Este es el drama de los que viven hacinados en el Distrito de Aguablanca

Agosto 11, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Margarita Rosa Silva
Este es el drama de los que viven hacinados en el Distrito de Aguablanca

Pobreza. En esta casa en el Distrito de Aguablanca viven ocho personas, dos perros y un gato. El hacinamiento crítico se da cuando más de tres personas comparten un mismo cuarto.

Camacol estima que en doce comunas de Cali viven familias en situación de hacinamiento crítico.

A través de un pasillo por el que a duras penas cabe una persona, hecho de madera y ladrillo, se llega a la casa de Concepción Alegría y sus siete hijos, en Brisas de Comuneros.Lo primero que se oye son los ladridos de los perros. La puerta, de lámina metálica delgada, está entreabierta y deja ver un cuarto sin ventanas que escasamente mide cinco por cinco metros y no tiene divisiones. Un pequeño mesón de ladrillo hace las veces de cocina y justo al lado se encuentran el inodoro y varios baldes con agua, rodeados por una cortina. Hay también una pequeña sala deteriorada.El resto son camas. Y sólo son dos. En una, la matrimonial, duermen las tres hijas de Concepción y Alan, de 6 años. En la sencilla pernoctan sus otros tres hijos. Concepción pasa la noche en el sofá, excepto cuando algún amigo de su hijo viene. Entonces lo hace en el piso. El gato también tiene su espacio, en el mesón de la cocina.De acuerdo con Camacol, se estima que en doce comunas de Cali viven familias como la de Concepción, es decir, en situación de hacinamiento crítico, el cual, según el Dane, se da cuando más de tres personas duermen en un cuarto. En el Distrito de Aguablanca, que comprende las comunas 13, 14 y 15 y una parte de la 21, alrededor del 73% de la gente comparte su cama con alguien en una situación diferente a la de pareja. Así lo revela un estudio realizado en esta zona por la organización Visión Mundial, dedicada al desarrollo y ayuda humanitaria de niños, adolescentes y jóvenes. Para el informe se entrevistaron 837 hogares, es decir, 4.528 personas. El estudio refleja que el promedio de habitantes por hogar es de 5,4 y que el Porcentaje de hogares con hacinamiento crítico es de 36,9%. Según Sonia Fabiola Amaya, presidenta de Camacol, la mayoría de las zonas con hacinamiento están en el oriente de la ciudad, pero no todas. El Obrero, Floralia y Alfonso López, entre otros, también sufren esta situación. Las razonesPara los expertos, una de las principales causas del hacinamiento en Cali es la migración de personas provenientes de Chocó, Cauca y Nariño, en su mayoría desplazados por el conflicto armado. Según José Fernelly Domínguez, sociólogo y profesor de la Universidad Santiago de Cali, “vienen a la ciudad porque tienen más facilidades que en el campo, a pesar de que la comida sea más cara, al menos pueden dedicarse al rebusque”.Emma Berón, secretaria de Vivienda Departamental, concuerda con esto y agrega que “el desempleo hace que varias familias se junten para poder pagar la viviendas. Además, se necesita más oferta de vivienda de interés social”.Sobre esto, Germán Libreros, subsecretario de Proyectos y Renovación Urbana de Cali, argumenta que “se requieren en la ciudad al menos 120.000 viviendas para personas que viven en malas condiciones y ya se están haciendo varios proyectos para realizar por ahora al menos 20.000. El problema es que hay pocos recursos y se necesita habilitar más espacios para construcción de vivienda, porque ya hay muy pocos”.Agrega que son “por lo menos unas 17.000 familias desplazadas las que han venido de otras partes de la región”.Daños a largo plazoSegún la psicóloga Margarita Concha, las consecuencias del hacinamiento pueden ser muchas, dependiendo de cada persona. Aún así, enfatiza en que el hecho de que los niños compartan su cama con un adulto trae serios problemas en su desarrollo e incluso en su sexualidad. “No es lo mismo dormir con otro niño, que dormir con un adulto, porque tiene una energía distinta. Los niños se sobre estimulan y se adelantan a su edad. Además, crecen con apegos e inseguridad que afectan su crecimiento”.Para el sociólogo Fernelly Domínguez, otras graves consecuencias para las personas que crecen compartiendo su cama son la promiscuidad y el abuso sexual. “Si se hiciera un estudio sobre la frecuencia del abuso sexual a menores, estoy casi seguro que donde más casos habría sería en estos sectores con hacinamiento crítico”, afirma.

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