Esta fundación quiere "convertir al HUV en un lugar mágico", vea cómo

Esta fundación quiere "convertir al HUV en un lugar mágico", vea cómo

Julio 26, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción El País

La fundación Amor y Sonrisas convoca a artistas y ciudadanos para pintar las frías salas de pediatría del hospital. El color, dicen los médicos, es terapéutico.

La hora cero comenzará el próximo 15 de octubre. Ese día se dará el primer  brochazo en la sala de pediatría del Hospital Universitario del Valle.

Artistas del Instituto Popular de Cultura y Bellas Artes, convocados por la fundación Amor y Sonrisas, comenzarán a pintar esas blancas y frías paredes con rojos, amarillos, verdes, azules, morados,  dibujos de súper héroes y hadas madrinas, mensajes de esperanza. El color, finalmente, dice el médico Juan Pablo Restrepo, es terapéutico.

-Queremos convertir las salas en las que permanecen los niños hospitalizados en un lugar mágico. Porque pasa lo siguiente: el HUV atiende niños de todo el sur occidente colombiano,  y hay pequeños que por sus patologías se pueden quedar internados semanas o incluso  meses, a veces lejos de su familia. Hemos tenido casos de niños que se han debido quedar un año. Y eso crea un impacto gravísimo en ellos, algo que se llama ‘hospitalismo’. El estar en un hospital durante mucho tiempo también te enferma: trastornos depresivos, de ansiedad, en fin. Por eso queremos pintar las salas del Hospital con colores, murales y mensajes de aliento, para hacer sentir a los niños en un lugar diferente.

Juan Pablo, también, es integrante de la fundación Amor y Sonrisas, dirigida por la psicóloga Tatiana Arias. Todo el mundo la llama ‘Taty Yujuuuu’. Es su grito de felicidad.

Hace 8 años la abuela de Taty, Graciela,  fue diagnosticada con cáncer. El médico le pidió a la familia que hiciera todo lo posible para que la abuela estuviera feliz. Y a Graciela, si algo le alegraba, era jugar Rummy – Q. Así que entre todos, primos, tíos, hermanos, se programaron para que siempre  hubiera alguien libre para jugar.

En una ocasión Taty no pudo ir, y su abuela la llamó: “mija, para usted es apenas una hora de su tiempo, y para mí es poder enfrentar mi enfermedad de una forma más llevadera”, le dijo.

Aquello hizo  un clic en su vida, y Taty Arias, desde entonces, no deja de hacer sobre todo eso: acompañar, intentar hacer feliz, a quienes batallan por salvar su vida.

Empezó como voluntaria en fundaciones que atendían niños con cáncer. Taty llegaba con jugo de uva, por ejemplo, y les decía a los niños que era una pócima mágica para ser feliz.  Los niños le pedían entonces que los acompañara a las quimioterapias y que antes les diera más pócima mágica para hacerse fuertes.

Otras veces se disfrazaba de súper héroe y visitaba los hospitales, o llevaba a los niños a cine,  o les organizaba fiestas, y las fotos de todo ello las empezó a publicar en las redes sociales sin ninguna pretensión.

Taty no pidió nada, pero sus amigos de Facebook comenzaron a apoyar lo que hacía. Le enviaban bolsas de bombones, juguetes nuevos, ropa, refrigerios. Así que  Taty,  tras una idea de su esposo, creó su propia fundación.

Amor y Sonrisas está establecida legalmente desde 2014 y un año después obtuvo el Premio Portafolio, no solo por su trabajo con niños con cáncer sino también por la labor social que también hace en Buenaventura y zonas como El Calvario, en Cali.

Taty y los demás integrantes de la fundación llegan vestidos de súper héroes repartiendo alimentos, aunque en realidad la comida es una excusa para hacer lo que en el fondo quieren: que las personas se sientan, se sepan, amadas.

- Yo quiero  sensibilizar corazones. Porque todo es sangre, tú abres los periódicos y las revistas y ves tantas tragedias. Por eso  en este momento lo que necesitamos en el mundo es amor y sonrisas. Si uno trata al otro con amor y sonrisas el mundo sería distinto.

En una de las visitas de Taty al HUV para hacer justamente eso, entregar amor y sonrisas, conoció a Juan Pablo, quien además de ser médico  pediatra es profesor de Univalle. Y  todos los viernes, con sus alumnos,  realiza en el HUV el Día de la Sonrisa. Llegan con pelucas, narices de payasos, capas, cantan, bailan, cuentan chistes para que los niños se olviden, así sea durante una tarde, que están en un hospital.

-Es una jornada para cuidar lo invisible. Generalmente los médicos solo cuidamos la herida, la enfermedad, pero también debemos cuidar lo que no se ve: las emociones, los miedos, las incertidumbres.

Taty y Juan Pablo decidieron entonces trabajar juntos, y con la fundación Amor y Sonrisas desarrollan el programa que Juan Pablo creó: ‘Sanando con el corazón’.

El programa incluye por ejemplo el ‘Banco de la alegría’, que  es un banco de regalos para que los niños que entran hospitalizados, o que cumplan años en el hospital, o que estén ahí en fechas como el Día de los Niños, tengan un regalo.

También realizan una actividad llamada ‘Famosos con el corazón grande’, y que no es más que lograr que esos ídolos de los niños como, digamos, Mario Alberto Yepes, los visiten. Que esa persona que tanto admiras te diga una palabra de aliento mientras luchas por tu vida  hace un gran cambio en las personas,  dice Juan Pablo.

Y está también lo que se ha llamado la ‘Sala de mis sueños’, convertir las frías  salas de pediatría del HUV en lugares llenos de colores.

Artistas del IPC y Bellas Artes donarán un día de su trabajo para lograrlo. Será, recuerde, el próximo 15 de octubre, y usted también puede participar con pinturas, materiales, o simplemente yendo a dar un brochazo. En días de crisis, quejas, también, vale la pena actuar.

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