Esta es la historia detrás del lío judicial que puso en jaque al maestro Jairo Varela

Agosto 12, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Esta es la historia detrás del lío judicial que puso en jaque al maestro Jairo Varela

En esta imagen se observa a Jairo Varela, director del Grupo Niche, en los tiempos álgidos de los problemas judiciales que lo condujeron a la cárcel.

El músico y compositor Jairo Varela, que creó y dirigió el Grupo Niche, fue acusado por la Fiscalía de tener vínculos con el Cartel de Cali. Su abogado, Armando Barona Mesa, dice que el proceso en contra de Varela es la infamia más grande que ha visto en sus cincuenta años como profesional.

Antes de que aparecieran los cheques de los hermanos Rodríguez Orejuela, por los cuales fue sindicado de enriquecimiento ilícito en 1995, Jairo Varela había sido vinculado a un proceso judicial por la relación que sostenía su hija Yanila Esther Varela con John Gaby Valencia. Valencia, un motociclista al que Varela se oponía como pretendiente de su niña, era señalado de ser cercano al entonces capo del Cartel de Cali, Helmer 'Pacho' Herrera. Aunque apenas lo conocía, el suegro inconforme fue acusado entonces de presunto testaferrato y asociación para delinquir. En un informe de inteligencia elaborado para la Justicia sin Rostro por un investigador que se identificó como 053, se hizo la siguiente conexión: “John Gaby Valencia se conoce como uno de los más cercanos colaboradores y amigos del narcotraficante Helmer Herrera Buitrago. Lo anterior establece un vínculo entre Jairo Varela y Helmer Herrera Buitrago quien, al parecer, utiliza al citado artista como testaferro para lavado de dineros del narcotráfico a través de las empresas Disc Show Room y Jairo Varela y Compañía, entre otras”.En un documento de 75 páginas que el 22 de julio de 1998 Varela y su abogado, Armando Barona Mesa, le dirigieron a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA pidiendo la revisión del caso, el entonces director del Grupo Niche se refirió así al hecho: “Es a partir del torpe raciocinio del informe de inteligencia que se labra mi desgracia ante la Fiscalía”. Quienes lo conocieron de cerca, dicen que ese fue el primer golpe directo a su corazón. El que más le dolió. Caso SocialEl abogado de Jairo, Armando Barona Mesa, mira ahora con desconsuelo un mamotreto de carpetas apilado en una esquina de su escritorio. Es un arrume de papeles que se levanta en una torre inclinada que ya no parece posible enderezar. Ahí está todo el proceso jurídico del ex director del Grupo Niche. Ahí están los ojos del abogado cuando asegura que lo que le hicieron a su cliente es la infamia más grande que ha visto en sus cincuenta años como profesional. Barona Mesa afirma que fue ese informe de inteligencia, antes que otra cosa, la columna vertebral de la argumentación realizada por la Fiscalía para condenar al músico. Varela lo explicó así a la OEA: “Con ese mismo informe dictaron resolución de apertura de investigación, ordenaron mi captura, me decretaron medida de aseguramiento consistente en detención preventiva y resolución de acusación -o llamamiento a juicio- que aunque apelada y anulada, luego fue reeditada sin ningún miramiento y sin atender las directrices trazadas entonces por el fiscal de segunda instancia”.De acuerdo con el abogado, aquel informe de inteligencia tiene un punto de partida “absurdo”: una serie de allanamientos a las propiedades del músico realizadas bajo el supuesto de que Varela tendría algún vínculo con ‘Pacho’ Herrera, por el simple hecho de que su hija fuera pretendida por un tipo que era cercano al capo. Las autoridades creían entonces que el director del Grupo Niche también escondía al mafioso. En el proceso radicado con el número 13850 donde se consigna el expediente abierto a Jairo Varela por enriquecimiento ilícito ante el Tribunal Nacional, se registra que en tales allanamientos (realizados en la discoteca, los estudios de grabación y la boutique Cristina