Exclusivo: Cali, la 'sucursal' que se reivindica con la comunidad negra

Exclusivo: Cali, la 'sucursal' que se reivindica con la comunidad negra

Mayo 21, 2017 - 07:45 a.m. Por:
Santiago Cruz Hoyos / Reportero de El País 
Festival Petronio Álvarez

El Festival Petronio Álvarez se hace cada año en Cali y reúne las tradiciones del pacífico colombiano.

Foto: Oswaldo Páez / El País

La profesora Aurora Vergara piensa en dos escenas. La primera es una inundación. Una de las tantas que están sucediendo en Colombia en esta temporada de lluvias. Podría ser el oriente de Cali, anegado por el río Cauca.

– La mayoría de quienes están bajo el agua son negros. Basta mirar las fotos que publican los periódicos. Eso dice mucho de lo que sucede hoy con los afrocolombianos.

Lea también: 32 de cada 100 personas víctimas del conflicto en el Valle son afrodescendientes.

En la segunda escena aparecen en cambio peinados afro; turbantes de colores vivos; prácticas ancestrales; “las políticas del cuerpo”, dice Aurora y la frase tiene una resonancia poderosa.

– En Cali creo que el principal logro de la comunidad negra ha sido la consolidación de la organización colectiva. Después de tantos años de presencia sostenida en la ciudad, se ha consolidado una organización comunitaria al grado que hoy se puede identificar a Cali con prácticas, formas, maneras de vivir de la cultura afro. Es una gran ganancia. Cali preserva las formas específicas de ser negro. La ciudad es un ejemplo de reivindicación de las prácticas culturales afrodescendientes.

Las dos escenas son la metáfora del sentimiento que tienen los negros hoy, 21 de mayo, Día de la Afrocolombianidad. O por lo menos de la mayoría de quienes fueron consultados para este artículo. La conmemoración de los 166 años de la abolición de la esclavitud les deja una sensación agridulce. Hay logros por celebrar y destacar, por supuesto, pero aún, en términos de inclusión social, participación, ejercer plenamente los derechos ciudadanos, quedan enormes brechas por conjurar.

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La profesora Aurora es la directora del Centro de Estudios Afrodiaspóricos de la Universidad Icesi. Entre otras cosas, el centro se dedica a tender puentes con otras instituciones “para reducir las brechas que han limitado la producción de conocimiento sobre la historia y las condiciones de vida de los descendientes de africanos”.
Hace unos días, Aurora escuchó una frase del Presidente Santos en la que aún piensa: “La Consulta Previa se nos ha vuelto un dolor de cabeza”.

El Presidente se encontraba en el Congreso Nacional de Minería en Cartagena, donde los empresarios hablaban justamente de su necesidad de regular las Consultas Previas por los “inconvenientes” que generan para proyectos de desarrollo en Colombia.

Consulta previa no es otra cosa distinta que el derecho que tienen los pueblos negros e indígenas de ser consultados cuando se toman medidas sobre sus territorios o cuando se vayan a realizar obras en los mismos. Y que eso esté ahora en riesgo, tras lo dicho por el Presidente, debe llevar a una reflexión en un día como hoy, considera Aurora.

- El 21 de mayo se conmemora la abolición de la esclavitud en Colombia. El tránsito de un grupo de seres humanos que dejaron de ser propiedad, para ser propietarios; ciudadanos con derechos. Por eso es importante debatir que hay una serie de derechos que los afro no han logrado que el Estado garantice, como la consulta previa. Otro caso reciente sucedió en Bojayá. A las víctimas no se les ha garantizado su derecho a hacer su duelo de manera íntima. Hubo tensión por la participación de periodistas en la exhumación de los cuerpos que dejó la masacre de 2002. Todo esto, más lo que sucede en el Chocó donde grupos armados están tomando los espacios que dejaron las Farc y han generado desplazamientos, demuestra que aún hay seres humanos en una condición de extrema vulnerabilidad. En la Afrocolombianidad es importante debatir hasta qué punto entonces las comunidades afro pueden decir que son ciudadanos plenos de derechos.

Justamente, según los reportes de la Unidad para las Víctimas, en el Valle del Cauca 32 de cada 100 personas que fueron víctimas del conflicto armado en el departamento son negras, palenqueras o raizales. Es decir: 155.387 personas, el 32 % del total de víctimas identificadas en el Valle (483.259).

El departamento incluso es el de mayor cantidad de víctimas afro. Le siguen Nariño (152.573), Chocó (140.962) y Antioquia (93.115).
En Cali propiamente se calcula que el 17,7 % de la población víctima se reconoce como negra: 6793 personas. El 9,67 % de todas las víctimas del conflicto en el país (813.080) son, por cierto, negros.

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Edwin Salcedo dirige el Observatorio Distrital de Antidiscriminación Racial de Cartagena de Indias, uno de los puertos donde llegaban los barcos cargados de esclavos en tiempos de la Colonia. Desde el observatorio Edwin ha venido siguiendo “un esfuerzo importante” de Cali: el alcalde Maurice Armitage incluyó en su staff de secretarios y asesores a varios representantes de la comunidad negra.

