Entrevista exclusiva a Gilberto Zapata Bonilla, clave en el caso de los 11 concejales

Enero 25, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Por Judith Gómez y Hugo Mario Cárdenas - El País

Gilberto Zapata Bonilla, derrotado por Miguel Eric Piedrahíta en la polémica elección que tiene en líos a 11 concejales, rompe el silencio y da su versión de los hechos.

Cuatro años después de que 11 concejales de Cali eligieran como contralor a una persona que estaba inhabilitada y por eso son investigados disciplinariamente, ¿qué lectura le hace a ese hecho? Con todo respeto, eso se veía venir, porque yo fui uno de los tres candidatos a la Contraloría y cumplía los requisitos. Y como abogado que soy, tenía conocimiento mínimo, sin ser especialista en derecho administrativo y constitucional, de que uno de los candidatos no cumplía con las exigencias para el cargo. Yo salí de la terna a través del Tribunal Contencioso Administrativo, y el doctor Valero (magistrado) dejó constancia de que el doctor Miguel Eric Piedrahíta no cumplía con los requisitos. En la terna estaban los dos candidatos de los otros tribunales: por el Consejo Seccional de la Judicatura, el doctor Javier Vásquez, y el doctor Miguel Eric, por el Tribunal Superior. ¿Cómo establece usted contactos con los concejales para buscar respaldos?Cuando yo quedé en la terna por el Contencioso hice llegar las hojas de vida a los concejales y busque la lista de los 21 cabildantes y allí encontré un compañero de aula universitaria, que es Jorge Eliécer Tamayo, que había sido secretario general de la Universidad Santiago de Cali.El doctor Tamayo, de una manera generosa, me invitó a que fuera a una reunión con dos o tres concejales, ese grupo se fue extendiendo y nos reunimos como dos o tres veces en varios hoteles, entre los dos pagamos los desayunos. ¿A esas reuniones asistieron los 21 concejales?Iban poco a poco y en una oportunidad hubo un máximo de 12 ó 13 concejales. El doctor Tamayo era el que lideraba, él los llamaba y los invitaba. Llegó un momento, el de la coyuntura, en que Gilberto Hernán Zapata tenía entre 12 ó 13 votos, pero como a las 24 horas, 4 ó 5 que estaban conmigo se fueron para el lado de Miguel Eric. A la postre, el día de la elección, yo no estuve en el Concejo, mis familiares me informaron que perdimos. ¿Por qué no estuvo presente el día de la elección?Yo quise ser prudente y respetuoso del proceso. El hecho es que los ocho concejales con que desayunábamos los lideró el doctor Jorge Tamayo para la elección y ellos eran Piedad Echeverry, Carlos Pinilla Malo, Carlos Andrés Clavijo, Milton Castrillón, Orlando Chicango, Néstor Raúl Soto y Albeiro Echeverry, con los que compartí. En uno de esos desayunos hablé por teléfono con la doctora Clementina, en otra oportunidad conocí a Christian Garcés, también al doctor Delgado. Supe que Dilian Francisca había hablado con el doctor Urresty. Fueron contactos casuales y tangenciales, tal como ocurrió con la que fue mi secretaria en la Contraloría General de la Nación (Iveth Lorena García, que luego fue secretaria de Juan Carlos Abadía cuando éste era concejal), que me la encontré un día con otra compañera (María Claudia Caballero, esposa de Carlos Herney Abadía) y me manifestaron que le iban a decir al doctor Abadía que apoyara mi nombre. Pero eso fue tangencial. Cuando se vino la elección, perdí y saque 8 votos. ¿Alguna vez Juan Carlos Abadía participó en esos desayunos o usted habló con él para pedirle apoyo?Personalmente, no. La única coyuntura fue la de la secretaria y la otra compañera, que trabajaron conmigo en la Contraloría General, que me las encontré y me dijeron que le iban a decir a él (Abadía) que me apoyara. ¿Supo si el concejal Tamayo habló con Abadía para que lo apoyara a usted?No sé, él llamaba a todos los concejales, pero no sé si habló con él o no. ¿Los concejales con los que habló sabían que Miguel Eric estaba inhabilitado?El doctor Tamayo les advirtió a los concejales que tuvieran mucho cuidado que había un impedimento. Eso se dijo públicamente. Cuando se llegó a la elección de Contralor, ¿usted sabía que contaba con ocho votos?Sí, potencialmente con los ocho, pero como la esperanza es lo último que se pierde, creía junto con el doctor Tamayo, que podríamos llegar a 12 votos. ¿Hasta qué momento antes de la elección usted creía contar con los 12 votos? Creo que faltando 48 horas o tres días para la elección. Incluso algunos de los concejales ya me saludaban y me decían: ‘¿Qué hubo, Contralor?’, pero luego Jorge (Tamayo) me dijo que la cosa se estaba dificultando.¿Cree que pudo existir algún interés político para impedir su elección?Sería ingenuo decir que no se da un manejo político en la elección de un dignatario. En esa época se vivía un momento coyuntural y se iba a elegir presidente del Concejo, que se negociaba a seis meses o un año. Yo ahí no me metí. Lo único que hice como ciudadano fue buscar a un compañero (Jorge Eliécer) para que me ayudara. ¿Cómo se explica entonces que Abadía haya dicho que votó por usted?Si (Abadía) conoce al doctor Zapata es porque la esposa del papá (Carlos Erney) y su ex secretaria Iveth Lorena fueron empleadas de la Contraloría General, y yo fui su gerente allí. Ellas pueden decir que le pidieron que apoyara a Gilberto Hernán, como dijeron en su declaración al Procurador. Que haya votado por mí, eso sí me queda muy difícil saberlo. Lo que yo sí quiero dejar en claro es que siempre los desayunos fueron con los ocho concejales que nombré.