Estos son los inmuebles de interés cultural que les sacan 'canas' a sus dueños

Estos son los inmuebles de interés cultural que les sacan 'canas' a sus dueños

Julio 12, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Diana Carolina Ruiz Girón | Reportera de El País

Cali tiene 272 bienes con declaratoria patrimonial. La gran mayoría están en manos de privados y muchos se ven en apuros para preservarlos.

Tener una porción de historia en las manos tiene su precio y los dueños de bienes que son de interés cultural en Cali lo saben. 

“Cuidar estos inmuebles es un dolor de cabeza. Hay que tener plata”. Así resume Carlos Alfredo Arias lo que significa responder por la obligación adquirida en 1993 cuando la casa de su familia, ubicada en la Avenida 8N con Calle 14N, en el barrio Granada, fue declarada por acuerdo municipal como bien de interés cultural.

Es una casa que data de  1925 y que imita el estilo de las casas sevillanas de España  de inicios del siglo XX, a la que no se le puede modificar nada, ni en su interior o a la fachada, sin que el Comité Municipal de Patrimonio  dé el visto bueno para ello.

“Nos quitaron el valor comercial que tiene el predio y es un perjuicio enorme. Aunque hay unas contraprestaciones por tenerlos, es un problema recibirlos. Por ejemplo, en esta casa, en la que vivimos 9 personas, pagamos servicios públicos con tarifa plena de estrato 4, eso es $1.200.000 cada mes. Solo por predial, pagamos $22 millones entre el 2011 y 2015, desde el 2007 no tenemos rebaja y cuando la pedimos Planeación no responde. El error es que piensen que la gente que vive en estas casas es millonaria”, dice Arias.

Cada cinco años hay que pintar la casa y muy pronto habrá que cambiar la cubierta del techo “y habrá que mantenerla igual a la original, lo que nos cuesta $35 millones. También tendremos que cambiar la red de alcantarillado y para ello se necesitará levantar todo el piso, pero habrá que mantener las tabletas originales. Cada una nos cuesta $35.000 y esta es una casa de 285 metros cuadrados. ¿Si esto es bien de interés para el Municipio, cómo es que no nos ayudan con los gastos de la manutención?”, explica el dueño de la casa.

En Cali, según el Plan de Ordenamiento Territorial, POT, aprobado en diciembre del 2014, hay 272 predios que tienen algún tipo de declaratoria patrimonial, bien sea de interés municipal o nacional. 

Estos inmuebles  tienen una connotación histórica para la ciudad y su cuidado y mantenimiento  por ley les corresponde a sus propietarios.

[[nid:442980;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/270x/2015/07/ep00987270.jpg;left;{Los dueños de esta casa en el barrio Miraflores la pusieron a la venta sin saber que era bien cultural del Municipio.Foto: Johan Manuel Morales | El País}]]

Uno de los ejemplos más representativos es el de la Plaza de Toros de Cañaveralejo, que si bien tiene una declaratoria como patrimonio de interés cultural nacional, pertenece a privados (Sociedad Plaza de Toros de Cali) que pueden hacer desarrollos en sus predios bajo parámetros entregados por el Ministerio de Cultura (a través del Plan Especial de Manejo y Protección, PEMP, aprobado el pasado 3 de julio).

Del total de bienes con declaratoria, 110 son casas, castillos y haciendas de interés cultural municipal, ubicadas en zona rural y urbana.

María Virgina Borrero, subdirectora de Ordenamiento Urbanístico, explica que en este tipo de bienes las actividades están limitadas. “Tener un bien de estos es bueno, si el interés de quien lo tiene es preservar su arquitectura y valor histórico, pero no es bueno si lo que busca es modificarlo, remodelarlo o tumbarlo para levantar un edificio, eso la norma no lo permite”.

Quienes poseen este tipo de bienes tienen el beneficio de recibir exenciones en el pago del impuesto predial de hasta el 75 %, según el nivel de conservación tipificado para el bien (Tipo 1: conservación integral, y Tipo 2: del tipo arquitectónico).  Incluso,  hay posibilidad de rebaja del 100 % del tributo en casos especiales (ver recuadro).  

Otro de los beneficios que se otorgan es que a los predios, sin importar en el barrio que estén, se les cobra la tarifa de servicios públicos de estrato 1.

“El objetivo es que este dinero que se ahorran sirva para mantener la vivienda. Para tener estos beneficios hay que solicitarlos ante Planeación cada año”, explicó la Subdirectora de Ordenamiento.

Pero para el concejal Roy Barreras, quien fue  ponente del proyecto de POT, los alivios que se definieron no son suficientes. “Hay muchas casas deterioradas y abandonadas. Vemos que la gente, en muchos casos, termina dejando caer estos bienes por la dificultad para desarrollarlos, con el fin de que en algún momento les levanten la protección”.

Hay  casos emblemáticos de bienes de interés cultural en avanzado estado de deterioro. Uno de ellos, el de la Casa Borrero (en la Calle 15N #6-25), construcción levantada entre los años 1920 y 1930, y que hoy se está cayendo a pedazos.

Parte de la casa fue tumbada y funciona como parqueadero. El segundo nivel está casi en ruinas, los pisos de madera deteriorados, faltan pedazos de techo y hay cables y tubos expuestos, sin contar con la invasión de piojos por la visita constante de las palomas en la azotea.

“No es que no se quiera arreglar, es que no hay plata para hacerlo. Qué más quisiéramos que verla bonita. Lo que pasa es que si es un bien de interés de Cali o del Valle, deberían apoyarnos con recursos”, dice Homero Londoño, quien está a cargo del cuidado de la casa.

[[nid:442982;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/270x/2015/07/ep00987282.jpg;right;{La Casa Borrero, en la Avenida Sexta, urge por reparación. El propietario argumenta que no tiene recursos para ello.Foto: Johan Manuel Morales | El País}]]

También está ‘Villa Felisa’ (Avenida 6 con Calle 12) casona que guardaba la historia arquitectónica de inicios del siglo XX y de la que solo  queda la fachada. Por tumbar el interior de la casa, en el 2013 Ordenamiento Urbanístico emitió una sanción de más de $56 millones a sus entonces propietarios.

Hoy, en la parte trasera de este bien funciona un parqueadero con un cupo máximo de 60 carros. La casa está en venta.

“El predio es muy bueno, pero lo que me gano en el parqueadero no compensa la inversión. Hoy no tengo plata para hacer alguna construcción, es más favorable venderlo, si no sucede,  miraré qué hacer”, dijo Humberto Cruz, el dueño del predio.

Francisco Bonilla, subdirector del POT y Servicios Públicos de Planeación Municipal, explicó que “si los bienes de interés cultural  son de propiedad privada, la Administración Municipal no puede invertir en ellos pues incurriría en un peculado. Sólo puede hacerlo en bienes públicos o de propiedad del Estado”. 

El concejal Barreras explicó, además, que “hay incluso propietarios que ni siquiera saben que su predio tiene esa condición. En eso falta socialización por parte del Municipio”.

Ese es el caso de Carmen Barragán, propietaria de una vivienda familiar en el barrio Miraflores, quien se enteró de que el predio está incluido en la lista de bienes de interés cultural de Cali a través de este medio de comunicación. “El año pasado me dieron una carta en Planeación diciendo que no tenía declaratoria. Nadie me ha avisado que el predio aparece en esa lista. Estoy vendiendo la casa y ahora me toca parar el proceso, uno no puede vender engañando a la gente”, comentó.

Bonilla indicó que “la Subdirección de Ordenamiento Urbanístico  lleva un año efectuando la anotación en el folio de matrícula inmobiliaria de cada uno de los BIC (Bienes de Interés Cultural), labor que todavía no ha concluido”.

[[nid:442989;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2015/07/inmuebles-culturales.jpg;full;{Vea el estado de algunos de los 272 bienes con declaratoria patrimonial. Estos inmuebles tienen una connotación histórica para la ciudad y su cuidado y mantenimiento por ley les corresponde a sus propietarios.Fotos: Johan Manuel Morales | El País}]]

A pesar de las afugias de los privados con estos bienes, en lo que insisten los expertos es en que los bienes de interés cultural son unos verdaderos tesoros y que merecen ser preservados.

Víctor Martínez, presidente de la Sociedad Colombiana de Arquitectos regional Valle del Cauca, dice que “Cali, de los 700.000 predios que tiene, solo un poco más del 0,02 % es patrimonio, lo que significa que no tenemos nada. La mentalidad en la ciudad es que todo rancho viejo hay que tumbarlo, ese es el resultado”.

Benjamín Barney, experto en patrimonio, y con asiento en el Comité Municipal de Patrimonio, dice que  “además de que el privado no reconoce su valor, el Municipio no tiene la capacidad para hacer control. Uno de los ejemplos más vergonzosos es el del Colegio La Sagrada Familia, donde tumbaron unas de las alas del edificio, que no tenían por qué hacerlo, donde pretenden hacer dos pisos más de lo permitido”.

La arquitecta Elly Burckhardt, miembro del Comité, asegura que “entendemos que un bien necesita producir para poderse mantener, y en ellos se puede,  si se hace como lo ordena la ley y con un  uso del suelo adecuado. En su momento, el Estado deberá entender que así sea un bien particular es su obligación ayudar a mantenerlos, pero los privados también tienen el deber con la sociedad de proteger estos tesoros por encima de todo”.

Esta idea la comparte Fernando Gutiérrez. Quisiera no tener que vender su casa, la Casona Doña Sol,  ubicada en el barrio Santa Rita,  construida en 1950. “Vivir aquí es una delicia, pero como estoy enfermo, no puedo solo con esta casa. Mi condición es que quien la compre la conserve igual. Si la va a tumbar, por nada se la voy a vender”. 

El caso de San Antonio

Entre 5 y 10 quejas cada mes  recibe Ordena- miento Urbanís- tico por modifi- caciones a viviendas tradicionales de San Antonio.

”Hay  inversionistas vendiendo las casas  para hacer restauran- tes, hostales y demás negocios. No tienen conciencia de la preservación”, dice Rodrigo Rentería, de la JAC de San Antonio.

”Esos usos son los más apropia- dos para esos bienes.  Siempre revisamos que se cumpla la norma”, dice la Subdirectora de Ordenamiento.

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