Miguel Place Shop) no fue encontrado nada que pudiera implicarlo con los delitos que se le imputaban. Lo único que las autoridades encontraron fuera de lo normal fue que en la lista de inauguración de la discoteca aparecían William Rodríguez, Aidee Rodríguez, Amparo Gil y Juan José Bellini, “lo que hace evidente la relación de Jairo Varela y los presuntos familiares o presuntos testaferros del cartel de Cali”. Alguien que fue cercano a Varela durante su detención, cuenta que él siempre creyó que todo aquello respondía a una persecución. Decía que había gente que no le perdonaba haber llegado lejos y haber montado una discoteca en el Oeste de Cali. Sus palabras no eran gratuitas; la justicia, por esos días, había encontrado en la constitución de aquel negocio otro argumento para señalarlo.Según un informe pericial de 1995, entre los allanamientos efectuados ese año en la discoteca Disc Show Room se hallaron documentos que declaraban un activo de 12 millones de pesos, “siendo evidente una manipulación para legalizar esta clase de negocios, teniendo en cuenta que la inversión que permitió iniciar labores del establecimiento supera los 2.000 millones”.Prueba de FuegoPrecluida esa primera fase del caso Varela, siguió otro proceso largo y enredado. Esta vez la base de la investigación fueron unos cheques por 18 millones de pesos que Varela recibió de Miguel Rodríguez Orejuela, según su abogado, por concepto de honorarios por unas presentaciones artísticas realizadas en una caseta que era de propiedad del jefe del Cartel de Cali.“El fiscal cierra la investigación y le meten resolución de acusación. Yo apelo y el proceso pasa al juzgado regional y el juez lo absuelve. Pero el Tribunal Nacional considera que Jairo no debió hacer las presentaciones y recibir los cheques. Y aunque luego le dan la razón al considerar que esos pagos obedecían a unas presentaciones lícitas, realizadas además en un sitio público, con base en eso lo condenan”, explica el abogado. Varela fue condenando a 66 meses de prisión (de los que pagó 35 efectivos) y a pagar una multa de 45 millones de pesos.Los cheques, referenciados en la sentencia, provenientes efectivamente de los hermanos Rodríguez Orejuela, certificaban pagos hechos a nombre del director del Grupo Niche a través de una de las cuentas corrientes manejadas directamente por Miguel Rodríguez.Aunque este fue el asunto más conocido de su proceso judicial y aunque finalmente fue enriquecimiento ilícito el delito por el que lo condenaron, al final no fueron los cheques el elemento definitivo para declarar su presunta culpabilidad. Así se describe en el proceso llevado por el Tribunal Nacional durante la sentencia apelada: “Ninguna importancia conlleva la situación anteriormente descrita, cuando a lo largo del proceso fue posible que el procesado demostrara el origen lícito de su dinero, pues el que tangencialmente hubiera sostenido una relación comercial con los confesos narcotraficantes Miguel Rodríguez y Gilberto José no puede constituir delito de enriquecimiento ilícito pues los pagos que recibió por la presentación en la reunión con motivo de los 15 años de la hija de Amparo Rodríguez y la que hiciera en la Caseta Carnaval del Norte correspondían a honorarios profesionales”.Un músico que trabajó con Varela desde 1990 y que compartió muchos días junto a él en la cárcel, cuenta que nunca escuchó hablar a Jairo de su proceso. No sabe bien si era un tema que el prefería tocar estrictamente con su abogado o si, en realidad, era un asunto del que él prefería abstraerse. Aquel músico recuerda dos imágenes: canciones bellas, arreglos que Jairo y él lograban en medio del encierro y que de un momento a otro el maestro borraba de un plumazo para empezar de nuevo y tener la mente ocupada. Y sus manos. Sus manos llenas de monedas de 20 y 50 para llamar por el teléfono público y escuchar a su orquesta que estaba lejos de ahí, libre, en el estudio de grabación.

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