Estación Calima fue adjudicada hace tres años y aún no arranca

Septiembre 05, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Fabio Posada | Editor de El País

De la principal ‘parada’ del MÍO en el norte de Cali no se ha puesto un ladrillo, pero ya se dio un anticipo millonario. Iba a costar $22.750 millones y debía estar lista en 10 meses y medio según el contrato con que Metrocali seleccionó a la compañía encargada de la construcción.

Iba a costar $22.750 millones y debía estar lista en 10 meses y medio, al menos eso es lo que dice el contrato con que Metrocali seleccionó, en octubre de 2007, a una compañía israelí para que construyera la estación de cabecera Calima, en la carrera 1 entre calles 70 y 73. Pero han pasado 35 meses y la construcción de esta obra, considerada vital para el sistema integrado de transporte, aún no arranca. Además, según explicó Luis Eduardo Barrera, presidente de Metrocali, ahora costará el doble.Ubicada sobre la principal vía que sirve para entrar y salir de Cali con rumbo al centro y norte del Valle, la estación Calima será como una pequeña terminal que dará movilidad a ese sector de la ciudad.Hasta allí llegarán los buses intermunicipales para dejar y recoger a sus pasajeros, por lo que ya no van a entrar al casco urbano, lo que aliviará buena parte del embotellamiento de Cali. Además, por estar en el extremo norte del MÍO, es un punto estratégico en el que los articulados finalizan y reinician sus rutas.Historia de un atrasoEl 18 de octubre de 2007 el entonces presidente de Metrocali, Luis Fernando Lian, firmó el contrato con la empresa israelí, Hafira Ve Hatziva, que en español quiere decir, Excavación y Canteras.Lian explicó que “la licitación era internacional y respondía a los estándares del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, ya que el MÍO es cofinanciado por esa entidad”.El ex funcionario aseguró que la empresa de Israel fue la que ofreció el mejor precio, además, que cumplió con todos los requisitos, aunque sobre la demora no quiso dar declaraciones, “eso sucedió en la siguiente administración, yo renuncié pocos días después de adjudicar”.En su reemplazo llegó a Metrocali Mauricio Carvajal, quien señaló que el principal problema, de los varios que ha enfrentado la construcción de la estación Calima, fue que “el contratista no presentó a tiempo la garantía bancaria”.En Colombia, por lo general, se exige una póliza de seguros a los contratistas de obra civil para que amparen el buen manejo de los anticipos que reciben del Estado, pero en este caso el BID sólo acepta garantía expedida por un banco colombiano y como los israelitas no la consiguieron el proyecto empezó a retrasarse.Aunque Carvajal acepta que podía haber declarado la caducidad del contrato por el incumplimiento de Hafira Ve Hatziva, explica que buscó otras alternativas con el fin de evitar un mayor perjuicio para la ciudad. “Al caducar enfrentaríamos una demanda del contratista y luego habría que negociar un reajuste de precios con el proponente que ocupó el segundo lugar, cuya oferta ya era $8.000 millones más costosa”.El ex presidente de Metrocali va más allá y señala que “nunca entendí porque esa licitación tuvo tantos errores de planeación, prueba de ello es que los prediseños se reformaron en un 80% y se tuvo que cambiar hasta el interventor que era la Fundación de la Universidad del Valle”.Ese cuestionamiento ha tenido eco en la Contraloría y la Personería, que investigan lo que pasó con los recursos que se invirtieron en los prediseños que no sirvieron y con el contrato inicial de interventoría el cual, según Carvajal, “fue liquidado ya que no se dieron las condiciones morales y técnicas para ejecutarlo, pues al parecer un funcionario de Metrocali era socio de una empresa que la Fundación subcontrató para el trabajo”.César Marín, representante de la Fundación de la Universidad del Valle, negó que esto fuera cierto. “El señor que acusaban salió de Metrocali pero demostró que vendió sus acciones en la empresa que subcontratamos dos años antes”.Marín afirma que a ellos los excluyeron por una pelea de políticos; su salida coincidió con la destitución de Apolinar Salcedo y el nombramiento en su reemplazo de Ramiro Tafur. “Había mucho desorden e improvisación, pero nosotros cumplimos al revisar los estudios y diseños de cuatro frentes de obra civil y sólo hubo problemas con Calima, porque eso nunca arrancó. Todavía nos deben parte de los $900 millones del contrato”.Proyecto mejoradoEn el trámite para conseguir el apoyo financiero y ejecutar el proyecto, Hafira Ve Hatziva, firma que apenas instaló oficina en Cali en el 2009, se tomó 17 meses.Tan sólo el 24 de marzo del 2009 y siendo ya presidente de Metrocali el arquitecto Luis Eduardo Barrera, se firmó el acta de inicio y se le entregó el anticipo por $6.825 millones a la empresa israelí.Desde ese momento han pasado otros 18 meses y en el sector no se advierte ningún movimiento de obra civil.Barrera explica que debido a las nuevas condiciones de la ciudad “el contratista adecúo el diseño con la megaobra que se construirá en el cruce de la carrera 1 con Avenida Ciudad Cali, amplió las bahías e integró el MÍO con el transporte intermunicipal”.Los nuevos diseños deben ser aprobados por la interventoría, ahora a cargo de Diconsultoría, así como por Metrocali y el BID antes de comenzar los trabajos.Debido al ajuste de precios y la mayor cantidad de obra, el valor de la estación Calima se aumentó en $24.000 millones. “Ese dinero no lo aporta la Nación, entonces tuvimos que incluirlo en las vigencias futuras que fueron aprobadas en agosto”, dijo Barrera.Los organismos de control serán los encargados de determinar quienes son los responsables y qué tipo de sanciones recibirán por este increíble atraso. Por ahora, la esperanza es que, tal como lo anuncia Barrera, “la obra civil arrancará a construirse el próximo 25 de septiembre y se entregará en agosto del 2010, tomando los mismos 10 meses y medio originales”.Dos contratos para estudios y diseños quedaron en el limboLa historia oculta tras el prolongado retraso en la construcción de la estación de cabecera Calima del MÍO, es la mejor metáfora del despilfarro y el desorden con que, según un informe de la Contraloría, se ha manejado en algunos casos este proyecto.En el 2003 Metrocali contrató los primeros diseños de la obra con el reconocido arquitecto Daniel Bonilla, cuyas tarifas son bastante costosas.Pese a contar con un primer modelo de construcción, Metrocali contrató una segunda entidad, la Fundación de la Universidad del Valle, para que ajustara el diseño tras conocer un informe de la Banca de Inversión.Con esos diseños ajustados se abrió la licitación y en octubre de 2007 se adjudicó el contrato de construcción de la estación Calima a la firma de Israel, Hafira Ve Hatziva.Varios interrogantes tienen los auditores de la Contraloría de Cali que revisaron ese contrato. ¿Por qué se contrató a la compañía extranjera para que volviera a adecuar los diseños? ¿Qué pasó con lo que pagó Metrocali por los dos estudios anteriores?El actual presidente de Metrocali, Luis Eduardo Barrera, sostiene que ninguno de los dos pre proyectos era óptimo, “tuvimos que ajustarlos en más del 80%, pues no eran funcionales para lo que necesita Cali en una vía de acceso tan importante”.

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