Estos fueron los caleños que se destacaron en el ámbito científico en este 2015

Estos fueron los caleños que se destacaron en el ámbito científico en este 2015

Diciembre 26, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Valentina Valencia Bernal, especial para El País
Estos fueron los caleños que se destacaron en el ámbito científico en este 2015

Diana Trujillo trabaja con el Curiosity, el robot más avanzado que busca respuestas en el planeta rojo.

Cuatro jóvenes menores de 35 se destacaron en diferentes ramas de la ciencia. Mientras una participa en una misión de la Nasa en Marte, los otros se destacan en la medicina y en Harvard.

Marte fue noticia este año. Científicos de la Nasa encontraron evidencias que demuestran que allí hay agua líquida. Diana Trujillo, una caleña de 32 años e ingeniera mecánica y aeroespacial, lidera una de las misiones más avanzadas que explora a Marte: Rover Curiosity.

“Curiosity es un robot que cuenta con un poder nuclear que le permite pulverizar rocas y es del grande de una camioneta”, explica la caleña, quien desde sus 17 años vive en Estados Unidos y actualmente se encuentra viviendo un sueño por el que muchos la llamaban “loca”.

Diana, graduada del colegio Los Cañaverales, desde muy pequeña soñó con explorar el espacio.  Hoy en día es la única latinoamericana que hace parte de las misiones espaciales que exploran el planeta rojo.

Esta caleña ha  dicho entre risas que está segura que en algún momento será astronauta y pisará Marte, pues el primer gran paso ya lo dio hace algunos años: haber sido escogida, entre 3000 personas, para ser una de las integrantes de un grupo de 18 ingenieros que pertenecen a los programas de formación de la academia de la Nasa.

Manifiesta que lo que más extraña de Cali es su familia y la comida típica. Dice, además, que de no haber sido por la ciudad que la vio nacer no hubiese podido ser lo que es hoy en día: una mujer aguerrida, que no se rinde a la hora de cumplir sus metas.

“Cali me brindó la posibilidad de soñar, de hacer volar mi imaginación, a pesar de estar en un país que no tiene espacios de formación para quienes deseamos dedicarnos al tema del espacio”, comenta.

“Siempre le dije a mi papá: quiero ser astronauta y trabajar en la Nasa, a pesar de que pensó que yo iba a terminar  arreglando autos, él, al siguiente día de haberme graduado del colegio, me envió a Estados Unidos. Yo llegué aquí con el firme propósito de hacer realidad mi sueño. Y eso que sólo llegué con 300 dólares en el bolsillo y sin saber hablar inglés”, relata la caleña, radicada en Los Ángeles, California.

Esta ingeniera aeroespacial, dice que  trabajar en la Nasa ha sido la oportunidad perfecta para romper con los estereotipos con los que las mujeres a veces tienen que convivir: como que son poco capacitadas para desempeñar labores de gran responsabilidad, como la misión espacial que ella lidera desde el 2012.

“Como siempre he soñado con explorar el espacio, nunca descansaré hasta lograrlo. Recuerdo que, buscando ejemplos de mujeres astronautas, un día me encontré con una revista que contaba la vida de todas las mujeres que hasta ese momento habían ido al espacio. En esos textos encontré lo que ellas habían estudiado, a qué universidades habían asistido y su nacionalidad. Todo esto fue un momento de gran inspiración e impulso para no desfallecer en mi meta, y ahí voy poco a poco”, recuerda Diana.

Diana hace dos años no visita la ciudad. Ella recuerda que escribía en su pupitre y  habitación: quiero ser astronauta, quiero ser astronauta, para jamás desistir de ese sueño. 

Eso mismo le aconseja a los niños caleños que sueñan con ser astronautas: mucha terquedad, que no es más, según ella, que persistencia, lo mismo que ella aplicó hace ya 15 años cuando muchos la llamaban “loca” por soñar con el espacio.

Esta ingeniera aearoespacial es la única latino- americana que hace parte de las misiones espaciales.

Este médico interno, de tan solo 22 años, de la Pontificia Universidad Javeriana Cali, ocupó el primer puesto en la entrega del IV Reconocimiento a la Excelencia e Investigación, entregado por la Asociación Colombiana de Facultades de Medicina, que para este año recibió la postulación de 544 médicos internos del país. Para Carlos “los conocimientos que me brindó la universidad con sus docentes, me ayudaron a conseguir el sueño más grande que puede tener un estudiante de medicina, que es ganarme la distinción del mejor médico interno de Colombia”. De acuerdo con el joven, Cali, por ser una ciudad cívica, “es un gran escenario para la ciencia y la investigación, con gran oferta académica de grandes profesionales en diferentes áreas”.

Este joven médico interno de la Universidad Icesi, ocupó el segundo puesto en la IV versión del Reconocimiento a la Excelencia y la Investigación, de la Asociación Colombia de Facultades de Medicina, Asocofame. “Este resultado evidencia el progreso y la calidad de la educación en Cali, una ciudad que día a día avanza a pasos agigantados en temas de cultura y educación”, comenta. Este icesiano, que se declara un apasionado por las ciencias, afirma que “todos debemos sentirnos orgullosos de hacer parte de Cali. Desde mi lugar seguiré contribuyendo a su desarrollo”. Su logro, de acuerdo con él, hace visible “el esfuerzo de 5 años de dedicación, entrega, pasión y disciplina en mi trayectoria como médico en formación”.   

Becado por Harvard

El caleño Jorge Ledesma, de 18 años y alumno de la Secundaria Westfield, de Nueva Jersey, fue becado  por la  Universidad de Harvard, entre otras razones, porque  en los exámenes estatales para entrar a la ‘U’ sacó un puntaje de 2400 sobre 2400, hazaña que solo logra el 0,02 % de  estudiantes de ese país.   

Por tanto fue reconocido  entre los 141 alumnos sobresalientes de EE.UU. y galardonado en una ceremonia celebrada en junio en la Casa Blanca.

Jorge, quien llegó a EE.UU. a los 7 años y pasa sus vacaciones en Cali, hoy estudia Negocio, Gobierno y Leyes. Estando en Cambridge extraña la capital del Valle,  a su familia y compartir una deliciosa comida. “Cuando estoy en Cali, siempre siento  el calor de los que me rodean  y me hacen sentir como si hubiera vuelto a casa. Mi español se vuelve más caleño, mi familia me recibe  como si  nunca me hubiera ido y siento una felicidad innegable”.

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