El politólogo Esaúd Urrutia es el actual secretario de Bienestar Social de la ciudad y el abogado Jesús Alberto Reyes Mosquera es el secretario de Vivienda; Juan Carlos Orobio es el secretario de Movilidad; Ana Carolina Quijano se encarga de la asesoría de Equidad de Género.

- Pero si tú miras, en los departamentos con mayor población afro

– Valle y Bolívar – hace falta una representación política proporcional a la población negra. Cali está haciendo estos esfuerzos. En Cartagena, la segunda ciudad con mayor población afro después de Cali, todavía no hay concejales que se auto reconozcan aunque muchos son negros. Eso en lo político. En lo económico hay una especie de veto para que las comunidades negras tengan acceso a la riqueza. Todavía pedir un crédito es un problema. Las comunidades negras no acceden a créditos incluso teniendo tierras, porque estas hacen parte de consejos comunitarios con títulos colectivos. Entonces en materia política, económica y social se han hecho algunos avances, hay negros que han salido de la pobreza, hay logros por mostrar en un día como hoy, pero todavía hay un remanente demasiado alto. El mapa de pobreza de Colombia sigue coincidiendo con el mapa donde están los negros.

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El profesor de la Universidad del Valle Carlos Viáfara es, a propósito, el autor de una investigación titulada ‘Discriminación racial y pobreza en Colombia’. Según sus datos, en Cali la población negra ostenta la tasa de pobreza y pobreza extrema más alta con 50.6 % y 20.6 %, respectivamente; en el otro extremo se encuentra la población blanca con una tasa de pobreza y pobreza extrema de 31.4% y 9.1%, respectivamente.

Desde Brasil, donde se encuentra en este momento, el profesor Viáfara envió un correo electrónico en el que dice, entre otras cosas, esto:
La comunidad negra en Cali muestra logros muy por encima de la apertura en las posibilidades de éxito económico que la sociedad caleña le ha brindado desde el periodo colonial. En verdad, la comunidad afrodescendiente se ha constituido en una fuerza viva, con una contribución en varios ámbitos de la economía local y como su imagen cultural. Así mismo, hay algunas personalidades afrodescendientes que se destacan como empresarios, profesionales en varios sectores, deportistas o en el ámbito cultural.

Dicho esto, llama la atención que la población afrodescendiente solo sea visible en estas fechas donde se celebra la afrocolombianidad. En el resto del año es invisible, se olvidan sus aportes a la construcción de la nación y, más importante aún, que todavía existen barreras relacionadas con la exclusión que siguen limitando su progreso social.

Es muy penoso que Cali lleve una década “discutiendo” la política pública para la población afrodescendiente, la cual podría ser un instrumento para generar una mayor igualdad de oportunidades, pero que no ha podido ser tramitada por la falta de voluntad política. Pareciera que la política de inclusión predilecta es nombrar a unos pocos afrodescendientes en puestos de relativa importancia; inclusión individual, en el mejor de los casos, que en nada modifica la situación de la mayoría de los afrodescendientes”.

La noticia, en todo caso – la anunció esta semana el mismo secretario de Bienestar Social, Esaúd Urrutia – es que por fin, efectivamente después de diez años, la política pública para la población afro está formulada y será presentada ante el Concejo. Es otro gran logro por destacar, considera Urrutia.

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Esa sensación agridulce en el Día de la Afrocolombianidad pareciera generalizada. La gestora cultural Martha Posso dice por ejemplo que en un día como hoy se señalan logros como la presión de los movimientos afro que han permitido un avance en políticas públicas como, por citar un caso, la ley que le ordena a todas las instituciones educativas aplicar la etnoeducación. Sin embargo, en la práctica, aquello no se cumple, o por lo menos no como se espera.

Lo mismo sucede con la Ley de Discriminación Racial, promulgada en 2011. Edwin Salcedo, el director del Observatorio Antidiscriminación, la definió de hecho como “una ley sin dientes. Ante la justicia, termina teniendo más peso la injuria y la calumnia, que la discriminación”.

Jonh Arley Murillo, anterior director de la regional Valle del Icbf, cree que se deben celebrar los paradigmas rotos: en el imaginario de la sociedad los afro eran considerados solamente obreros de construcción, o empleadas del servicio, o en el mejor de los casos deportistas o músicos, y en cambio hoy ya hay una clase media negra que se consolida, una clase política, una clase empresarial. Pero, sostiene, Cali sigue siendo racista; dos ciudades dentro de una sola. La ciudad negra, de la Simón Bolívar hacia el Oriente, y la ciudad donde se quiere avanzar en términos de inclusión.

- Falta mucho en igualdad de oportunidades, de educación, aunque creo que lo que falta no nos lo va a dar nadie. Tendremos que seguir buscándolo. Es una alegría entonces que en una universidad como la Icesi haya casi mil estudiantes negros. Creo, además, que un hito que debemos lograr es la reforma sobre la manera como se eligen los representantes afro en la Cámara. Hoy cualquiera puede inscribirse.

