Cali es la quinta ciudad del país con más niños trabajadores

Abril 30, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Cali es la quinta ciudad del país con más  niños trabajadores

En las calles es donde más se evidencia la explotación infantil. Incluso, en el estudio realizado por el Dane, reveló que el 60% de los menores que laboran lo hacen en la calle.

Según el último censo del Dane, en Colombia entre 2007 y 2009 el trabajo infantil se incrementó en un 35%. La Fundación Telefónica trabaja para combatir este flagelo.

Cali se mantiene como la quinta ciudad del país en la que más niños son explotados laboralmente. Así se desprende del último censo realizado por el Departamento Nacional de Estadística, Dane.El documento conocido por El País también precisa que en Colombia, entre el 2007 y el 2009, el trabajo infantil se incrementó en un 35%. Situación que para Camilo Domínguez, gerente de programas de la Fundación Telefónica —que trabaja para combatir el flagelo— es irrazonable.“En un país con una economía que crece y una tasa de desempleo que se mantiene alrededor del 12% por qué expone de manera creciente a sus niños y niñas a trabajar”, cuestionó el empresario.El estudio revela que de los 1.050.147 menores de edad que trabajan en Colombia, el 36,1% lo hacen porque están obligados a hacer aportes monetarios a sus hogares; el 30% porque necesita su propio dinero; el 12,5% debe ayudar con los gastos de la casa y en otros porcentajes aseguran que el trabajo los hace honestos y los aleja de los vicios (11,9%).Al respecto, Ximena Norato, directora de —Pandi— Agencia de Periodismo Aliado de la Niñez, el Desarrollo Social y la Investigación, comentó que “es como pensar que mandar a los hijos a la calle es protegerlos”.Marta Solano, madre cabeza de familia, dijo que de sus tres hijos dos no quisieron volver al colegio y para no tenerlos en la calle “aprendiendo vicios”, les consiguió trabajo con familiares. Los menores de 13 y 17 años se dedican a las ventas en el centro de Cali.“Ellos no están en la calle ni robando ni con malas amistades y, además esa plata sirve para solventar algunos gastos en la casa”, agregó la mujer.Eduardo Gómez, un joven de 16 años que trabaja en la galería Santa Elena desde que tenía 9 años, explicó que en su casa siempre faltaron cosas y para no tener que pedirle a sus padres se puso a trabajar. Allí descarga bultos de papa de los camiones que proveen el centro de abastos.La encuesta del Dane encontró que la agricultura es el trabajo que más niños tiene en sus ‘garras’ (37,3%). Lo siguen el comercio (30,5%); los servicios (7,8%); industria (13,6); transporte, almacenamiento y comunicaciones (6,9%); construcción (2,1%); actividades inmobiliarias (1,2%); minas y canteras (0,5%).Asimismo, se supo que aunque lo autorizado por la Ley son 14 horas semanales de trabajo, el 58% de los infantes lo hacen en jornadas superiores, incluso al número de horas máximo permitido para los adultos.Sucursal del trabajo infantilSe estima que en la capital del Valle del Cauca 43.028 menores de edad se dedican a trabajar y según el último informe del Observatorio Social, laboran en jornadas que varían entre seis y ocho horas durante seis días de la semana.Sin embargo, ni siquiera de esa manera alcanzan la cuarta parte de un salario mínimo mensual vigente. El Dane precisó que desde el 2003 Cali ocupa el quinto lugar entre las ciudades con más menores de edad que se dedican a actividades diferentes a estudiar o jugar. Aunque el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Icbf, aseguró que ya ha sacado de las calles a 700 menores en el último año.Sin educaciónXimena Norato, directora de la Agencia de Periodismo Aliado de la Niñez, el Desarrollo Social y la Investigación, Pandi, dijo que la no calidad de la educación en el país es un factor determinante para que cada vez sea más atractivo el trabajo.En Colombia, los esfuerzos por ampliar los cupos escolares no mejoraron la asistencia de los niños y niñas trabajadores: en el 2007 la tasa de asistencia escolar estaba en el 88,4% y en el 2009 disminuyó a 88,3.“La cuestión no es de más pupitres ni de más sillas en las escuelas, sino de una educación que retenga con propuestas atractivas a los niños, las niñas y los jóvenes que, de otra manera, buscarán alternativas de vida en otras actividades que van en detrimentos de su desarrollo”, dijo Norato. Las mayores tasas de deserción escolar se hallan para el grupo poblacional entre los 15 y los 17 años, ya que solo el 74,1% asiste a un centro educativo.

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