Familiares de Francisco Piedrahíta superaron una de las pruebas más duras de su vida

Mayo 25, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Hubo historias increíbles, como la de la fiesta que se vivió en un avión que volaba desde Madrid hacia Cali. Este es el relato de una espera con final feliz.

Desde el pasado sábado y hasta este miércoles, los familiares de Francisco Piedrahíta vivieron una historia increíble que nunca olvidarán. Y es que a lo largo de 95 horas eternas navegaron por un profundo mar de angustia y la desolación, para desembarcar al final en la playa de una felicidad sin límites. Desde el momento mismo en que se conoció la desaparición del Rector de Icesi, varios de sus familiares emprendieron un viaje contra reloj para llegar al Parque Jean Lafitte, en Nueva Orleans. Algunos se movilizaron ese mismo día desde ciudades de Estados Unidos, otros desde Colombia, y este miércoles aún había algunos volando desde Europa, para fundirse en un abrazo solidario.Y con el fin de mantener informados a todos los que no pudieron viajar, crearon un grupo de BlackBerry al cual llamaron ‘Francisco’, en donde a cada instante se enviaban mensajes de texto contando detalles de la búsqueda.. Vicente, hijo de Francisco, fue el primero en llegar a la reserva natural de Barataria. Lo hizo acompañado de su prometida, una joven originaria de la India con la que se casará el próximo 11 de junio. Más que angustia, su rostro denotaba desconcierto. No podía creer que su padre, ese hombre tranquilo, resposado, siempre conciente y nada temerario, se hubiera perdido sin dejar rastro. No podía creer que, de un momento a otro, el azar del destino lo hubiera sacado de la planificación de su boda en Cartagena, para ocuparse de buscar a Francisco en medio de un pantano."Me llamaron a darme la noticia, de esa manera me enteré. Yo vivo en Arizona y viajé al otro día junto a mi novia. La familia estaba todo el día en el parque, pendientes de la búsqueda, y luego cenábamos juntos. Así transcurrían los días. Fue muy duro al principio", dijo Vicente.La esperanza siempre estuvo presente entre el círculo familiar. Pero en la mañana de este miércoles comenzó a desmoronarse lentamente. Esteban Piedrahíta, hijo mayor de Francisco y quien días atrás aparecía ante las cámaras con actitud tranquila, no pudo contenerse y lloró al reconocer que empezaba a perder la fe de encontrar a su padre.Y había motivos para sentirlo. Nunca antes, las autoridades de Nueva Orleans habían realizado una búsqueda de tal magnitud. Pero nunca antes, el parque Jean Lafitte había registrado una pérdida tan prolongada. A lo sumo, decían los coordinadores del rescate, alguien se había extraviado dos o tres horas. Cualquier cosa podría haber sucedido, y las preguntas sin respuesta rodeaban al pequeño círculo familiar que esperaba una noticia positiva.Junto a Esteban y Vicente, Claudia Uribe, esposa de Francisco, compartía su dolor con su hermana Marisa Piedrahita, con su cuñada Berta Piedrahita, con Gaston Parets, esposo de esta última, y otros sobrinos, cuñados y personas cercanas. Desde Cali, mientra tanto, otro grupo de familiares permanecía atento a las incidencias de la búsqueda por el chat de Blackberry, y centenares de amigos seguían la búsqueda a través de Elpais.com.co.Y justo cuando la esperanza empezaba a perderse, vino el milagro. A la 1:45 de la tarde del miércoles, un mensaje diferente llegó a la cadena de BlackBerry: ¡Lo encontramos!. "Fue la mayor alegría de mi vida", dijo Esteban, abrazado con su madre y sus hermanos.Vicente expresó a los medios que su padre está bien. “Habló brevemente, los reconoció a todos y hasta hizo chistes. No sé si pudo tomar agua, pero asumo que sí porque está muy bien. No sé cómo lo encontraron, al evacuarlo estábamos allí... Tomó muchos apuntes y tendrá una gran historia que contar".Y la noticia del rescate de Franciso Piedrahita generó hechos tan increíbles como su misteriosa desaparición en un pantano de Nueva Orleans. Pedro Piedrahita, su hermano, viajaba desde Madrid en un avión de Avianca con destino a Cali, para volar luego a Nueva Orleans. Pero cuando menos lo esperaba, el capitán de la aeronave hizo un anuncio sorprendente: "Nos permitimos informar a todos ustedes, y muy especialmente a nuestro pasajero Pedro Piedrahita, que el señor Francisco Piedrahita fue rescatado con vida en Nueva Orleans". Espontáneamente, una salva de aplausos estalló en el avión. Pedro no lo podía creer. Hubo gritos, abrazos, como en una fiesta, todo parecía de película.Los familiares del rector de Icesi habían pedido a Ricardo Lenis, gerente del Aeropuerto Internacional Alfonso Bonilla Aragón, que se comunicara con Avianca para informar a Pedro. Tras recibir la información de Lenis, el centro de operaciones de Avianca, en Bogotá, se comunicó con la tripulación del vuelo 015, y fue así como la noticia llegó a los oídos de Pedro, a miles de metros sobre el nivel del mar.María Eugenia Piedrahíta, hermana del Rector, aseguró que hasta ayer las esperanzas se habían reducido y temían lo peor. "Ayer estábamos muy descorazonados. Había mucha gente buscando y no lo encontraban. Eso nos tenía muy preocupados".Horas después, atribuyó el milagro a las oraciones que se elevaron para pedir por el regreso de Francisco. "Sabemos que hubo varias misas a su nombre. Una en la Icesi, una en el templete, en San Francisco. La familia se mantuvo en cadena de oración", dijo emocionada.Y no hay otra explicación. Francisco Piedrahita regresó de una muerte casi segura. Apareció bajo un árbol, con su cámara en el cuello y con el agua a las rodillas, deshidratado, pero en buenas condiciones de salud. Como lo dijo uno de los rescatistas, "sobrevivió gracias a él mismo", comiendo hojas del follaje del bosque y bebiendo agua de pantano.Su familia superó una de las más duras pruebas de su vida, y hoy cuentan las horas para regresar a casa. ¡Bienvenido Francisco!

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