre ignoró la homilía que tenía preparada e improvisó por completo, en un alejamiento notable de la práctica. Luego, bajó del papamóvil para posar en ‘selfies’ con jóvenes.Poco antes, el papa Francisco presidió la procesión de Ramos, apoyado en un bastón esculpido para la ocasión por los presos de la cárcel de San Remo (centro-oeste de Italia). El Pontífice está determinado a poner a las personas marginadas en el centro de la atención de la Iglesia Católica. “¿Quién soy yo? ¿Quién soy yo frente a Jesús que sufre?”, preguntó al iniciar su discurso, provocando una tensión palpable entre los fieles. “¿Soy como Judas, capaz de traicionar a Jesús o soy como los discípulos que no entienden nada, que dormían mientras que el Señor sufría? ¿Mi vida está adormecida?”, indagó el Papa argentino, rodeado de un centenar de jóvenes sacerdotes y obispos. “¿Soy como Poncio Pilato, quien al ver que la situación es difícil, se lava las manos?”, increpó. El Pontífice parecía cansado, pausando frecuentemente para recuperar el aliento, mientras habló unos 15 minutos. Después de la ceremonia de más de dos horas, Francisco pareció recuperar el aliento. Charló amigablemente con los cardenales y posó para ‘selfies’ con jóvenes de Río de Janeiro que llevaron una gran cruz a la plaza. Apenas subía al papamóvil descapotable cuando vio a unos jóvenes polacos, quienes querían tomarse una foto con él, bajó para complacerlos. Unas cien mil personas, entre romanos, turistas y peregrinos, tenían ramas de olivo en sus manos, hojas de palma u hojas trenzadas en forma de cruces que fueron bendecidas por Francisco al inicio de la ceremonia.No habrá un solo mensaje Voceros del Episcopado Colombiano afirmaron que, aunque los programas serán los tradicionales en jueves, viernes, sábado y domingo santo, cada arquidiócesis del país es autónoma de organizarla como quiera; por tanto, invitó a los fieles a acercarse a su parroquia para averiguar los horarios y celebraciones.Igualmente, informaron que cada párroco que ofrezca una misa tendrá libertad de hacerlo por el motivo que considere indispensable para su comunidad, ya que no habrá un solo mensaje para toda la Iglesia en esta ocasión.

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