Estos caleños cuidan el medio ambiente reutilizando cáscaras de banano

Mayo 29, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Stephany Victoria Cano | Especial para El País
Estos caleños cuidan el medio ambiente reutilizando cáscaras de banano

Investigadores de la Universidad Autónoma de Occidente encontraron la manera de crear bioplástico con este material. La idea que nació en un salón de clase no ha dejado de crecer.

Investigadores de la Universidad Autónoma de Occidente encontraron la manera de crear bioplástico con este material. La idea que nació en un salón de clase no ha dejado de crecer.

Las cáscaras de banano son muchísimo más que basura. Con ellas, de hecho, se pueden hacer bolsas biodegradables y así ayudar a la conservación del planeta. Primero fue una idea y ahora es un proyecto que desarrollan dos estudiantes de Ingeniería Ambiental de la Universidad Autónoma de Occidente, en conjunto con sus asesores.

El asunto empezó entonces en un salón. Y en la clase electiva ‘aprovechamiento de la biomasa’, que habían matriculado Laura Viviana Arenas y Javier Eduardo López como parte del pénsum académico de su semestre.En ese espacio trabajaron con Luz Marina Flórez Pardo,  una ingeniera química que dictaba el curso, y con Javier Arturo Jurado, químico industrial, auxiliar en el laboratorio de bioprocesos.

Comenzaron buscando los residuos orgánicos más comunes en el Valle del Cauca y, junto a la obviedad del bagazo de caña de azúcar, aparecieron las cáscaras de banano. Al investigar a fondo ese insumo se dieron cuenta del gran  contenido en almidón que tenían las cáscaras, lo que favorecería un proceso de producción de bioplásticos.

El proyecto nació de la necesidad de aprovechar residuos agroindustriales.  El interés de los estudiantes y profesores que se hicieron equipo, es ofrrecer materiales a partir de la biomasa (provenientes naturalmente de la tierra, como las frutas o las verduras), que tengan un proceso de descomposición menor en todo y menos dañino: la idea  es reemplazar con este producto el uso masivo de plásticos de origen fósil.

La gran diferencia entre el bioplástico y los plásticos biodegradables es que éstos últimos, comúnmente, “tienen como base los plásticos derivados del petróleo mezclado con alguna fibra o componente de origen vegetal  que ayuda a disminuir el periodo de degrabilidad” explica la profesora Luz Marina Flórez.

Por eso el sueño es sobrepasar la elaboración de bioplástico a escala en laboratorio (en pequeñas proporciones y realizado manualmente), para alcanzar una etapa industrial; esa fase aún está en proceso de observación.

Esta inquietud ha derivado en el impulso a una línea de investigación en la UAO, dirigida a seguir experimentando con otros tipos de residuos agroindustriales buscando obtener diversos plásticos.  Por ejemplo, en este momento también están explorando con las cáscaras de naranja, según contó el químico industrial Javier Arturo Jurado.

 Actualmente están buscando que con el material que han logrado a partir de las cáscaras de banano puedan hacer bolsas que reemplacen las que por ahora son usadadas comunmente en los viveros y las zonas agrícolas, pues éstas, al no ser de origen orgánico, sirven solo para transportar las plantas.

Para nada más. Contrario sería lo que sucedería con las bolsas de origen orgánico, porque  estas terminarían aportando nutrientes al suelo y así, además, se preservarían mejor las raíces de la planta ahí transportada.

Los estudiantes ahora dedican parte de su tiempo a pensar y determinar cómo llevar el proyecto a un nuevo nivel: Laura ya está graduada y Javier está cerca.

Según los profesores que los han acompañado en el camino, entre sus opciones está presentar el proyecto ante entes estatales como Colciencias para optar por la figura del joven investigador y así continuar con la fase siguiente del proceso; En caso tal de no encontrar los recursos necesarios, consideran la creación de un fondo común con el fin de buscar mercados y comercializar el producto en escala de consumo.

“Debemos dejar de percibir los residuos como desechos, en otros países los están aprovechando como materias primas, como recursos para generar nuevos productos. La sociedad debe dejar de asimilarlos como basura, debemos comenzar a pensar que son recursos aprovechables”, dice Javier ya cerca de graduarse como ingeniero ambiental.

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