Falleció el padre alemán Alfredo Welker, reconocido por su labor social en Cali

Falleció el padre alemán Alfredo Welker, reconocido por su labor social en Cali

Diciembre 30, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpaís.com.co
Falleció el padre alemán Alfredo Welker, reconocido por su labor social en Cali

Padre Alfredo Welker.

El sacerdote alemán, fundador de la Corporación Señor de Los Milagros en el Distrito de Aguablanca, falleció en la madrugada de este miércoles en su país natal.

El sacerdote alemán Alfredo Welker, quien dejó una profunda huella en el barrio El Retiro y en todo el Distrito de Aguablanca con la Corporación Nuestro Señor de los Milagros, falleció en la madrugada de este miércoles en su país natal. 

Aunque las causas de su deceso aún no se han dado a conocer, el religioso jesuita se había ido de Cali hace aproximadamente cinco años enfermo de alzheimer.

Desde la Corporación Nuestro Señor de los Milagros, el padre Welker ayudó y le dio oportunidades a los habitantes del oriente de la ciudad, entre ellos al representante a la Cámara por el Centro Democrático, Carlos Alberto Cuero, quien es considerado como uno de los discípulos del sacerdote, y al boxeador Jonathan ‘El Momo’ Romero, entre muchos otros jóvenes de ese sector.

"El 80% de mi vida estuvo relacionada con el padre Alfredo y con la Corporación. Recuerdo su camioneta que por todos lados tenía los nombres de todos nosotros rayados y para él eso era un orgullo. Tampoco se me olvidará cuando me decía que solo estudiando se podían lograr cosas diferentes. Él abandonó todo lo que tenía por ayudar a quienes no teníamos nada", asegura un habitante del barrio El Retiro, quien tras los consejos del padre Welker se convirtió en profesional en informática y estudió seis semestres de derecho. 

De acuerdo con el padre José González, director de la Fundación Samaritanos de la Calle, "el padre Alfredo Welker fue una institución para Cali. Él inicialmente entró con otros religiosos al Distrito de Aguablanca y atendió a la gente de El Vergel y del Retiro. Me imagino que no le faltaron dificultades, pero él siempre estuvo entregado al servicio de la gente y atento a las necesidades de la comunidad".

Para la hermana Alba Estela Barreto, quien lleva cerca de 25 años trabajando en el Distrito de Aguablanca y conoció de cerca la obra del padre Welker, "él fue quien abrió las puertas a Aguablanca para una inversión social".  

Entre risas también recuerda muchas anécdotas que giran en torno al sacerdote jesuita y lo que él significaba para su comunidad. Una de ellas es que cuando ella asistía cada 14 de septiembre a la celebración del día del Señor de los Milagros a la Iglesia que lleva el mismo nombre, los habitantes del barrio El Retiro en una oportunidad le hicieron saber que para ellos su 'señor de los milagros' era el padre Alfredo y por eso el templo llevaba ese nombre. 

"El patrono de nosotros es el padre Alfredo, porque para nosotros es un milagro que un mono alemán se venga a vivir acá, entre nosotros los negros", decían los pobladores. 

Asimismo cuenta que todos los que llegaron a hacer labor social a ese sector lo llamaban de cariño 'El Decano', porque él fue el primero en hacerlo en esa zona de Cali. Además, manifiesta que el cardenal colombiano Pedro Rubiano Sáenz sentía un cariño especial por él y por la labor que estaba haciendo en Colombia. 

"Gracias a él fuimos reconocidos y desde Alemania nos llegaban muchos recursos. Siempre que rezábamos, nos decía récenle a 'San Marcos', ya que en esa época ese era el nombre de la moneda alemana", recuerda la hermana Luz Estela. 

También recordó que uno de los pilares fundamentales de la obra del padre Alfredo fue la educación de los jóvenes en condiciones vulnerables. Para él, ellos eran prioridad.

Así lo reconoce uno de los habitantes de El Retiro, quien asegura que fue un papá que les llegó del cielo a muchos que no contaban con uno. 

"Alfredo protegía a los muchachos por encima de todo y ellos lo adoraban. Cada vez que lo corregíamos, él nos decía 'carramba ustedes no saben nada'". concluye la hermana Alba Estela Barreto. 

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