Pasó con el caso de Moisés Orozco y Socorro Bustamente. Y hay dos curules. Poblacionalmente no es justo que los indígenas tengan tres curules y los afro solo dos. Por eso insisto: esta conmemoración de la Afrocolombianidad es agridulce.

Aunque aquel sentimiento tal vez esté condicionado por lo que sucede hoy en las poblaciones mayoritariamente negras: Buenaventura permanece en paro cívico, lo mismo que el Chocó.

Pastor Murillo, del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de la ONU, dice, a propósito, que el logro más importante de la población negra en los últimos años es el asenso a la propiedad colectiva de la tierra y una suerte de reforma agraria pacífica y silenciosa. Sin embargo, en esas mismas tierras se evidencia el abandono histórico del Estado.

- La historia demuestra que infelizmente, las pocas obras de infraestructura que se han realizado en el Pacífico han sido al calor de acuerdos para levantar paros cívicos. Eso demuestra el nivel de desatención que ha tenido la población negra. Para cambiar eso hay que tener en cuenta que el país está pasando por un momento decisivo: el posacuerdo con las Farc. La población afro, que ha sido víctima del conflicto, debe estar reflejada e incluida en el proceso de construcción del nuevo país. Porque no puede ser que el sector poblacional más afectado por el conflicto armado de pronto termine pasando sin pena ni gloria en las decisiones que se están adoptando.

“El tema afro es prioridad de la Alcaldía”

Esaúd Urrutia Noel, el secretario de Bienestar Social de Cali, es un chocoano radicado en la ciudad hace más de 30 años. Comunicador social, politólogo, docente, es también el fundador de la revista Ébano Latinoamérica, el único medio de comunicación colombiano dedicado a contar las historias de los negros; visibilizar justamente que la presencia afro en el país ha sido, también, sinónimo de progreso y desarrollo.
Como Secretario de Bienestar Social se encarga, con el apoyo de otros despachos, de lo que sucederá esta semana a partir de hoy: la conmemoración en Cali de la Afrocolombianidad.

¿Cómo se celebrará la Afrocolombianidad en Cali?

Hay que decir es que esta es una semana que nos permite varias cosas. Lo primero es recordar, rememorar, que hace 166 años Colombia decretó la abolición de la esclavitud. Es un hecho importantísimo para celebrar. Hasta ese día lo que se vivía era una ignominia, una vergüenza para la humanidad.

Segundo, en esta Semana de la Afrocolombianidad que organiza la Alcaldía, abrimos un espacio para que Cali celebre la presencia de la población afro en su territorio y se fortalezca la identidad negra, un elemento que contribuye al desarrollo social y económico de la sociedad.

La presencia afro en Cali también ha sido sinónimo de desarrollo. No es solo sinónimo de pobreza y marginalidad, sino de progreso. Eso es importante visibilizarlo.

En la Alcaldía que usted representa, ¿cuáles son los logros alcanzados para la comunidad negra?


La Afrocolombianidad justamente es un espacio para recordar también como esta Alcaldía de Maurice Armitage ha venido trabajando en procesos de inclusión. Por eso desde la composición del gabinete municipal tenemos una amplia participación de la población afro, y esa participación tiene que traducirse en el mejoramiento de las condiciones de vida no solo de los afro sino de todos aquellos que por alguna condición, son vulnerables en la ciudad.

¿Cómo se piensa lograr eso?

Son varias acciones. Nunca antes algún Alcalde y todo su gabinete se había desplazado a todas las comunas, con una especial atención a las comunas Tios (Territorios de Inclusión y Oportunidades) que son las de mayor vulnerabilidad, pero también las de mayor presencia afro. En ese sentido, hay una atención transversal del tema afro.

Además, desde esta Secretaría de Bienestar Social, después de 10 años se logró constituir una nueva mesa de concertación para el seguimiento de la Política Pública afro, que se le presentará este año al Concejo. Así que la formulación de la política pública en sí es un gran avance. Ahora, el contenido de esta política pública hace parte también del Plan de Desarrollo de esta Administración, con unas metas que tenemos que cumplir.

¿A qué le apuntan esas metas?

A reducir las brechas socioeconómicas y sociodemográficas en la población étnica con respecto a la población no étnica. Hay brechas grandes en educación, salud, empleo. Hay indicadores en los que estamos muy quedados.

En términos de mortalidad infantil estamos muy por debajo, por ejemplo. La tasa de mortalidad infantil afro es del 19,31 %, mientras que en la población no étnica estamos hablando de 11,65 %. La diferencia es del 65 %. En Cali el porcentaje de la población afro que aguanta hambre es del 7.4 %; en la población no étnica es del 3.6%. Hay una diferencia de 106 %.

Con esta política pública lo que buscamos es superar estas brechas. Es una política con un plan de acción a 12 años, lo que significa que una vez termine nuestra gestión, se seguirá ejecutando. Todo este trabajo evidencia que el tema afro es prioridad de esta Alcaldía.

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