¿Alguna vez Juan Carlos Abadía le hizo saber que iba a votar por usted? Según me enteré después, él como que dijo que lo iba a pensar, como lo dijeron todos los concejales, pero nunca me encontré con él directamente para pedirle que me diera su voto, hablé con la asistente de él. El doctor (Abadía), con todo respeto, tiene el derecho a la defensa y a las dos secretarias me las encontré coyunturalmente, así como me encontré a la doctora Elizabeth de la Cruz, de Palmira, que dijo que me iba a ayudar para que Christian Garcés votara por mí. Pero lo que sé es que los ocho concejales que votaron por mí, siempre fueron leales a su palabra y la honraron.¿Terminó el tiempo dándole la razón?Yo creo que le está dando la razón a la ley porque ésta es muy clara. No me quiero meter en esos espacios, pero los expertos, en su entender, señalaban que no se podía elegir a Miguel Eric y mire que los ocho concejales salvaron su voto. El magistrado Valero entrega antes de la elección un concepto del Contencioso, de tal suerte que la razón se la están dando a la misma sociedad para que en un futuro sepan que cuando haya impedimentos no se pueden empecinar en votar por una persona.¿Que piensa de que hoy todo el mundo diga que votó por usted?Que eso es política. Eso está manejado por la política, ya los valores se han perdido, se jura y se reperjura y pienso que el gran juez es la conciencia de cada uno de los concejales. Hubo unos muy puntuales que dijeron que votaron por Fulano de Tal porque creyeron que era de buena fe y no había dolo, y eso me parece sano. Que hayan cambiado algunos de parecer ya será el Procurador, en su sabiduría, quien valore eso. Tengo mi conciencia tranquila y lamento mucho porque era una oportunidad histórica que tenía de servirle a mi ciudad, porque no he hecho sino estudiar y dejar en alto mi apellido Zapata Bonilla. ¿Por qué no demandó esa elección?Porque cerramos el círculo y porque sabíamos que eso se iba a demorar mucho. Es más, yo con gallardía fui a felicitar a Miguel Eric Piedrahíta por su elección. Ahí cerré el círculo y me dediqué a la academia y mi carrera de medicina, que llevó ya ocho semestres.¿Nunca se preguntó por qué si tenía ocho votos al final de la elección hubo nueve salvamentos?La verdad es que lo del noveno salvamento apenas vengo a enterarme ahora porque se decía que fueron doce votos de Piedrahíta y ocho de Gilberto Zapata, más una señorita que no votó. Hasta ahora que lo publican, lo sé.¿Qué percepción tiene usted hoy cuando surge de nuevo el escándalo?Creo que es una enseñanza para la juventud. Que nos pellizquemos, que llevemos a los órganos de control a gente honesta. Aquí gana primero una persona que posea padrinos políticos, que quien tenga una hoja de vida ejemplar. Ya no valen las maestrías o los doctorados, sino el que sea el contemplado por el político de turno. Es sobre eso que hay que reflexionar.¿Cree que les cabe responsabilidad a los magistrados que ternaron a Miguel Eric?Hay dos cosas que analizo con mucho respeto, salvo mejor concepto: Primero, ellos en su sabiduría saben más que los concejales; hay muchos concejales que no han tenido el mínimo conocimiento, sino que por elección popular llegaron al Cabildo. Para mí los magistrados tenían que estar ilustrados de la incompatibilidad de cualquier candidato y el doctor Valero les advirtió oportunamente. Yo, con todo respeto, no descartaría que a los magistrados también el Consejo Superior de la Judicatura los llame, porque todo el agua, sin entrar a defenderlos, se la arrojan a los concejales. Eso venía mal desde el mismo Tribunal Superior.¿Cree que a la hora de la elección hubo, por parte de concejales, desconocimiento de normas?Todos tuvieron la oportunidad histórica de asesorarse y entre ellos hay abogados. Además uno aprende en las aulas universitarias que la ignorancia de la ley no sirve de excusa.¿Hubo precipitud a la hora de la elección?Ustedes saben que había coyunturas políticas y se estaba eligiendo al presidente del Concejo, y el Contralor que iba de salida para ese entonces dejaba unas situaciones de cuentas que tendría que entrar a solucionar el elegido. Pero lo que no me atrevo a decir es si los concejales necesitaban un contralor de confianza. ¿Escuchó algo de que los concejales que votaron por Miguel Eric los encerraron un día antes de elección y fueron llevados directamente a votar?No, eso sería faltar a la verdad. Yo me había ganado los puestos y la nominación con las entrevistas y con una carrera limpia y transparente en la función pública, pero yo nunca había manejado el juego de la entrevista de que hoy votan por usted, faltando 24 horas votan por otro, y seis horas antes de la elección resulta que votaron por otro.¿Por qué no fue elegido?Es fácil: hubo coaliciones y ganaron ellos. No le digo que yo 48 horas antes de la elección ya me decían Contralor. Entonces cuatro o cinco que me dijeron que votaban por mi se reunieron, llamaron por teléfono, armaron la coalición y desbancaron a la línea del doctor Tamayo.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad