Estos son los estragos que causó el verano en Cali y que ahora delata el invierno

Octubre 21, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Luiyith Melo García | El País
Estos son los estragos que causó el verano en Cali y que ahora delata el invierno

Este es el panorama que reflejan los canales de aguas lluvias de la ciudad con la entrada de la temporada invernal. Los desechos son evacuados para evitar represamientos.

Más de 100 mil toneladas de tierra se han desprendido de la ladera con las lluvias, después de los incendios forestales. Aún no hay correctivos.

Por lo menos cien mil metros cúbicos de tierra, de suelo fértil y de bosque, se han desprendido de los cerros tutelares de Cali en los últimos días: consecuencias del súbito paso del verano al actual invierno. Cien mil toneladas de tierra removidas. Eso es una cantidad enorme de capa vegetal. Es un volumen equivalente a 20.000 volquetadas de tierra, de cinco toneladas cada una. Pero no se trata de cualquier tipo de tierra. Es tierra de capote, de la que protege el suelo de la erosión y sirve para cultivos y ganado. Suelo que estaba sostenido por raíces de árboles y arbustos. Grandes superficies de pastos que absorben como esponja las aguas lluvias y evitan que se formen fuertes corrientes que arrastren el suelo. Aquella era la tierra donde se sembraba la vida.Sí, son mil hectáreas, algo así como mil campos de fútbol, que se quemaron bajo el fuego de 831 incendios forestales ocurridos en los primeros nueve meses de este año en Cali, según los Bomberos Voluntarios. Bosques nativos, cultivos y pastos que ya no están ahora en octubre cuando se rompió el cielo y empezó a llover de nuevo, por lo cual no han podido contener las avalanchas de lodo.Corregimientos de Cali como La Castilla, La Buitrera, Los Andes, Cristo Rey, el sector de Montañitas en la salida al mar y la zona de Menga son los más afectados, señaló el oficial de Bomberos de Cali, Alberto Hernández .Según la CVC, esta semana en sólo 48 horas, cayeron 311 milímetros de agua entre el centro y el sur del Valle. Cada milímetro equivale a mil litros de agua. Tan sólo en las cuencas de los ríos Pance y Aguacatal se precipitaron 41.000 litros de agua en dos días.El problema es que cuando caen milímetros y milímetros diarios de agua, -unos detrás de otros como está ocurriendo en los últimos días-, el volumen de agua acumulado es enorme. Y si esa agua no puede ser retenida por el suelo quemado (que ya no absorbe porque no existen raíces ni capa vegetal, no tiene esponja), entonces lo que se producen son avalanchas de lodo que caen desde la ladera a la parte baja de la ciudad y generan verdaderos traumatismos en el alcantarillado y el tráfico urbano, además de la erosión que dejan a su paso, explica el ingeniero agrónomo Freddy Martínez, profesor de la Universidad del Valle.Por eso, cada vez que llueve en Cali las calles se inundan, porque el lodo tapona canales y sumideros, sedimenta los ríos y vuelve el agua turbia. Por eso es que la bocatoma de Puerto Mallarino debe ser cerrada con frecuencia. Porque el agua del río Cauca a la que finalmente cae todo el lodazal de las laderas no se puede tratar para consumo humano.En efecto, el ingeniero de alcantarillado de Emcali Efraín Torres dice que lo que está ocurriendo tras los incendios del verano pasado es que con el invierno la montaña se lava y se escurre como barro desde las partes altas hacia la planicie. Ese barro viaja por la ciudad, cae a los ríos, canales, vías y al alcantarillado y produce represamientos e inundaciones.Esta semana en una sola jornada de limpieza, Emcali removió 84 toneladas de lodo al final de una red de canales que transportan las aguas lluvias de la ciudad hasta Puerto Mallarino.Lluvia de alertas“Estamos atravesando por las normales condiciones de la segunda temporada de lluvias, lo que conlleva a que se activen los riesgos asociados a las lluvias por deslizamientos y desbordamiento de ríos”, sostuvo Óscar Libardo Campo, director general de la CVC. Pero el Ideam advirtió que la situación tiende a complicarse.La pregunta es si estamos listos para afrontar en este invierno los daños provocados en el pasado verano.Rodrigo Zamorano, asesor de emergencias y desastres de la Alcaldía de Cali sostiene que buena parte de las obras programadas en la región tras el invierno de hace dos años que provocó estragos se lograron realizar en el último verano.Cali tiene 17 kilómetros de jarillón sobre el río Cauca y se ha trabajado en su reforzamiento y en la reubicación de asentamientos humanos que hay sobre él para evitar que colapse. Pero aún viven allí unas tres mil familias y falta mucho para recuperarlo técnicamente.Por otro lado, “Cali es caucadependiente”, recordó Zamorano. Es decir, la ciudad depende en un 80% del río Cauca para abastecerse de agua potable.Y, fenómenos como la deforestación y los incendios forestales como los del último verano y los más de siete mil que han ocurrido en los últimos siete años, han aumentado la erosión y ponen cada vez en más riesgo esa fuente de agua.“Considerando la magnitud de los incendios presentados en la temporada pasada, se espera un alto efecto erosivo tanto por el volumen de lluvia caída como por la topografía del terreno”, dijo Francia Helena Bernal, especialista en gestión ambiental de la Universidad Autónoma de Occidente.Así que una empalizada y una alta turbiedad del río Cauca, cuyo cauce demora 74 horas en su recorrido desde que entra hasta que sale del Valle, puede ser fatal.El ingeniero Freddy Martínez asegura que la solución no es sólo traer agua de otros ríos, como se ha planteado, sino recuperar las cuencas y evitar en serio los incendios forestales, porque como va el proceso depredador del hombre todas las cuencas hidrográficas terminarán siendo afectadas y al final no habrá agua suficiente para nadie.Incluso se atrevió a pronosticar que ante la progresiva escasez del agua por el daño ambiental que se está provocando, ciudades como Cali van tener que implantar una especie de ‘pico y placa’ para suministrar el vital líquido por sectores a su población.Por otra parte, toneladas de lodo se han deslizado hasta la Avenida de los Cerros, en el suroriente de Cali, las vías aledañas a Menga, La Campiña, Cristales, El Mortiñal, Normandía, La Buitrera, Cristo Rey y la vía al mar. Son residuos del fuego que lava el invierno y terminan afectando la movilidad.Cuadrillas de obreros han sido desplazadas a esos sitios para limpiar las vías. Emcali ha construido media docena de desarenadores o cajas de contención de sedimentos al pie de las lomas para evitar que el material caiga a vías y alcantarillado. Sin embargo, es inevitable su filtración por el gran volumen producido. Son los daños del verano que se sufren ahora en el invierno.

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